Destinatario

Estas son sólo notas de olvido, recibos injustificados, cartas de silencio y telegramas melancólicos que una mujer de vena negra escribió.

lunes, 13 de junio de 2011

Regreso

Nota del autor: Regresé y todo salió muy bien, y es interesante como nos paralizamos de adentro hacia afuera pero no afuera hacia dentro, a veces es necesario tomarse el día y deshacerse de todo, distracciones, personas, cosas; todo ese tiempo para reflexionar y encontrar respuestas, la que yo encontré... fue la de la Existencia...


¨Al alba desperté
en la mañana te escribí
por la tarde te esperé
y de noche no te vi
aún así yo sí te amé¨

(Fragmento tomado del segundo compendio de antologías y frases, propias y que me apropié n.n)

jueves, 9 de junio de 2011

Suspensión


Por fuerzas que me sobrepasan me veo obligada a suspender actividades en Alma de Amarilis, fieles lectores espero su comprensión, regresaré hasta nuevo aviso.
atte: La Rosa Púrpura (TPR)

Cansancio


El día era demasiado abrumador, la pesadumbre apenas me dejaba respirar sin nostalgia, muchas cosas en mi vida se fueron conforme los años pasaron entre ellas mis ganas por la vida, estas se iban como el viento a través de las rendijas y sonaba igual, ese lastimero silbido. Durante mis estudios nunca destaqué en nada porque siempre me sentí por abajo de mis espectativas y aquellos que me rodearon una vez también me sintieron así pero, tampoco me importó yo seguí a mi más comodo ritmo, a mi más sencilla manera de andar, incluso algunos allá me señalaban por la forma en que andaba y es que solo podía arrastrar mis pies, algunos se fastidiaban rápidamente de mí, ellos vivían con demasíada prisa y eso a mí me parecía enfermo.

En mis relaciones con los demás tampoco hice gran esfuerzo, los que me hablaban eran aquellos que se acercaban o se sentaban junto a mi curiosos, mis amistades eran más fugaces que yo y por eso las perdía y tampoco me importó y pronto miles de cosas dejaron de importar.



Empecé ayunando porque levantarme cada vez era más díficil, y así fuí perdiendo el apetito, pronto la comida que consumía era más escasa, no estaba interesado en alimentarme, pero siempre fuí avído con mi trabajo, herrero, herrero y más que herrero artista en ello ponía toda mi creatividad y empeño, pero nunca nadie lo reconoció, dudo que llegara a ser visto, pronto todo me peso más y dejé de comer debido a que fuí despedido siendo sustituido por alguien más joven y más competitivo, ahora sólo quedaba mi habilidad para mí mismo; pronto no solo fueron cosas laborales, una vez amé y tal vez pudo ser la persona que más hubiera amado, pero ella no veía nada en mí, nada que la alentara a pensar que yo daría el primer paso y exactamente fue lo que hice, la dejé ir, finalmente me quede solo y ni un triste perro que me ladrara, y pronto todo se hizo evidente... necesitaba crear algo para ser recordado aunque solo fuera por mis sepultureros.




Me levanté de mi asiento y tomé cada fierro en la casa, todo tubo o lámina que pudiera trabajar, incluso desarmé una estufa entera dejando solo los tubos de gas, encendí el soplete y pronto estaría terminado. Pasaron algunos días y me cortaron agua y electricidad porque dejé de pagar, sin trabajo, sin dinero, sin servicio y así no podría acabar, entonces reuní algo de dinero para comprar un pequeño tanque de gas, era demasiado caro contratar cualquier otro servicio además que me serviría para tener fuego; el día final llegaría decidí dejar las mangueras de gas abiertas para morir, ya nada quedaba por hacerle a la escultura que posiblemente sería el mejor diseño nunca antes visto entonces lo noté una pieza le faltaba a mi obra, un simple toque y estaría lista la obra de mi vida, solo encendí el cerillo con el que culminaría mi obra, sin saber que mi acto final culminaría con un cerillo, que mi vida culminaría por un esfuerzo mío de hacer las cosas bien y todo explotó.


Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.

Gregorio Marañón (1887-1960)
Médico y escritor español.

“el hombre no sabe todavía lo que es, pero sí puede saber lo que, en su condición de ser alienado, no es, y, por consiguiente, no quiere seguir siendo”.
E. Bloch:

miércoles, 8 de junio de 2011

Amar a una muerta


He sido demasiado inocente, demasiado a la hora de elegir, a la hora de sentir algo hacía alguien, y no sé si es porque me dejo llevar por mi corazón o porque no sé pensar las cosas con claridad, en los últimos días me decidí pasar un tiempo en la biblioteca y alejarme un poco de los cáfes y bares. No muchas mujeres acuden a la biblioteca y las que lo hacen no estan demasiado interesadas en obtener una salida con alguien.

Estuve hartas horas leyendo, devorándome a H.P. Lovecraft algo de Carlos Monsiváis y de Augusto Monterroso, mis ojos se cansaron un poco y me acerqué a donde se encontraban unos grandes ventanales, despeje las persianas un poco y de repente ella apareció, sentada en una mesa de madera sosteniendo un libro, me parecía que era El Coronel no tiene quién le escriba de Gabriel García Márquez; se me quedó viendo con esos ojos amplios y cafes, su pelo era algo chinito así que se le hacían unos simpáticos rizos alrededor de su rostro, y yo en este tiempo viéndola sin decir nada de seguro ha de estar pensado que hago aquí mirándola sin decir nada. Balbuceé antes de poder decirle algo.




- ¿Has llegado a la parte en que el coronel y su esposa no tienen nada para comer, pero él siempre mantiene viva la esperanza de una solución?
- Sí.
- ¿No crees que es una historia que deja mucha desazón?
- No creo, durante mi vida me he compaginado con cosas parecidas y parece mejor encontrarse con cuentos que con realidades, aunque bien dicen que una novela es como la vida que se pasea por un espejo, ¿tú que piensas?
- Los libros solo liberan lo que en la mente del escritor sucede en realidad, y es una realidad que los escritores plasman lo que han vivido y lo que desean vivir, así se trate de ficción.
- ¿No has sentido que a veces pasas los capítulos más negros de una historia y sin querer los revives en la soledad?
- Yo mismo podría contarme como El Coronel si me lo preguntas- El comentario pareció hacerle gracia y decidí volverme un poco más competente, no sé porque pero ella me resultaba interesante, su mirada era lo más atrayente en ella, sus ojos eran dos grandes circulos cafes llenos de inocencia y alegría pero en la esquina inferior de sus párpados se dejaba ver aquellas arruguitas que se hacen despues de haber llorado mucho, era curiosa esa combinación entre alegría y tristeza.
- Pues si me preguntan veo en usted más a un autor que a un personaje, tiene un terrible parecido con Neruda, digo terrible por el pasado que le precede joven.




¿Joven? era bien cierto que a ella la sentía mayor pero no a ese grado, reí un poco al comentario y pronto ella me invitó a caminar al parque, transcurrió toda la tarde entre conversaciones sobre autores y poetas, mi mejor fuerte era la poesía y ya sentía las ganas de componerle los mejores versos pero ella como algunas de las mujeres que conocí en mi vida, ponía una barrera. Pronto oscureció y sus ojos parecieron brillar con más intensidad, la acompañé hasta una gran casa, sus hombros resaltaban con una claridad y una luminescencia bajo la luz de la luna y sus labios me dejaban perplejo, tan rojos y aún así parecían perder color conforme el día avanzaba, ella se acercó a mí, por un momento mi mente se nublo, todo en ella se desvaneció a escepción de esos labios, sus labios cerca de mi oído, sus labios cerca de mis ojos y después no supé de mí.



Al día siguiente desperté a los pies de una construcción parecida a la casa donde la había dejado pero esta estaba quemada, escombro y construcción reducido a cenizas, era extraño, me levante y me dirgí a tomar un desayuno en un puesto cercano, me sentía húmedo, frío como un muerto imaginé que serían los estragos por dormir afuera, entonces nuevamente la ví a lo lejos ella estaba sentada en la banqueta con esa misma mirada; dejé lo que estaba comiendo y corrí a cruzar la calle finalmente la alcancé y ofrecí mi mano para que se levantará de la acera.

- Anoche creó que debí haberme quedado dormido rumbo a mi casa es que he estado... - su cara se tornó en sorpresa y respondió interrumpiéndome.
- No te conozco, ¿quién eres?
- Soy Mario me conociste ayer en la biblioteca, creo que eso fue lo que nos faltó, ayer ni siquiera nos presentamos solo pláticamos.
- Cierto tú eras el joven de ayer, soy Gisel.
- Curioso que apenas nos estemos presentando, debes creer que soy algo distraído.
- Un poco, sí




Platicamos por un tiempo hasta que la noche nos alcanzó con rapidez, la dejé irse y yo rumbo a mi apartamento, me sentí pesado nuevamente tanto que enseguida caí sobre mi cama, tuve sueños extraños, ella sobre mí haciendo un festín de sangre con mi cuello, creí que me estaba dejando llevar por mis imaginaciones a la hora de leer a Goethe o a Stoker, pero en mis sueños no importaba, disfrutaba de su cuerpo de abril sobre el mío, disfrutaba de su hermosa figura sobre mi tosco cuerpo. Entonces por la mañana desperté de nuevo mi cuerpo se sentía con el mismo frío y la húmedad de anoche no podía explicarlo, empecé a querer despejarme de ideas locas y me arrojé a tomar el cambio para el autobus y buscarla en su casa, fue entonces cuando el teléfono timbró.



- Bueno, ¿es usted Mario?
- Soy yo
- Hablamos del Hospital La cuesta, tenemos una paciente que nos presentó este número para llamar, sucede que se desmayó en medio de la acera y presenta un caso grave de anemia, ¿es usted pariente o conoce a los parientes de Gisel?
- No, lo siento.
- Bueno, necesitamos que alguien este aquí con ella.

Colgué y fuí corriendo hacía el hospital, cuando llegué fui conducido hasta su habitación, al entrar un hombre que estaba demasiado cubierto custodiaba la puerta, era muy raro porque sí era su pariente no tenía sentido el haberme llamado a mí, de cualquier manera entré para ver como estaba.

Poca luz entraba por las ventanas cubiertas por cortinas oscuras, ella estaba acostada, se veía más delgada de lo normal, demasiado pálida, toda luz se había esfumado de su rostro, entonces despertó.




- Hola - sonreía débilmente - que bueno que hayas venido.
- Hola, no sabía que te había dado mi número
- Te llamé porque necesito tu ayuda
- ¿Qué sucede?
- ¿Tú me amas? - era tan extraña la pregunta, cómo así respondería algo que ya pensaba decirle en un momento menos crítico y más especial.
- Yo te amo -  pronto ya no me sentía dueño de mí sus ojos se ampliaban, me miraba con demasiada profundidad y mis palabras salían regidos por un deseo más que por una idea.
- ¿Darías tu vida por mí?
- Podria dar cada gota de sangre hacía ti con tal de revivirte.
- Con cada momento que pasa pierdo sangre y necesito la tuya para poder vivir- pronto perdió el conocimiento y me hicieron salir del cuarto cuando la maquina dió alerta de un ataque cardíaco. No me dijeron nada más y con el sueño que tenía mejor regresé a mi apartamento.
- En cuanto llegué caí de bruces sobre mi cama y pronto empecé a tener estos extraños sueños, ella sobre mí con su cuerpo lívido y semidesnudo, ella sobre mí mordiendo con sus labios mi cuello y en su grácil cuello unas marcas extrañas y pronto terminó el dolor, cada extremidad la sentí dormida y despues ya no la sentí, entonces pronto sus rojos labios se acercaron a mí y frente a frente me miró por última vez.




- ¿Lo recuerdas? tú dijiste que darías cada gota de sangre hacía mí con tal de revivirme, pero no puedes revivir los amores de una muerta, tú me amaste, y por ello no te olvidaré... pronto estaremos reunidos no en el matrimonio pero si en el sepulcro, ya que ahora ni la muerte podrá separarnos...
- No me dejes ir aún pronuncié con mi voz acabándose conforme ella succionaba todo rastro de vida en mí, nunca me permitiste alabarte con un poema, deja que lo haga en vida porque en muerte no tendran sentido estos versos...

Pronto vino a mi mente el poema 11 de los 20 poemas y una canción desesperada de Neruda, y le dije al oído el pequeño fragmento, yo sabía que ni muerto ella estaría conmigo...

¨Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.
Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.¨



martes, 7 de junio de 2011

Yo también creía en cuentos de niños


Yo también creía en cuentos de niños, era un parvúlo a la hora de escuchar de esas historias de miedo que se cuentan entre amigos, y claro ves u oyes algo que te aterra y empieza como una plaga, lo ves a lo lejos bajo las sombras de duda y soledad, lo escuchas muy dentro de tus oídos a pesar de ser solo el pulso de la arteria facial, escuchas cosas que deseas no escuchar pero es inútil taparte los oídos porque esos ruidos vienen de tu interior.

Siempre escuche montones de historias, mitos y leyendas que se dejaban venir cada noche que nos reuníamos, en esta ocasión aprovechamos que habíamos ido a un concurso, nos dejarían estar todos en una habitación, claro a nuestra edad aprovechamos la credencial de un amigo y el ¨six¨ apareció para alegrar el día, todo empezó en risas y juegos hasta que la noche se dispuso para contar historias de miedo, por la ventana no se veía luz alguna así que apagamos las luces y encendimos la típica lamparita para hacer caras de miedo.



Transcurrío media hora entre relato y relato cuando empezó a llover y tronar en los cielos, la luna se encontraba muy grande o al menos ese era el efecto óptico. Algunos siempre fueron escepticos siempre diciendo que las historias eran de broma pero otros aunque lo dijeran en sus adentros ya oraban por sus almas. Pronto fue mi turno de contar una historia, la verdad yo no me sabía ninguna hasta que me puse a improvisar alentado por mis amigos, pronto empecé contando esta historia:

^ Durante la noche ustedes alguna vez han escuchado ruidos de pasos, ¿nunca se han preguntado por el ruido que se escucha de unas uñas en las paredes? veo que algunos de ustedes no lo han escuchado pero en las noches en cualquier casa es posible escuchar el sonido de unas uñas deslizándose por las paredes, esta historia tiene origen en los años ochenta en México, una mujer llamada Lupe fue contratada en una casa para cuidar niños, la mujer tenía experiencia de años ya que su placer siempre fue cuidar a los menores que ella, así pues su experiencia y confiabilidad la hacían perfecta para el trabajo, todo transcurría normal durante el día, ella cuidaba a los niños y se iba, lo más raro era lo que en ella se veía sus uñas siempre estaban descuidadas amarillas y agrietadas y sus brazos estaban llenos de arañazos pero eso solo se le veía en ocasiones ya que ella solía usar guantes y mangas largas, ella se comportaba normal ¿por qué o cómo es que ella tenía esos extraños detalles?, pues sucedió una noche que se ofreció a los padres salir a una fiesta en las arenas, la dejaron a ella sola con los niños, y la verdad es que no eran tan niños, apenas una joven de 14 años y un niño de 10, entonces la niñera empezó a comportarse raro, la niña estaba en su cuarto escuchando música cuando escucho una explosión en la cocina, bajó y la cocina se estaba incendiando debido a que alguien había prendido algo de aluminio en el microondas, entonces ella dentro de su pánico fue a traer agua con una cubeta y desconecto del microondas, subío con su hermano y su hermano no se encontraba, duro un tiempo gritándole y búscandolo, hasta que escuchó unos extraños ruidos en las paredes, rapidamente se encerró en su cuarto y empezó a oír unas uñas deslizándose por su puerta, rasgando con insistencia hasta que cesó, aprovecho que no vió sombra sobre la puerta y bajo a buscar en el cuarto viejo si por casualidad su hermano se hubiese escondido ahí, su sorpresa estallaría al ver a su hermano colgado por sus miembros y rajado con arañazos en el abdomen, ¨es como si lo hubiesen desgarrado¨ comentaría despues al policía, la niñera nunca volvío a aparecerse, pero varios sucesos como esos se siguen dando aisladamente dentro de los pueblos y en cada estado, dicen algunas personas que asecha a los niños y a cualquiera que atrape lo desgarra, incluso han encontrado a veces solo los cuerpos desmembrados puestos en los rincones más oscuros del hogar.^


El silencio perduro algunos minutos hasta que todo un grito se generalizo cuando uno de nuestros compañeros regresará con más cerveza y golpeara la puerta para que le abrieramos.

Yo soy muy crédulo, creó en muchas cosas y entre ellas prefiero creer en los cuentos de niños que las historias verídicas, lo que si sé es que durante la noche espero estar lo suficientemente dormido para nunca escuchar unas uñas deslizarse por mi puerta...


lunes, 6 de junio de 2011

El sonido de la oscuridad


¨-Me desesperan esos ruidos- pensó acostada en el divan - ¡Odio esos ruidos! - y la voz de sus pensamientos escapó hacía la articulación por la cuerdas vocales verdaderas¨

La noche era particularmente oscura toda luz se había suspendido en la colonia y quedaba solo ella dentro de una casa de dos pisos sin iluminación y sin compañia, no le aterraba estar sola, pero en la oscuridad era algo distinto, ella nunca pudo ver bien, desde la niñez impuesta a vivir con su tercer brazo y su tercer ojo, aquellos lentes le brindaban una extensión de su cuerpo imprescindible en todo momento, únicamente se los quitaba para dormir y a veces ni eso hacía, pero aquella noche se sentía enloquecer, trato de quedarse junto a la ventana de las escaleras por donde entraba la poca luz que provenía de la lejanía, al menos si veía por la ventana no se sentiría rara con las figuras que se formaban en el interior de la casa, se sentó en las escaleras y resintió en el sueño que tenía; hace algunos días que no podía dormir por un extraño ruido que se oía en el desván, ella lo atribuía a que eran ratas o pajaros, finalmente tras unas palabras poco entendibles, se quedo dormida.


Pasaron las horas y la luz no regresó, ella despertó en medio de la oscuridad de una habitación alta en el mismo divan pero se sentía rara, tocó su rostro y notó que sus lentes no se encontraban, toco por el suelo, pensó que se habría dormido con ellos puestos y que se le habían caído, pero no se encontraban en el suelo, se deslizó a tientas por los pasillos hasta encontrar un cajón que poseía un repuesto y tampoco este se encontraba, tomó un reloj electronico de aquellos que tienen letras rojas y digitales, decía las 2:30, esto era un predicamento, porque tal vez no mucho sepan pero no ver bien es un terror en la soledad y uno más grande en la oscuridad; en el día no hay problema, la claridad permite distinguir figuras aunque borrosas libremente, mientras que en la oscuridad son otras figuras las que moran las cuencas de los ojos sin visión y particularmente para ella era una sensación que la llevaba a la paranoía.




Se dirigió de nuevo a la misma habitación donde despertó y se encerró para sentirse más segura entre lo que el sueño la atacaba y entre que la luz volvía. Nuevamente se recostó sobre el divan llevándose las manos hacía la cabeza le desesperaba voltear hacía cualquier lado y de pronto aunque todo parecía relativamente calmado escucho una voz llamándola:

- Laura...
- Son imaginaciones - se repetía.
- Laura - unos ruidos de uñas arrastrándose sobre madera se escuchaban en el techo sobre Laura
- ¡¡Esto no es... Esto no es!!! nooo... - Se levantó, mientras tocaba el barandal bajaba poco a poco las escaleras y se acercó a la cocina para tomar un cuchillo, pensó que alguien habría entrado y estaría haciéndole una vida imposible.

Pronto no escucho nada y se sintió más aliviada, pero seguía viendo las cosas cambiando de forma, sombras que se extendían sobre ella, oscuros abismos en los rincones de cada habitación no estaba segura entonces nuevamente escucho:

- Búscame...- No dijo nada se arincono entre dos sillones esperando no oír nada hasta que nuevamente oyó- Laura encuentrame...
- ¿Quién es? ¡Vete, dejáme!
- Laura no te dejaré nunca
- ¿Dónde estas? ¿Que quieres?
- Búscame... - repitió una vez más la voz que se hacía más áspera y débil.




Laura se levantó de donde estaba, se armó de valor y una curiosidad extrañaba empezaba a poblar sus intenciones, recordó los extraños sonidos que provenían del desván así que decidió subir, poco a poco subía cada peldaño en la escalera que ascendía, la luz de la luna ya era visible así que le permitía distinguir muchas cosas, entre ellas la nube de polvo alzada sobre un espejo gigante, se acercó lentamente al espejo tratando de reconocer en sí misma algo...

- ¿Quién eres?- mencionó en un suspiro hacía el espejo - No estoy enloqueciendo, sé que oí esas voces - nuevamente volvió a ver el espejo, era ella pero no era la misma, su ropa estaba rasgada y una sombra gigante se alzaba sobre ella devorándola mientras un chillido terrible se desprendía de la imagen, Laura estaba segura que alguien la habría drogado mientras dormía ¨son alucinaciones¨ se dijo.

Pronto cerró los ojos y escuchó un sonido, en la esquina una sombra se mecía sobre una antigua mesedora arrumbada, empuño el cuchillo en dirección al maligno espectro. La sombra se levantó avalanzándose hacía Laura quien fue empujada directo al espejo, se cubrió para protegerse de los vidrios pero nada sucedió, nuevamente se levantó y la luz del día ya colmaba el polvoriento techo, habría sido un sueño...




Al día siguiente bajo hacía la cocina, tomo el cuchillo y lo guardó en su lugar respectivo, empezó a hacer el desayuno y prontamente toco su rostro para asegurarse que seguía ahí y en lugar de eso sintió un líquido corriendo de sus parpados ¨¿llanto?¨ mencionó secamente, se acercó al lavabo y notó en sus manos un líquido escarlata vital, era sangre.

¡Sangre! pero entonces que era lo que ella veía, todo a su alrededor se desvanecía, en su mente se figuraba su casa  en un día normal, en un día cualquiera, ¡un día con sol y luz y color! ¡¿qué veía?! entonces nuevamente distinguió el lugar oscuro a través de sus párpados le era fácil distinguir si era de noche o de día antes de abrir los ojos cuando despertaba, ahora estaba oscuro y sintió como un frío la rodeaba.




- Laura tomé tus ojos.
- ¡¿Porqué?! ¡No!
- Los tomé y me los quedaré por siempre, jamás podrás ver de nuevo, jamás estarás impuesta a ver las sombras de mis demonios, ni los espectros que moran la oscuridad de la hora del diablo, lo único que sabrás será del día y de la noche para dormir y refugiarte, sólo eso conocerás Laura, ya que todo esto se volvió parte de tu obsesión - Las palabras del mal eran tan lascivas que podían herir cual cuchillas el cuerpo de Laura de un modo físico, su ropa estaba rasgada y pronto el espectro la colocó frente al espejo - ¿es raro no?, no puedes ver nada más que este espejo y a través de él el mundo que te rodea.

Laura que estaba cegada de ira y cuyo miedo la hacía incontrolable intento calcular el lugar donde se encontraba la sombra y a ciegas se avalanzo sobre ella con un trozo del espejo que rompió en una sola acción para eliminar la sombra.

El día despues, los vecinos llamaron diciendo que escuchaban cosas grandes golpeándose contra los muros y gritos extraños acompañados de murmullos, la policía que entró a inspeccionar encontró el cuerpo de Laura con miles de heridas y rasguños y su mano empuñando un cuchillo que se encontraba empalado en el rostro de Laura, la policía lo calificó de suicidio ya que no había signos de violencia ni el cuerpo ni en las cerraduras de la casa, los vecinos dijeron que ella se volvío extraña después de que se le diagnosticó ceguera total, debido a un accidente de auto.


domingo, 5 de junio de 2011


¿Estarías dispuesto a atravesar el infierno, enfrentarte al mismo lucífer, sacrificar tu propio paraíso, vencer tus propios pecados y perdonarte a ti mismo para salvar mi destino?
¿Aún si pareciera que el cielo te esta prohibido?... Dante yo sería tu Beatriz


La vida es como una hoja de otoño que cae del árbol y se desquebraja en el abismo del vacío final, si has encontrado para entonces quien haya de darte el mejor vuelo, has ganado tiempo...
TPR

Ya es hora de guardar silencio



A veces me hago daño al buscarte
como un fantasma en las páginas
como una foto de una persona ausente

Me canso de pensar y a tus labios
porque me he de decidir a la muerte
y de resolverme a los desencantos
es que nunca pude entenderte

Ya quisiera quitarme tus pesados brazos
deshacerme de mis memorias
todo quemarlo, hacerlo pedazos
e incluso no mencionarte en historias

pero es díficil, no se puede
siempre me dan ganas de decirtelo
pero no gano nada y me hiere
escribirte y no expresartelo

Me paso las horas en la tarde
a veces con la vista nublada
me paso las horas de la noche
acostada sin dormir en mi cama

Pasaron los días y olvidarte no puedo
como tampoco expresarte de tener oportunidad
lo que ahora siento que no es amor
pero tampoco es desprecio, y con esta vanidad
solo me quedo, me quedo con mi silencio