Nota del autor: Les traigo a colación un cuento muy entrañable del año 2009, redacción con la que participe junto a otros compañeros mios en el concurso ¨Don Quijote nos invita a leer¨, fue expuesto de manera inédita en la Preparatoria Federal por Cooperación 2/3 ¨El Chamizal¨, como pequeño dato, este cuento esta basado en su mayoría en la vida real. Los personajes son ficticios así como el final, la primerisíma inspiración fueron canciones de protesta, despues la redacción utilizo fuentes vívidas de los lugares, y por ultimo el estilo para detallar fue en relación con una narrativa crónica-periodística. Sin embargo tengase claro las realidades, tan distintas como son unas de otras, todas tienen sus tristezas que contarse, sus tragedias, por lo que inutilmente se debería decir que para penas cada quien su patria, pero sin excluir a las otras, todas por igual fallan.
(Un archivo más)
Habiendo nacido en un 8 de octubre de 1982, Nareda Camposorio, lamentando el año en que nació, pertenecería a las nuevas generaciones que experimentarían más pobreza de la que ya se vivía en México; dado las elecciones de 1976 en la cual resultó electo por un periodo de 6 años, el calumniado por la gente más pobre, José López Portillo, fue él que hizo que el peso mexicano sufriera una de las peores devaluaciones, y quien en 1982 terminó su periodo presidencial.
Nareda de familia humilde, viviendo en una zona rural, sufría de las limitaciones que suelen padecer las personas de bajos recursos, ya que lo único que servía de sustento era el rancho que llevaba por nombre Montero de Piedad. Ella nació en el poblado de Matehuala; que en aquel entonces era uno de los más empobrecidos por el mal gobierno acaecido durante años, que tan negligente y despilfarrador había dejado honda huella en aquellos pueblos de campesinos; gente de tierra, personas arraigadas a sus raíces y tradiciones; no abarcando a aquellos presidentes que mantuvieron nuestra economía estable y nuestro estado soberano, pero si denigrando la forma en que varias administraciones gubernamentales manejaron al país. Era una provincia que carecía de calles pavimentadas, llena de “harta” tierra endurecida y breñas pedregosas, que se sabía de retrasos en servicios médicos, y era causa de un bajo nivel de esperanza de vida; este poblado como tantos otros en México, tenía como problema la falta de servicios en agua potable; el analfabetismo era algo común ya que lo normal era dedicarle vida y muerte a la tierra, a la herencia del agricultor, un agricultor sabía que cuando muriese este, debía ser enterrado en sus terrenos para llevarse consigo una buena cosecha. Quienes sabían leer y escribir tenían una mayor oportunidad de encontrar un empleo bien remunerado, pero para aquellos hombres de labranza era mero lucimiento, algo que no era necesario, menos aun donde vivían, asi que no ponían mayor empeño a ello. Y es así como se conservaba este lugar ya que jamás fue tocado por las franquicias de Estados Unidos, ni fue atraído por las costumbres de los norteamericanos, como tal era el fenómeno que se daba en las ciudades fronterizas más modernas y capitalistas.
Nareda siempre, desde que fue chica, tenía presente una frase que su mamá le repetía tantas veces que tan solo oír la primera palabra citaba “En esta vida lo único que vale frente a todos – y lo decía con orgullo– es lo que con esfuerzo y buenas intenciones se ha hecho; si no se te reconociera, eso debería carecer de importancia pues, el esfuerzo es una recompensa que se obtiene por si sola con satisfacción”. Y con base a esto Nareda seguía con afán sus labores, y en esta enseñanza baso su vida; por que esta es una verdad que la acompañaría por toda la vida.
Levantándose todos los días al despuntar la alborada, aún en domingos, su padre, Ricardo Camposorio, solía leer el periódico todas las mañanas durante el desayuno, después se dirigía a Montero de Piedad para empezar la faena; siempre fue una persona de aspecto recio, ya sea por la inclemencia de los años ó las preocupaciones que tensaban su vida a diario, jamás se mostro indulgente, por el contrario, no toleraba que en ningún caso se le desobedeciese, ni se le hiciera la más pequeña objeción, era un hombre de aplomo, no temía tomar las decisiones más difíciles, y nunca cejaba de ellas, tan inflexible era al hablar que causaba temor a quien lo escuchaba, y era esa tal vez la razón de que tuviera por esposa a una mujer sumisa; jamás acepto las nuevas ideas que traía la gente proveniente de la ciudad, pues siempre pensó en ellos como parias y embaucadores ó de comportamiento fementido. Su mujer Beatriz Altamirano, era de carácter sensible, no era dominante, y poseía ciertas características que la hacían la mujer más justa; siendo que en Matehuala, el patriarcado era la organización social predominante, las mujeres no tenían injerencia en ninguna decisión, por esto Nareda solo tenía la confianza de hablar con su madre, pero de su padre no podía esperar nada.
Nareda, tenía un hermano llamado Hilario, que murió asfixiado; sucedió aquel aciago día que sus padres no se encontraban, su madre había ido al mercado de pulgas que hacían las señoras de la iglesia a conseguir cobijas para el invierno y su padre había partido hacia Montero de Piedad, Nareda había salido por leche a la tienda para el desayuno; cuando volvió lo halló tirado, su cara y labios estaban azules, en ese momento intento revivirlo, pero dada sus limitaciones intelectuales y la edad que tenía, apenas una niña de primaria, no supo que hacer, intento darle respiración de boca a boca, pero no funcionó; su madre cuando los halló, fueron juntas con el vecino a llamar a una ambulancia de la ciudad pero les fue negado el servicio por que las calles no estaban pavimentadas, el terreno era pedregoso y la lejanía era demasiada. Que insensibilidad más perturbadora que cuando le es negada la ayuda a la gente marginada. Llenas de un tremedal de angustia fueron a conseguir quien los pudiera llevar a un centro medico o cualquier sistema de salud, su vecino, Apolinar Villafañez, les ofreció su ayuda y fueron a llevarlo inmediatamente, ya en la Cruz Roja intentaron revivirlo, pero era demasiado tarde y tuvieron que desconectarlo del respirador. Esta experiencia amarga dejó profunda herida y vacio en Nareda pues su hermano era todo para ella; el funeral era bastante caro, por poco y no le daban santa sepultura, pero amigos y familiares del fallecido se ofrecieron a solventar los gastos y fue enterrado. Por otra parte fue muy duro para su madre, pues por que ningún padre debería enterrar a sus hijos, si no por el contrario son los hijos los que deben enterrar a sus padres. Pero esa situación carecía de interés para el gobierno pues por que al gobierno mexicano no le importaban las instancias que se daban en lugares tan paupérrimos y en eso se quedó, en un mero fallo del sistema de salud, así era Matehuala un lugar donde se criminalizaba la pobreza.
Cierto día su padre, mientras desayunaban, soltó ese periódico que tanta desesperación le daba a Nareda que él leyera, pues ni desayunando dejaba de leerlo.
–El hijo de Apolinar se ha ido del pueblo – volteo a ver a Nareda como si en base a ello la juzgara – él dijo que haría su nueva vida en la ciudad de México, que por que aquí no le quedaban esperanzas de algo mejor y se fugo anoche.
Nareda se sintió presionada por la mirada de su padre, como si temiera que ella hiciera lo mismo, Ricardo prosiguió.
– ¡Ah pero que muchacho! – exclamó –, la vergüenza que ha de estar pasando Apolinar, que estupidez pensar que podría perseguir mejores oportunidades en la ciudad, si todo lo que necesita esta aquí, no me imagino quien se hará cargo de la hacienda de Apolinar cuando él ya no viva, tal vez le de la hacienda a su mejor amigo, Juan Bosco, si ese hubiera sido mi hijo – nuevamente volteo su mirada a Nareda – primero lo mataba antes de que hubiese cometido tal deshonra y tontería. ¡Yo desapruebo que un hijo se largue de la casa que “disque” para hacer su vida, su vida es junto al padre!, ese tal Néstor si que se echo a perder, tal vez lo que le faltó era un buen azote para que enderezara, y se lo dije a Apolinar, ¿pero me oyó?, no hay peor sordo que aquel que no quiere escuchar, pero bueno eso era de esperarse de un muchacho tan vago.
Después de que Ricardo hubiese mencionado esto Nareda fijó su mirada a su madre, quien en ese momento lavaba los trastes, su madre la ignoro a propósito por que deseaba parecer indiferente al comentario de su esposo. Nareda se impresionó mucho de lo que había hecho Néstor, ella conoció a Néstor por parte de su hermano; después de la muerte de Hilario, ellos se hicieron muy unidos, se pasaban a veces días enteros juntos platicando infinidad de cosas, pero tal como suele suceder con adolecentes, la confusión los hizo llegar a ser algo más que amigos; ella amaba sentirse querida, escuchada y acompañada, ambos se amaban tiernamente, pero algo tan bello como es el amor de los jóvenes, termina por ser breve e ilusorio, un simple sentimiento pasajero de dos gotas que comparten la misma hoja, sin saber que pronto precipitaran, así era el cariño de ellos, no duraría por siempre.
En el tipo de sociedad en que vivían, era obligación del hijo seguir los pasos del padre y heredar su oficio pero lo que no entendían aquellas personas, era que los hijos no siempre están dispuestos a seguir lo que sus padres tienen planeado para ellos; y aunque los padres odien mucho la autonomía de sus hijos, es necesario entender que cada uno de ellos tiene pensado ser algo más, y tal vez es mejor dejarlos formar su sendero en lugar de seguir el nuestro. Nareda solo tenia estudios de secundaria, no había preparatorias, mucho menos universidades, su padre le demandaba quedarse en casa y aprender de los quehaceres del hogar, que como mujer era su deber, constantemente le decía que se tendría que acostumbrar, que no persiguiera falsas ilusiones sobre querer estudiar y tener trabajo.
Aquella tarde acompaño a su madre a traer agua del pozo por que el tinaco ya estaba vacio.
– Mamá – dudo unos instantes e inquirió – mamá yo no deseo quedarme aquí, yo no quisiera que todo mi futuro fueran solo platos y ropa, yo espero hacer algo más de mi proyecto de vida.
Beatriz la entendía a la perfección, pues cuando se embarazó de Nareda, tuvo que dejar sus estudios para desposarse con Ricardo, y después de eso su marido ya no le permitió estudiar por que le decía que no iba dejar que su esposa, siendo mujer, desempeñara lo que le corresponde a un hombre como esposo, pues entre hombres, si una mujer casada trabajaba quería decir que el señor de la casa no podía mantener a su familia, y eso era motivo para avergonzarse.
Su madre volteo a ver a Nareda a los ojos y en misma sincronía Nareda hizo lo mismo.
– Hija yo te quiero ayudar para que te puedas ir de aquí, de ninguna manera permitiría que este viejo arruinase tu vida – Nareda se sintió apoyada por primera vez – no quiero que te quedes atrapada y no puedas cumplir tus sueños, así como los míos se vieron acabados.
Nareda en ese momento se lleno de esperanzas y sueños, se imaginaba a si misma estudiando en la prepa con sus compañeros y sus aires de profesionista. Pasaron varias semanas desde aquella tarde de abril antes de que Beatriz decidiera que se iba a hacer, platicaban a escondidas de Ricardo, aprovechaban que él se iba, para hacer llamadas sobre escuelas a Juárez que era la ciudad más cercana, su madre había conseguido que su prima mayor la cuidara, ella la enviaría con dinero suficiente para pagar la inscripción hasta diciembre de ese año, entonces ella iría a visitarlas a Juárez y les daría el dinero para el siguiente semestre, todo ese dinero lo había ahorrado Beatriz desde que empezó a trabajar, tal vez apenas lo suficiente para pagar sus estudios por dos años, finalmente a finales de mayo ya estaba planeado todo.
–Nareda ya esta todo listo, tienes que empacar tus cosas, no olvides los útiles ni tus cuadernos, te iras mañana, te quedaras con tu prima Malena, ella te llevara a inscribirte, me dijo que ya tiene todo listo y que puede darse tiempo para llevarte el primer día, pero el resto tendrás que irte en camión, ella te dirá cual debes de tomar, te recogerá a la salida en su hora de comida, y te dejara en la casa, se ira nuevamente y volverá hasta las 5:00 ¿de acuerdo?
Nareda estaba muy emocionada, no podía dejar de sentir esa sensación de regocijo en su corazón el cual estaba apunto de explotar.
– ¡Si mamá! – daba saltos mientras hablaba – yo obedeceré a mi prima, tendré cuidado, ¡te amo!
Su madre sabía que la exponía a un gran riesgo al dejarla ir sola hasta allá, pero no quería que Ricardo fuera y las persiguiera, era preciso que se quedara. Nareda seguía imaginándose como sería estudiar en una preparatoria, a veces recordaba cuando los profesores hablaban de sus años en la educación medio superior, que con tal alevosía añoraban volver a vivir en vez de recordar, y solo pensar en esto le daba más vuelo a sus alas. Su prima Malena residía en Juárez, trabajaba en una maquiladora, que en aquellos años era el “boom” del trabajo. Ciertamente esta nueva experiencia no se la iba a perder. En la mañana ella espero a que su padre se marchara rumbo al rancho, una vez que ya no vio a Ricardo ni oyó a su caballo prieto en la lejanía, empaco sus cosas y se alisto para irse, su madre le dio el dinero y se prepararon para salir. Beatriz ese día, antes de que se fuera Nareda, tenía pensado ir a empeñar su joyero para conseguir un poco más de dinero para que Nareda pudiera comprar comida para el viaje hasta allá sin gastar el de las colegiaturas, sin embargo cuando se disponían a partir hacia la parada del autobús, recordó el joyero que había olvidado.
– Hija adelántate y espérame en la parada, yo en un momento te alcanzo.
Nareda obedeció y empezó a caminar, pero algo no estaba bien, sentía que algo estaba pasando, una especie de escalofrió recorrió su cuerpo y un pensamiento repentino hizo parar a Nareda y no dar ni un solo paso más, regreso corriendo.
–Tal vez no era nada, tal vez fue un calambre – se decía a sí misma esperando que no pasara nada.
Faltaban pocos metros para llegar a su casa cuando en ese momento oyó fragor de disparos, que retumbaron en los oídos de Nareda, y en la lejanía los oyó resonar aun más. En ese instante se dio cuenta de que el caballo de su padre estaba en la entrada, y adentro oyó la voz de él.
–Estas viejas ya no lo respetan a uno – escucho que se acercaba su padre a la puerta – tal vez todavía alcance a esta vaga.
El miedo la consumió, como un abismo, eso la hizo reaccionar y correr nuevamente hacia la parada, con el alma en llamas, subió al camión y miró hacia atrás, desde ese punto se dio cuenta de que ya no podía regresar, estaba sola. Con profundo dolor vio desaparecer aquellas casas derruidas por el polvo y carcomidas por el tiempo, aquellas casas de adobe; observó aquel camino viejo, que partía en dos al pueblo de Matehuala, desaparecer en una polvareda de olvido sin retorno. En el camión solo cavilaba acerca de lo ocurrido y en su mente la subyugaban las dudas, “¿sería mi padre capaz de matar?, ¿sería posible que mi madre estuviera viva?, ¿qué hubiese pasado si no me hubiera ido en ese momento?, ¿estoy tomando la mejor decisión?”, tanta era la incertidumbre que prefería soslayarse de aquello y ocuparse en pensar en lo que haría al llegar. El camión tardo un día en llegar a Juárez; entre paradas de descanso para comer, ella se limitó a gastar pues sabía que era lo único con lo que ahora contaba; una vez que llegó se dirigió a buscar un camión que la llevara por donde vivía su prima; al llegar busco el numero de la casa 425 de la calle Melchor Ocampo y tocó.
– ¿Es esta la casa de Malena Gonzaga Altamirano? – la muchacha asintió y permitió pasar a Nareda.
–Soy Nareda, prima tuya, mi madre hablo contigo hace poco.
–Si pasa a dejar tus cosas, tengo una habitación para ti.
–Gracias – Malena había preparado todo para la llegada de Nareda, desde la habitación, hasta ciertas cosas, como ropa y material escolar – eres muy amable.
–Le hablare a tu mamá para que sepa que ya estas aquí – en ese momento Nareda empezó a llorar – ¿Nareda que pasa, que tienes?
Nareda le conto todo lo que había pasado hasta su llegada, ambas terminaron sumidas en desconsolados sollozos; paso mucho tiempo en que Malena y Nareda guardaron luto, pasaron así varias semanas, finalmente se decidieron para seguir, Malena le aviso a Nareda que era necesario ir a inscribirla lo antes posible, que mañana irían. Al día siguiente Nareda se arreglo, a pesar de que en ella no cabía la emoción de ir a la preparatoria, aun sentía dolor por lo de su madre; Malena había pedido el día libre para ir y ocuparse de ir a inscribirla, al momento de buscar escuela Nareda se enfoco en alguna que creyera conveniente para lo que pensaba estudiar, ella quería dedicarse a la medicina, había decidido ser doctora, pues la muerte de su hermano a falta de un sistema de salud, la había inspirado para empezar a generar un cambio en zonas como en la que ella vivía. Finalmente llegaron, el atrio de la escuela la hacia sentirse pequeña, era la preparatoria Eulalia Albizúrez, fundada en honor a una monja, santificada, cuya única vocación fue atender a niños de origen pobre con lepra, misma enfermedad que termino con ella. Nareda se inscribió y le fue dada la guía de estudio para el examen de admisión, Nareda se esforzó días estudiando para el examen, afortunadamente y para su alegría aprobó, la noticia le fue enviada en julio, junto con la primera petición de cuota para su ingreso. La escuela era una institución de señoritas, tal vez de las últimas en la ciudad para el año de1997. El uniforme le fue otorgado sin necesidad de mandarlo a hacer con la costurera. El primer día fue todo asombro y gloria infinita, estaba tan emocionada que le temblaban las piernas, al verse con el uniforme puesto y en un salón de clases. Los consiguientes días fueron iguales nada podía quitarle la felicidad de sentirse realizada; se esforzó por conseguir una beca, pues no quería que su prima pagara sus estudios y no estaba para más lograrlo ya que la simple idea de estar en la escuela la hacia esforzarse más, y todo eso se vio fortificado con la beca que finalmente consiguió a la semana y media, y que fue fácil de obtener, pues la trabajadora social conoció el lugar donde vivía Nareda y entendía muy bien su situación por las condiciones en que vivió. Ella se sentía una humilde espectadora ante un escenario tan grande que se desplegaba ante sus ojos, ya no le atormentaba el futuro autoritario que su padre veía reflejado en ella, si no que mejor vería su sueño realizado.
Amaneció por fin el lunes de la tercera semana de agosto, Nareda pasaría otro día más de cursar la preparatoria; ese día pronosticaba ser despejado, y es que, agosto estaba cerca de la temporada de lluvias y vientos fuertes ó como los llamados vientos de “Santa Anna”; había días en que el viento era agradable al menos cuando no estaba lleno de tierra ó lluvia, sería un día tranquilo. Nareda se decidía ir a la escuela temprano pues aun necesitaba que un compañero le explicara unos cálculos de geometría analítica que no pudo hacer. Ella siempre esperaba la parada del autobús frente a un centro del DIF, ese autobús la llevaba a una cuadra de la presidencia de ahí otro camión la recogía y la dejaba frente al monumento a Benito Juárez, lo que era muy conveniente ya que su prima le decía que no debía pasar caminando por el centro por que muchas jovencitas desaparecían ahí. A su mente le llegaron recuerdos del sueño de anoche, en el que ella estaba en el suelo oscuro donde una multitud la rodeaba, recordó tremendo dolor de estomago con el que amaneció. Llego, se sentó en la banca de la segunda parada, a su lado estaba un señora que cargaba varias bolsas de mandado y su hijo a sus faldas, atrás de ellos estaba un puesto de frutas de nombre “Don Pascual”, a la izquierda un señor que vendía cigarros y periódico en el cruce, y en la esquina a contracalle, una mujer y sus hijas que pedían limosna a los conductores durante la luz de parada, a Nareda todo le parecía extraño y nuevo en la ciudad pues no estaba acostumbrada a ver la nueva naturaleza humana que la rodeaba, ella lo llamaba instintos citadinos.
A lo lejos se hizo un gran escándalo que Nareda advirtió e ignoro por creerlo común, sin darse cuenta el escándalo se hizo más fuerte y más cercano a ella, se levanto de la banca a observar el alboroto, casualmente fue la única que lo hizo, la madre y su hijo se pararon detrás del puesto de frutas “Don Pascual”, el señor que vendía cigarros desapareció del cruce, y la madre y sus hijas se esfumaron de la esquina; se acerco a la banqueta, justo en ese instante pasaron a toda velocidad dos trocas pick-up de reciente modelo, ambas negras y de vidrios polarizados, la que iba atrás de la primer troca no tenia placas y disparaba con frenesí sin importar el hecho de que la policía pudiera observarlos, tal vez por que sabían que la policía no haría nada, tampoco les preocupo que hubiera gente transitando en la avenida, cada una con igual probabilidad de salir herida. Cuando se habían alejado Nareda estaba hincada en el suelo cubriendo su cabeza con ambas manos, pero algo resultó mal, en ese momento Nareda sintió pesado su cuerpo y su vista casi nublada, comenzó a sentir una horrible punzada en el estomago, presiono sus manos contra el y las sintió mojadas, fue en ese instante que la vieron escupir sangre, y cayo; corrieron a socorrerla la señora de las bolsas y el señor que vendía periódico y cigarros, llamaron a emergencias pero nada se pudo hacer por ella, la bala la había perforado. Ella no supo lo que la mató. Al día siguiente el periódico nacional publico el incidente y lo llamo una nueva era de violencia, la noticia se dio a conocer junto con la foto de Nareda para que alguien la pudiera reconocer. Su cuerpo se envió a la SEMEFO donde yacen muchas victimas más del mismo acto de violencia; tal como solía hacer el Sr. Ricardo Camposorio, esa mañana como era su costumbre de leer el matutino, se enteró de la dolosa muerte de su hija.
“La violencia hace tiempo nos agobia y el gobierno no hace si no decir palabras huecas”.
Destinatario
Estas son sólo notas de olvido, recibos injustificados, cartas de silencio y telegramas melancólicos que una mujer de vena negra escribió.
viernes, 15 de octubre de 2010
Quiero sostener tus sueños
Quiero enseñarte un lenguaje olvidado y muerto
haciendo de una suave mirada un descubrimiento
quiero entregarte el azul de lo alto en el cielo
y desobedecer a Dios y bajar como angel caido
para cuidarte, tenerte protegido en el nido,
quisiera ser tus ocurrencias, tu amanecer de gorrionsillo
imagino traer a tí un viento helado para estremecerte entero
y ser un amanecer completo para que lo cantes conmigo
Quiero mostrarte que puedes volar si cierras los ojos cariño
para que veas que las cosas no necesitan verse para creerse
para que sepas que de mil palabras dichas solo dos estremecen
que las podemos decir juntos sin abrir lo labios y emitir sonidos
Para que veas mi querida ave que nunca fuiste más libre
que mi corazón no es un lugar para habitarse y encerrarse
si no para escapar a otras libertades, que te lleven a enamorarte
por eso te invito a que vueles conmigo hacia el horizonte granate
Pretendo demostrarte que nuestra vida no se mida en horas
en días o en momentos, si no en miradas, en conversaciones,
en ideas, y debates, que más vuelan los secretos cuando callas
que cuando me expones el vademecum de tus emociones
Podras saber que de una cara se disipan miriadas cambiantes
cada una con un diferente acento de mensaje
para que despiertes a una nueva ilusión de corazones palpitantes
te invito a ser luna y estero, sol de la mañana, lucero
Te invito a no creer en el amor, pero sí a creer en mí,
te invito siempre buscar algo, y siempre encontrarme a tu lado
te llevo a creer que la realidad es incierta por tí
pero es en las verdades de las realidad misma de caminos anudados
que algo siempre queda, queda un recuerdo bello de tí
Y cuando me desiluciono al escuchar variedad de comentarios
quiero creer, pienso creer que lo que ví en tus ojos no lo dejas de lado
que lo que pude ver en tu sonrisa fue más que algo momentaneo
pero si me equivoco dime, y sere solo venus dando paso al astro.
En la noche eterna que amenaza con vendaval
miles de voces susurrando un ideal
que si de recordarme lo has hecho
espero seguir aquí para que lo digas sin hablar
que con una mirada basta para expresar
en bellos silencios, un suspiro,
un caer al pasado acontecido;
por eso si de vivir y lo digo
recuerdes que te amaba ya.
Al alcanze de una soga
-Respira, respira Lía, oh por favor no, no me hagas esto, ¡porque!, ¿por que hiciste esto?, ¿por que no me lo dijiste?
Con profundo dolor corto la soga que la sostenía y bajo su cuerpo inmóvil. Llamo a emergencias pero ya nada se podía hacer por ella; el reporte medico dispuso la hora de muerte a las 3:00 am, y aunque los doctores diagnosticaron la causa de muerte, era lo que menos le importaba; era la conciencia moral, él no quería saber como murió, ni si quiera que ella ingería metanfetaminas e inmunodepresores desde hace tres meses, no quería saber cuanto tiempo llevaba colgada de la viga; no tenia sentido saberlo por que después de todo, no eran reportes, no eran documentos firmados, nada de eso le devolvería la vida, como tampoco consolarían su perdida. Su querida Amelia no volvería nunca.
-Muy lejos quisiera ir y que nunca me encontraran solo irme, nadie te comprendió y cuando creí haberlo hecho yo, me doy cuenta de que jamás fue así. Al probar tu calor me sentía mejor ¿y es así que te perdí?, y es tarde ya para remediar.
Un tremedal de angustia le había causado presenciar imagen tan espantosa de ver a su querida morir así, y no saber por que, no había carta, no había mensaje alguno, ni si quiera se despidió.
- Como quisiera acompañarte, haberte tenido de frente por siempre, pero ahora solo me perturba el recuerdo de tus ojos, como hubiera querido compartir lo que sentí por ti Amelia, haberte hecho saber lo que pensaba. Y jamás advertí que algo malo iba a pasar, que la tragedia a mi puerta iba a tocar, aunque contigo quiera estar eso no se podrá jamás, ¿como saber donde todo iba a acabar?, si tan solo alguien pudiera entender el duelo en que vivo.
Vacio iba, vacio se sentía, y no encontraba solución a su dolor.
El día del funeral él la vio descender, estaba su cuerpo en el féretro, pensar que desde el día del velorio estaba dormida, tan inmóvil; y sentía una extraña pasividad a su alrededor, veía las flores ya marchitas, muchas rosas blancas, vio el rostro, tan dulce rostro que acaricio alguna vez, aquel vestido blanco de holán y satín que tanto le gustaba verle puesto; y tanta melancolía que abismo su alma al ver la tierra sobre su dama, sobre Amelia. Extrañaría tanto su voz meliflua, tal desesperación que lo sumergía voltear a ver el epígrafe, que con cariño dedico así: “ mi pequeña, mi querida amada Amelia, duerme que nunca serás reemplazada”; tanto que quedaría permeado por los mas oscuros pensamientos de soledad al no detectar que ella no estaba bien, que algo malo le ocurría y cuando se supone que ella contaba con él pareció que no fue así; y como saberlo si la ultima vez que le hablo fue discutiendo por algo que ahora consideraba una estupidez. Quedaría arrebatado por su muerte.
Regreso a casa y palideció intensamente herido al ver aun la cuerda sobre desdichada viga. No resistía verla, fue hasta tres días después que él se acerco con una silla y arranco de ahí la soga; Amelia ahora representaba su felicidad perdida, dicha que ya nadie le podría devolver, invadido por la nostalgia y el pesar, constantemente lo asaltaban debates interiores, tanta era la dificultad de vivir, pero regresaba de ellos por que aun quería saber por que Lía, que así con cariño la llamaba, había tomado sórdida y cruel decisión. Pues como tan solo le quedaba sublime visión del vacio, frecuentemente musitaba para si mismo y reflexionaba si acaso él habría sido el culpable de su muerte.
-Amelia, ¿Amelia quien te ha obligado?, ¿que te ha orillado?; Amelia si fui yo se vehemente con mi alma y no me permitas descansar nunca, oh mi niña Lía.
Pasaban las noches y él la veía en sueños, sueños en los que ella lo miraba a los ojos, opacos ojos de profundo ámbar, y tenían un semblante de culpa, como si hubiese cometido la peor de las faltas; él la veía a su lado como si en realidad ella estuviera junto a él en la cama, acariciaba con amor su cabello color siena, y al querer ceñirla ella tan solo se desvanecía en su sueño. Reía con ironía al despertar pero rápidamente su gesto se volvía sombrío y no lograba averiguar el porque. Tan solo le remordía cuando la bajo y le pareció oír un último estertor, en veces la recordaba, cuando en meses otoñales veía el tremolar de su cabello.
-Amelia pensar que no volveré a verte es un tormento.
Una tarde sentado en el sillón en el que ella solía leer por horas, en medio de estantes de libros, vio algo en el dintel de la ventana, justo donde Amelia solía observar su pérgola que cuidaba con tanto esfuerzo, vio un sobre oculto en una hendidura; el sobre parecía estar casi destruido, tal vez por que el agua que se filtraba lo humedeció por luengo tiempo. Al abrirlo tuvo cuidado de no arruinar lo que decía y leyó lo siguiente:
“Esteban:
No sabes cuanto es que lo lamento pero no puedo seguir, no puedo continuar como si nada hubiera pasado, aquel día que discutimos quise decírtelo desde un principio pero no me lo permití, no podía, yo solo pensé que tal vez era mejor que no lo supieras. Solo quisiera que comprendieras que yo no pude con la culpa, yo no podía seguir mintiéndote, yo solo lo siento y espero que no estés molesto por esto, lo que quería decirte era que… ”
Lamentablemente parte de la carta se había borrado con el agua y no era legible lo que seguía, solo le quedo parte del extracto final de la carta que decía:
“te juro que era mi ultima ilusión y lo peor fue perderlo. Lo siento tanto pero no puedo vivir así. Te amo y siento mucho lo que hice.
Atentamente: Amelia”.
Y eso fue todo, se sintió furico por no poder entender lo ultimo que Amelia le dejo, ahora solo le quedaba empezar por buscar respuestas, ya no toleraba mas incertidumbre.
Días posteriores al encontrar la carta, estaba él revisando las objetos personales de Amelia, ella no tenia familia, así que él tenia que encargarse de ver el destino de sus pertenencias; revisando los cajones de ella encontró ciertamente una receta de inmunodepresores, tal vez conseguiría hablar con el doctor que la había atendido y averiguar que le estaba preocupando.
Esa tarde fue a la cita con el doctor.
-¿Si señor, que se le ofrece?
-Vengo con usted doctor por que quiero preguntarle algo sobre una de sus pacientes.
-Sabe usted señor que me es imposible darle información alguna de mis pacientes, es la ley de confidencialidad médica y solo el paciente puede aprobarlo.
-Pero doctor ella ya no vive, recientemente se quito la vida.
-Bien… escuche señor yo no puedo proporcionarle lo que necesita pero si usted va a los archivos posiblemente le ayuden, dígale a la encargada que va de parte mía.
Esteban fue a los archivos más decidido que nunca a obtener alguna información de Amelia y ciertamente no se iría de ahí hasta no conseguir algo.
-Señorita busco el expediente de Amelia Almenar.
-Lo siento señor el hospital no proporciona el expediente de sus pacientes.
-Vengo de parte del doctor Santiago De Alba.
-Bien señor en un momento le entregare una copia, pero antes firme en la papeleta.
Esteban golpeaba ligeramente la madera con los dedos mientras esperaba, estaba muy apurado por recibir la información.
-Bien señor aquí tiene una copia del expediente.
-Gracias señorita.
-De nada pase un buen día.
Esteban se sentó rápidamente en una de las bancas del hospital, no espero a llegar a casa, él solo quería saber lo que orillo a Amelia a terminar con su vida, y empezó a leer.
“síntomas:
Ansiedad…
Depresión crónica…
Insomnio…
Delirios…
Nota del doctor: debido a su reciente pérdida la paciente no puede volver a concebir hasta no aprobar el tratamiento medico. Se le han recetado a la paciente Amelia Almenar inmunodepresores para contrarrestar la ansiedad y controlar la depresión crónica. También se le ha sido recetado pastillas tranquilizantes para tratar su insomnio y por consecuente acabar con sus delirios.
Tuvo que leerlo dos veces pues no podía creer que así fuera.
-¡Amelia estabas embarazada!, ¿pero como es posible, aborto?, ¿pero perdiste al bebe?, ¿de quien era?, ¿me has engañado o era mío ese bebe?
Por más que Esteban cavilo al respecto salía fuera de su comprensión, había quedado abatido por la noticia y no podía creerlo.
Al llegar a casa se sentó por un largo tiempo en el sillón de la estancia y pensaba y pensaba “¿por qué no me lo dijo?” “yo hubiera dejado que te quedaras con el Amelia, aunque no fuera mío” “Amelia no puedo comprenderte”.
Nuevamente volvió al cuarto de Amelia y siguió revisando sus cajones, mas perturbado que de costumbre, saco varios papeles e hizo un tiradero, pero entre aquel desastre noto uno en particular, un sobre muy característico que le recordaba a aquellos sobres que Amelia le enviaba cuando eran mas jóvenes, lo agarro pensando que seria alguna vieja carta que ella hubiese guardado, y empezó a leer.
“Esteban:
Esteban quiero que me perdones, no sabes cuanto lo lamento, pero ya no resisto la culpa, el doctor me dio tan terrible noticia, acabo de abortar a tu hijo, no se que paso, dijo el doctor que era un descuido mío y lo perdí, espero que me perdones y que no me odies por esto.
Con amor, Amelia”.
Esteban no pudo mas rompió en llanto y desde ese momento quedo signado por el dolor y la soledad no pudo continuar mas con su vida, haberse enterado de aquello le había causado tan hondo dolor que solo se le ocurrió tomar la ultima alternativa; tomo aquella desdichada soga que rodeo hace tiempo el grácil cuello de Amelia, arrastro la silla, subió para ajustar la cuerda a aquella infame viga y a su varonil cuello y dijo:
-Amelia, agonicé por la ausencia de tu persona, pero ahora caigo en el desdén del ánimo por dos, Amelia cuanto que te ame y no lo sabrás jamás…
Esteban no pudo mas, con un rostro pétreo que no dejaba entrever emoción alguna, pateo la silla. “la tristeza lo había consumido”.
“y es que cada quien enfrenta sus pesares como mejor sabe”.
Con profundo dolor corto la soga que la sostenía y bajo su cuerpo inmóvil. Llamo a emergencias pero ya nada se podía hacer por ella; el reporte medico dispuso la hora de muerte a las 3:00 am, y aunque los doctores diagnosticaron la causa de muerte, era lo que menos le importaba; era la conciencia moral, él no quería saber como murió, ni si quiera que ella ingería metanfetaminas e inmunodepresores desde hace tres meses, no quería saber cuanto tiempo llevaba colgada de la viga; no tenia sentido saberlo por que después de todo, no eran reportes, no eran documentos firmados, nada de eso le devolvería la vida, como tampoco consolarían su perdida. Su querida Amelia no volvería nunca.
-Muy lejos quisiera ir y que nunca me encontraran solo irme, nadie te comprendió y cuando creí haberlo hecho yo, me doy cuenta de que jamás fue así. Al probar tu calor me sentía mejor ¿y es así que te perdí?, y es tarde ya para remediar.
Un tremedal de angustia le había causado presenciar imagen tan espantosa de ver a su querida morir así, y no saber por que, no había carta, no había mensaje alguno, ni si quiera se despidió.
- Como quisiera acompañarte, haberte tenido de frente por siempre, pero ahora solo me perturba el recuerdo de tus ojos, como hubiera querido compartir lo que sentí por ti Amelia, haberte hecho saber lo que pensaba. Y jamás advertí que algo malo iba a pasar, que la tragedia a mi puerta iba a tocar, aunque contigo quiera estar eso no se podrá jamás, ¿como saber donde todo iba a acabar?, si tan solo alguien pudiera entender el duelo en que vivo.
Vacio iba, vacio se sentía, y no encontraba solución a su dolor.
El día del funeral él la vio descender, estaba su cuerpo en el féretro, pensar que desde el día del velorio estaba dormida, tan inmóvil; y sentía una extraña pasividad a su alrededor, veía las flores ya marchitas, muchas rosas blancas, vio el rostro, tan dulce rostro que acaricio alguna vez, aquel vestido blanco de holán y satín que tanto le gustaba verle puesto; y tanta melancolía que abismo su alma al ver la tierra sobre su dama, sobre Amelia. Extrañaría tanto su voz meliflua, tal desesperación que lo sumergía voltear a ver el epígrafe, que con cariño dedico así: “ mi pequeña, mi querida amada Amelia, duerme que nunca serás reemplazada”; tanto que quedaría permeado por los mas oscuros pensamientos de soledad al no detectar que ella no estaba bien, que algo malo le ocurría y cuando se supone que ella contaba con él pareció que no fue así; y como saberlo si la ultima vez que le hablo fue discutiendo por algo que ahora consideraba una estupidez. Quedaría arrebatado por su muerte.
Regreso a casa y palideció intensamente herido al ver aun la cuerda sobre desdichada viga. No resistía verla, fue hasta tres días después que él se acerco con una silla y arranco de ahí la soga; Amelia ahora representaba su felicidad perdida, dicha que ya nadie le podría devolver, invadido por la nostalgia y el pesar, constantemente lo asaltaban debates interiores, tanta era la dificultad de vivir, pero regresaba de ellos por que aun quería saber por que Lía, que así con cariño la llamaba, había tomado sórdida y cruel decisión. Pues como tan solo le quedaba sublime visión del vacio, frecuentemente musitaba para si mismo y reflexionaba si acaso él habría sido el culpable de su muerte.
-Amelia, ¿Amelia quien te ha obligado?, ¿que te ha orillado?; Amelia si fui yo se vehemente con mi alma y no me permitas descansar nunca, oh mi niña Lía.
Pasaban las noches y él la veía en sueños, sueños en los que ella lo miraba a los ojos, opacos ojos de profundo ámbar, y tenían un semblante de culpa, como si hubiese cometido la peor de las faltas; él la veía a su lado como si en realidad ella estuviera junto a él en la cama, acariciaba con amor su cabello color siena, y al querer ceñirla ella tan solo se desvanecía en su sueño. Reía con ironía al despertar pero rápidamente su gesto se volvía sombrío y no lograba averiguar el porque. Tan solo le remordía cuando la bajo y le pareció oír un último estertor, en veces la recordaba, cuando en meses otoñales veía el tremolar de su cabello.
-Amelia pensar que no volveré a verte es un tormento.
Una tarde sentado en el sillón en el que ella solía leer por horas, en medio de estantes de libros, vio algo en el dintel de la ventana, justo donde Amelia solía observar su pérgola que cuidaba con tanto esfuerzo, vio un sobre oculto en una hendidura; el sobre parecía estar casi destruido, tal vez por que el agua que se filtraba lo humedeció por luengo tiempo. Al abrirlo tuvo cuidado de no arruinar lo que decía y leyó lo siguiente:
“Esteban:
No sabes cuanto es que lo lamento pero no puedo seguir, no puedo continuar como si nada hubiera pasado, aquel día que discutimos quise decírtelo desde un principio pero no me lo permití, no podía, yo solo pensé que tal vez era mejor que no lo supieras. Solo quisiera que comprendieras que yo no pude con la culpa, yo no podía seguir mintiéndote, yo solo lo siento y espero que no estés molesto por esto, lo que quería decirte era que… ”
Lamentablemente parte de la carta se había borrado con el agua y no era legible lo que seguía, solo le quedo parte del extracto final de la carta que decía:
“te juro que era mi ultima ilusión y lo peor fue perderlo. Lo siento tanto pero no puedo vivir así. Te amo y siento mucho lo que hice.
Atentamente: Amelia”.
Y eso fue todo, se sintió furico por no poder entender lo ultimo que Amelia le dejo, ahora solo le quedaba empezar por buscar respuestas, ya no toleraba mas incertidumbre.
Días posteriores al encontrar la carta, estaba él revisando las objetos personales de Amelia, ella no tenia familia, así que él tenia que encargarse de ver el destino de sus pertenencias; revisando los cajones de ella encontró ciertamente una receta de inmunodepresores, tal vez conseguiría hablar con el doctor que la había atendido y averiguar que le estaba preocupando.
Esa tarde fue a la cita con el doctor.
-¿Si señor, que se le ofrece?
-Vengo con usted doctor por que quiero preguntarle algo sobre una de sus pacientes.
-Sabe usted señor que me es imposible darle información alguna de mis pacientes, es la ley de confidencialidad médica y solo el paciente puede aprobarlo.
-Pero doctor ella ya no vive, recientemente se quito la vida.
-Bien… escuche señor yo no puedo proporcionarle lo que necesita pero si usted va a los archivos posiblemente le ayuden, dígale a la encargada que va de parte mía.
Esteban fue a los archivos más decidido que nunca a obtener alguna información de Amelia y ciertamente no se iría de ahí hasta no conseguir algo.
-Señorita busco el expediente de Amelia Almenar.
-Lo siento señor el hospital no proporciona el expediente de sus pacientes.
-Vengo de parte del doctor Santiago De Alba.
-Bien señor en un momento le entregare una copia, pero antes firme en la papeleta.
Esteban golpeaba ligeramente la madera con los dedos mientras esperaba, estaba muy apurado por recibir la información.
-Bien señor aquí tiene una copia del expediente.
-Gracias señorita.
-De nada pase un buen día.
Esteban se sentó rápidamente en una de las bancas del hospital, no espero a llegar a casa, él solo quería saber lo que orillo a Amelia a terminar con su vida, y empezó a leer.
“síntomas:
Ansiedad…
Depresión crónica…
Insomnio…
Delirios…
Nota del doctor: debido a su reciente pérdida la paciente no puede volver a concebir hasta no aprobar el tratamiento medico. Se le han recetado a la paciente Amelia Almenar inmunodepresores para contrarrestar la ansiedad y controlar la depresión crónica. También se le ha sido recetado pastillas tranquilizantes para tratar su insomnio y por consecuente acabar con sus delirios.
Tuvo que leerlo dos veces pues no podía creer que así fuera.
-¡Amelia estabas embarazada!, ¿pero como es posible, aborto?, ¿pero perdiste al bebe?, ¿de quien era?, ¿me has engañado o era mío ese bebe?
Por más que Esteban cavilo al respecto salía fuera de su comprensión, había quedado abatido por la noticia y no podía creerlo.
Al llegar a casa se sentó por un largo tiempo en el sillón de la estancia y pensaba y pensaba “¿por qué no me lo dijo?” “yo hubiera dejado que te quedaras con el Amelia, aunque no fuera mío” “Amelia no puedo comprenderte”.
Nuevamente volvió al cuarto de Amelia y siguió revisando sus cajones, mas perturbado que de costumbre, saco varios papeles e hizo un tiradero, pero entre aquel desastre noto uno en particular, un sobre muy característico que le recordaba a aquellos sobres que Amelia le enviaba cuando eran mas jóvenes, lo agarro pensando que seria alguna vieja carta que ella hubiese guardado, y empezó a leer.
“Esteban:
Esteban quiero que me perdones, no sabes cuanto lo lamento, pero ya no resisto la culpa, el doctor me dio tan terrible noticia, acabo de abortar a tu hijo, no se que paso, dijo el doctor que era un descuido mío y lo perdí, espero que me perdones y que no me odies por esto.
Con amor, Amelia”.
Esteban no pudo mas rompió en llanto y desde ese momento quedo signado por el dolor y la soledad no pudo continuar mas con su vida, haberse enterado de aquello le había causado tan hondo dolor que solo se le ocurrió tomar la ultima alternativa; tomo aquella desdichada soga que rodeo hace tiempo el grácil cuello de Amelia, arrastro la silla, subió para ajustar la cuerda a aquella infame viga y a su varonil cuello y dijo:
-Amelia, agonicé por la ausencia de tu persona, pero ahora caigo en el desdén del ánimo por dos, Amelia cuanto que te ame y no lo sabrás jamás…
Esteban no pudo mas, con un rostro pétreo que no dejaba entrever emoción alguna, pateo la silla. “la tristeza lo había consumido”.
“y es que cada quien enfrenta sus pesares como mejor sabe”.
Mis razones de ser una puta y tu de ser bizarro cabrón
Nota del autor: Este poema tiene ciertas restricciones para edades, no se recomienda su lectura, tiene palabras que pueden resultar en una ofensa para quien recibe el mensaje, lector no te recomiendo lo leas si no toleras las emociones fuertes XD
Ya deje de contar las cervezas y cortarme las manos con botellas,
harta de no dormir y arrepentirme del pinche daño que te hize
y hoy me siento tan ahogada tirada en el culero suelo
pensando ¿¡demonios chingados y ahora con quien bebo!?
No querias que eligiera y ahora jodes por no elegir,
yo queriendo deshacirme para contigo poder vivir
no mames sabes lo que sentia y lo has dejado ir
no me sorprende tu actitud, ahora te vas a rendir...
Tan puta me siento yo por pendeja no haber decidido
y ahora encolerizado es que te hayas perdido,
¡en la madre! ahora como te busco si te has ido,
solo a mi bandoleón le queda gritarte: ¿que andas haciendo cabrón?
fui puta por no escoger tu cariño y engañarme en la pasiòn;
pero ¿quièn me manda a ser perra y a ti un pendejo fregòn?
tan cojones arrepentida porque el verdadero amor se fugo
¿a donde? a sufrir, a con una dama de un antiguo panteòn
¡y ahora que hago, dime! no le voy a poner mas jugo.
¡A la verga como no! contigo si besaba cariño
¿y me llamas puta por que creiste que mentí?
ah rependeja yo por no verlo al niño
pero es tu error, no eras para mi un baladí.
El otro pa´que lo quiero, contigo tenía todo y lo perdí.
Enfrentame, el daño te lo has hecho, y también a mí
al menos, yo tengo huevos para decirte lo que me duele
¡pero tú! eres tan capaz de fingir, ¡asi que ahi muere!
Ya deje de contar las cervezas y cortarme las manos con botellas,
harta de no dormir y arrepentirme del pinche daño que te hize
y hoy me siento tan ahogada tirada en el culero suelo
pensando ¿¡demonios chingados y ahora con quien bebo!?
No querias que eligiera y ahora jodes por no elegir,
yo queriendo deshacirme para contigo poder vivir
no mames sabes lo que sentia y lo has dejado ir
no me sorprende tu actitud, ahora te vas a rendir...
Tan puta me siento yo por pendeja no haber decidido
y ahora encolerizado es que te hayas perdido,
¡en la madre! ahora como te busco si te has ido,
solo a mi bandoleón le queda gritarte: ¿que andas haciendo cabrón?
fui puta por no escoger tu cariño y engañarme en la pasiòn;
pero ¿quièn me manda a ser perra y a ti un pendejo fregòn?
tan cojones arrepentida porque el verdadero amor se fugo
¿a donde? a sufrir, a con una dama de un antiguo panteòn
¡y ahora que hago, dime! no le voy a poner mas jugo.
¡A la verga como no! contigo si besaba cariño
¿y me llamas puta por que creiste que mentí?
ah rependeja yo por no verlo al niño
pero es tu error, no eras para mi un baladí.
El otro pa´que lo quiero, contigo tenía todo y lo perdí.
Enfrentame, el daño te lo has hecho, y también a mí
al menos, yo tengo huevos para decirte lo que me duele
¡pero tú! eres tan capaz de fingir, ¡asi que ahi muere!
El cuervo
Nota del autor: Este es el poema que tiene como autoria un escritor llamado Edgar A. Poe, así como escritor también fue un poeta, crítico y periodista románticista oscuro estadounidense entre sus obras se encuentran Tamerlane and other poems, El cuervo, Ulalume, La caída de la casa Usher, The murders in the rue Morgue, El retrato oval, El escarabajo de oro, El corazon delator y varios cuentos cortos, y poemas que solia publicar en periodicos de Richmond, Filadelfia y Nueva york. Una de sus ultimas aspiraciones era crear un periodico llamado The Stylus, proposito que no alcanzó cumplir. Sus obras transcurrieron dentro del género gotico. Sus cuentos se pueden clasificar como de terror, de intensidad narrativa, metafísicos, analíticos, de anticipación, y retrospección, de paisajes, grotescos y satíricos.
Edgar Allan Poe
(Boston, 1809 - Baltimore, 1849)
El cuervo
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
Nota curiosa: Si el cuervo se posa encima de la puerta de la habitación, ¿qué luz de qué lámpara podía estar tras él, de tal manera que proyectara su sombra en el suelo?
R: La idea era el brazo del candelabro fijado a la pared, mucho más arriba de la puerta y del busto, como a menudo puede verse en los palacios ingleses, e incluso en algunas de las mejores casas de Nueva York por los años 1800, así fue confiado a algunos de los lectores en aquel tiempo q mantenían contacto mediante cartas con el famoso escritor, que en esos tiempos no era aún bien reconocido, y de quíen se desconoce con exactitud las circunstancias de su muerte.
El propósito de traer a ustedes este poema es el de darles una nota curiosa al final de esta, espero la disfruten. Todos los escritos, salvo a que se de otra indicación como esta, son propiedad intelectual del autor y no se permite ninguna modificación o copia sin permiso previo.
Edgar Allan Poe
(Boston, 1809 - Baltimore, 1849)
El cuervo
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
Nota curiosa: Si el cuervo se posa encima de la puerta de la habitación, ¿qué luz de qué lámpara podía estar tras él, de tal manera que proyectara su sombra en el suelo?
R: La idea era el brazo del candelabro fijado a la pared, mucho más arriba de la puerta y del busto, como a menudo puede verse en los palacios ingleses, e incluso en algunas de las mejores casas de Nueva York por los años 1800, así fue confiado a algunos de los lectores en aquel tiempo q mantenían contacto mediante cartas con el famoso escritor, que en esos tiempos no era aún bien reconocido, y de quíen se desconoce con exactitud las circunstancias de su muerte.
El propósito de traer a ustedes este poema es el de darles una nota curiosa al final de esta, espero la disfruten. Todos los escritos, salvo a que se de otra indicación como esta, son propiedad intelectual del autor y no se permite ninguna modificación o copia sin permiso previo.
Sendero Tortuoso
He aquí los viandantes eternos
solitarios, majestuosos, enfermos
paseantes en la vida, locuaz y denigrante
sinsentido, de saberes de un ayer palpitante
¿has encontrado algún sentido?
es porque no lo hay, como tampoco la muerte,
morirse hoy en dia es moda vieja en el recorrido,
morir se ha devaluado en forma permanente
¿por qué?, porque no hay la virtud de antes,
antes morir se hacía con honor y gloria
hoy fenecer deja a pocos la memoria
y nos vuelve insensibles e inquietantes
vienen los pies de invierno, como soplan los cristales del temor
la culpa y la agonia se fundan en el mismo sonido de la voz
nacemos para perdernos en este infierno y eden
para descubrir que no es ni uno, ni lo otro, si no ayer
por donde pases es ayer, incluso hoy fue ayer, y antier tambien
el futuro es lo no realizado por nuestro deseos furtivos
pero anhelar no esta de mas para quienes son los vivos
¿por que eso queda no es asi? eso, el mal y el bien
¿por qué necesitas de conceptos, de razones y motivos?
que bases satisfacen y justifican el amor y la vida
nada!, nada de eso necesitas a los ojos contemplativos
lo unico que manda en esta es lo que el alma nos dicta
romperas con ira tu pesar y con llanto tu decepción
añoraras las buenas horas, las caricias y el calor
pero nada excusa la vida ni la muerte con devocion
porque lo que es, es un sendero tortuoso el amor.
solitarios, majestuosos, enfermos
paseantes en la vida, locuaz y denigrante
sinsentido, de saberes de un ayer palpitante
¿has encontrado algún sentido?
es porque no lo hay, como tampoco la muerte,
morirse hoy en dia es moda vieja en el recorrido,
morir se ha devaluado en forma permanente
¿por qué?, porque no hay la virtud de antes,
antes morir se hacía con honor y gloria
hoy fenecer deja a pocos la memoria
y nos vuelve insensibles e inquietantes
vienen los pies de invierno, como soplan los cristales del temor
la culpa y la agonia se fundan en el mismo sonido de la voz
nacemos para perdernos en este infierno y eden
para descubrir que no es ni uno, ni lo otro, si no ayer
por donde pases es ayer, incluso hoy fue ayer, y antier tambien
el futuro es lo no realizado por nuestro deseos furtivos
pero anhelar no esta de mas para quienes son los vivos
¿por que eso queda no es asi? eso, el mal y el bien
¿por qué necesitas de conceptos, de razones y motivos?
que bases satisfacen y justifican el amor y la vida
nada!, nada de eso necesitas a los ojos contemplativos
lo unico que manda en esta es lo que el alma nos dicta
romperas con ira tu pesar y con llanto tu decepción
añoraras las buenas horas, las caricias y el calor
pero nada excusa la vida ni la muerte con devocion
porque lo que es, es un sendero tortuoso el amor.
Conciencia virtual
cautiva perdida en mis delirios de conciencia.
Aportes cada día de tu lejana figura
me daban vueltas, me tenian indefensa criatura.
No se puede vivir más besando aire en desventura,
no se puede morir sin saber de tí con amargura.
¿Quién me diera razon de tu existir, quién me diera razón de tí?
pedirle, saber donde te hallaré y saber que sin tí me quedare.
Persigo esos momentos queridos del ayer,
medrando en suspiros, en soplos de mujer
¿dime quien te ha llevado tan lejos de mí
sin saber sin pensar que sería de tí?
Permite que te olvide, que ni el nombre entere de tí
ya dejame marchar, permiteme ser felíz
¿que razón te he dado yo para que me hagas sufrir?
solo olvidame, vete, que tu ausencia no quedara más en mí.
Y aunque las lagrimas corran por mi rostro
y tu carácter reviente en tremedal de enojo
dime que me rendí, se perfecto que estaba perdido
creí que fue tu culpa; que fue la mía, la angustia es mutua
Ya no luches por la batalla perdida
ya no pienses en mi alma herida,
solo sigue y consigue en otra la dicha
no te preocupes si no encuentro la mía
Pierde el vestigial deseo de seguir junto a mi cuerpo
por que este ya no te pertenece se queda en recuerdos
perdiste mucho al marchar aquel día
entre esas cosas me perdiste a mí, perdimos la alegría.
Los sueños en Saturno
Anoche capture un fugitivo asesino de sueños y surdo
con vestimentas extrañas iguales a un kurdo
la persecución ocurrio de un modo tan absurdo
que creí que esto solo eran los sueños en Saturno
Estado mi proyección dentro de este sueño
ocurrio seriado y con el tiempo volando
apenas pasados los minutos de quien fuera dueño
dentro de todo esto hasta los años habian pasado
Cual Aura perseguí la maligna esencia por curiosidad
y dí con mi asesino de hace años atras
recorrí callejones, y calles en medio de tempestad
el cielo rompia y el agua caia mas y mas
Por un momento me distraje y en una conversación fui a dar
era el pasado, y un futuro de modo bizarro
que compartían historias de gloria y bondad
pero hoy no era mi objetivo hasta obtener mi guijarro
Aquel que en sueños siempre los lograba terminar
primero fue la daga que en mi estomago fue a dar
y fue tal el dolor que me obligo a despertar
pero hoy tuve la oportunidad de poderlo capturar
¨Ya no mas contigo voy a batallar¨
no se exactamente que le hize, pero revivio una historia vieja
una mujer en un baño con motas de sangre y maltrecha
estaba perdida y con la mirada quieta
No se quien era, pero se encontraba muy mal
asi que de alguna manera otra vez cambio el lugar
ya no eran mis visitas habituales
ni mis rondines de antes
Pero estando aqui todo el lugar hubo que inspeccionar
dentro de mis sueños una locura renació
una vieja vision que de miedo me convenció
podria con gran razon pasar
Me detuve en un viejo edificio, gran fortin de piedra y granito
esperando en una banca de piedra la aparición de un alma
pero era concurrido el lugar y no daba con el espejismo marchito
era simplemente volver a buscar con mas calma
Nuevamente en la noche desperte de súbito
recordando donde me fui a quedar
era la noche en un viejo teatro del Boulevard
descansando sin pena recargada sobre mi cubito
El lugar habia cerrado con fortuna para mi
para que descuidada no me robaran
para sentirme segura y salva
de saber que nadie entraría aquí
Regrese a mi sueño ahora sin poder distinguir la realidad
pensando que era tarde, que las horas volaron ya
intente hacer una llamada y alguien a lo lejos me llamaba
pero no podia discernir si era mi mente una voz que clamaba
que me devolviera a toda esa discontinuidad
Baje la guardia por horas dentro de lo que cabia esperar
y no me di cuenta que durante ese tiempo me fueron a hurtar
robaron un tesoro que no puedo recuperar
a menos que busque al culpable del sueño que me fue a robar
Visite muchos sitios encontrando todos mis sueños cambiados
nada estaba en su lugar, todo se habia transformado
aquellos malos sueños que fui a encerrar habian escapado
aquellos que salve ahora no se donde han quedado
Sobrevole magistral cada lugar de pesadilla
cada creacion de maravilla se fue a desmoronar
quize soñar de nuevo para poderlo reparar
pero fue imposible cada sueño lo podía bloquear
Así en la noche tan furtiva como me colé
bajo las sombras del pirul y del laurel
observe desde lo lejos aquel infame que atrape
jugando con mis sueños que con trabajo labore
Así tras la roida puerta cerrada a cal y canto
deslize muy segura de poder atraparlo
pero al entrar la miriada de colores cambió
una sinfonia en la habitación estalló
Las cosas flotaron y estrellaron en la habitación
un viejo compañero de mis sueños se acerco
cual fantasmagoria de octubre con sus alas me envolvio
y me devolvio al nacimiento de los sueños, donde todo se creo
Me dio las lanzas rojas y las alas negras para mi protección
y por sexta visión manipular el subconciente y la irrealidad
por que a ese extraño kurdo, de daga zurda y actuar absurdo
En los Sueños de Saturno lo tendría que atrapar.
con vestimentas extrañas iguales a un kurdo
la persecución ocurrio de un modo tan absurdo
que creí que esto solo eran los sueños en Saturno
Estado mi proyección dentro de este sueño
ocurrio seriado y con el tiempo volando
apenas pasados los minutos de quien fuera dueño
dentro de todo esto hasta los años habian pasado
Cual Aura perseguí la maligna esencia por curiosidad
y dí con mi asesino de hace años atras
recorrí callejones, y calles en medio de tempestad
el cielo rompia y el agua caia mas y mas
Por un momento me distraje y en una conversación fui a dar
era el pasado, y un futuro de modo bizarro
que compartían historias de gloria y bondad
pero hoy no era mi objetivo hasta obtener mi guijarro
Aquel que en sueños siempre los lograba terminar
primero fue la daga que en mi estomago fue a dar
y fue tal el dolor que me obligo a despertar
pero hoy tuve la oportunidad de poderlo capturar
¨Ya no mas contigo voy a batallar¨
no se exactamente que le hize, pero revivio una historia vieja
una mujer en un baño con motas de sangre y maltrecha
estaba perdida y con la mirada quieta
No se quien era, pero se encontraba muy mal
asi que de alguna manera otra vez cambio el lugar
ya no eran mis visitas habituales
ni mis rondines de antes
Pero estando aqui todo el lugar hubo que inspeccionar
dentro de mis sueños una locura renació
una vieja vision que de miedo me convenció
podria con gran razon pasar
Me detuve en un viejo edificio, gran fortin de piedra y granito
esperando en una banca de piedra la aparición de un alma
pero era concurrido el lugar y no daba con el espejismo marchito
era simplemente volver a buscar con mas calma
Nuevamente en la noche desperte de súbito
recordando donde me fui a quedar
era la noche en un viejo teatro del Boulevard
descansando sin pena recargada sobre mi cubito
El lugar habia cerrado con fortuna para mi
para que descuidada no me robaran
para sentirme segura y salva
de saber que nadie entraría aquí
Regrese a mi sueño ahora sin poder distinguir la realidad
pensando que era tarde, que las horas volaron ya
intente hacer una llamada y alguien a lo lejos me llamaba
pero no podia discernir si era mi mente una voz que clamaba
que me devolviera a toda esa discontinuidad
Baje la guardia por horas dentro de lo que cabia esperar
y no me di cuenta que durante ese tiempo me fueron a hurtar
robaron un tesoro que no puedo recuperar
a menos que busque al culpable del sueño que me fue a robar
Visite muchos sitios encontrando todos mis sueños cambiados
nada estaba en su lugar, todo se habia transformado
aquellos malos sueños que fui a encerrar habian escapado
aquellos que salve ahora no se donde han quedado
Sobrevole magistral cada lugar de pesadilla
cada creacion de maravilla se fue a desmoronar
quize soñar de nuevo para poderlo reparar
pero fue imposible cada sueño lo podía bloquear
Así en la noche tan furtiva como me colé
bajo las sombras del pirul y del laurel
observe desde lo lejos aquel infame que atrape
jugando con mis sueños que con trabajo labore
Así tras la roida puerta cerrada a cal y canto
deslize muy segura de poder atraparlo
pero al entrar la miriada de colores cambió
una sinfonia en la habitación estalló
Las cosas flotaron y estrellaron en la habitación
un viejo compañero de mis sueños se acerco
cual fantasmagoria de octubre con sus alas me envolvio
y me devolvio al nacimiento de los sueños, donde todo se creo
Me dio las lanzas rojas y las alas negras para mi protección
y por sexta visión manipular el subconciente y la irrealidad
por que a ese extraño kurdo, de daga zurda y actuar absurdo
En los Sueños de Saturno lo tendría que atrapar.
jueves, 14 de octubre de 2010
¿Has notado?
¿Has notado que con el tiempo todo duele menos?
o tal vez, tan solo deja de importar
has notado que con el tiempo ya no brotan lagrimas?
o tan solo es que se han agotado ya.
¿Has empezado a ver que el amor no es como crees?
o que tenías una idea ilusionada de lo que era
has abierto los ojos para ver que las personas cambian, se mueven?
se van, se desvanecen y tus sentidos entorpecen
Hace tiempo cuando solias sentir el veneno ascender
y hoy entre tu sangre se ha mezclado ese seudosedimento
muy por encima de lo que creias ser fuerte, hoy lo eres sin creerlo
te has convertido en la razon mas convincente de lo incierto.
Existimos en distintas faces del tiempo, en distintos cuerpos
en distintas bipolaridades, y por diferentes anhelos
y sin embargo encajamos, nos unimos para destruirnos
y luego sentimos lo poco que qeda deshacernos.
¡Pero que bella destrucción de hacernos daño todo el tiempo!
que hermoso es disfrutar la miel y de la avispa quemarnos por dentro
y lo mejor de todo es que no tiene que importarnos
porque vale la pena, ese castigo lo aceptamos.
Podrás amar todo lo que quieras pero preparate a sentir la daga
no digo q sea mala, si de morir se trata, que sea por una razón buena
así continuaremos entre este venir de emociones y de juegos
porque no comprenderemos que esto solo por una palabra se vienen los fuegos.
¿Has notado todo esto, el ascender y descender a un abismo desierto?
a una emoción que deleita, revive, destruye y mata
a un querer buscar, un encontrar, y renovar de esperanza
Lo hemos notado, ¿será eso cierto?
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