Destinatario

Estas son sólo notas de olvido, recibos injustificados, cartas de silencio y telegramas melancólicos que una mujer de vena negra escribió.
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domingo, 18 de agosto de 2013

Copas Destruidas [parte 3]


Adrián volvía de nuevo de Buenos Aires, si algo hacía en exceso era viajar y en esta ocasión volvía para su primer concierto en un gran teatro de la ciudad de Buenos Aires; en ese momento se había afeitado arreglado y se había colocado una colonia –a pesar que él no acostumbraba ponerse nada encima que fuera demasiado elegante o exageradamente caro-; en su vuelo no hubo ningún contratiempo a no ser de una señora entrada en años que era temerosa de los vuelos que todo el tiempo estuvo prensada a su brazo, al bajarse lo único que hizo fue sacudir su brazo adormilado, tomar su maleta de la banda transportadora e irse con una graciosa alzada de brazo para tomar un taxi. Le pidió al taxista que lo bajara una cuadra antes para llegar caminando hacia la casa de Luz, como siempre dejaba mucha propina a los taxistas ya que esperaba que algo de ese dinero cuando menos lo destinaran a limpiar las alfombras pegajosas o el tablero grasiento de dedos ajenos. De camino se encontró con unas rosas blancas en aquel jardín donde había surgido el primer encuentro -¿Seguirán haciendo el encuentro de escritores en movimiento?- se preguntó recordando unos ojos prístinos que lo miraban profundamente desde el asiento derecho, bajo la luz del proyector. Tocó a la puerta de Luz pero nadie respondió. La misma rutina la repitió por varios días a pesar que ya debía irse hacia el inicio de su gira empezando en un famoso bar cercano a Egipto; un día mientras cortaba las escasas rosas blancas que quedaban vio llegar a Luz, quien al parecer traía una maleta de viaje con ella; durante la ausencia de Martel, Luz había conocido a un joven brasileño que era cardiólogo en el Instituto Dante Pazzanese de Cardiología durante un simposio en Sao Paulo, Brasil; y se había enamorado de él al grado de que planeaba mudarse con él. Ella lo vio venir aunque ya era poco lo que reconocía de ese joven argentino que tocaba en la lunada de escritores, al verlo lo abrazo fuertemente y lo invitó a pasar adentro, fue en ese momento que decidió contarle de él y la historia- la típica historia de cómo conoces a alguien- , pero Martel no quería escuchar nada de ningún Sergio Pontes. Luz se encontraba nerviosa, no sabía qué pensaría Adrián de ella por estar haciendo planes con alguien más o siquiera el hecho de que alguien más la atrajera. Martel a todo esto no hizo más que sonreír y felicitarla –esa sonrisa de la que sólo luz conocía el sarcasmo puro.



Martel la amaba pero a nunca la pudo tener, y Luz ignoraba cuanto de este cariño se manifestaba, él escribía canciones enteras que lanzaba a mares de playas exóticas, a buzones de lugares donde nunca dejaba de llover, a los árboles tan altos como edificios y a la arena de los desiertos más grandes que el reloj del padre tiempo. Pero ahora realmente ¿cuánto de eso quedaba?


  • Noto que no te agrada, tampoco lo justifico, pero espero que entiendas que… - Luz se tomó su tiempo para pensar en lo que decía pero algo le decía que aun si no era seguro por lo menos lo otro no sería pronto- no nos espera un futuro juntos, no con tu vida, no con la mía.
  • No te reclamo.- Respondió Adrian sin ningún asomo de tristeza, pero con el rostro pétreo- sé que estuve ausente mucho tiempo.

Luz se queda preocupada y le ofrece café –Por cierto aquella receta del café cuyo dueño había fallecido, por fin la había encontrado a fuerza de ensayo y error como en cualquier experimento. Continúan sentados mientras afuera comienza a llover demasiado, el agua comienza a escurrir por el techo, Luz siempre traía algo demasiado formal y serio pero en cambio Martel llevaba sólo una camisa polo y unos vaqueros.


  • ¿Quieres algo de música?- Pregunta Luz un poco más tranquila después del primer sorbo.
  • Veo que compraste un piano-  Señalando un piano Érard característico por poseer hasta 5 pedales que permitía experimentar con registros de hasta laúd y fagot. 
  • Podría tocar Dance me to the end of love o Falling de The Civil Wars. La he ensayado desde que te fuiste.


Luz se sienta cerca del piano y toca, Martel se acerca y se sienta a su derecha, Luz detectaba en él una mirada muy triste y ella tampoco se sentía contenta con la decisión pero sentía que era lo más apropiado; en ese momento tal vez sólo importaba lo que pasaba, ella sentía las manos de él pasando junto a la suyas mientras tocaban juntos; la mano izquierda de él a la izquierda de ella y la mano derecha de él a la derecha de ella. Con la izquierda Martel tocaba alguno que otro grave y con la derecha agregaba una melodía mientras los pies de Luz movían uno de los pedales del viejo piano. Esto no era como cualquier Dance me to the end of love.


  • Has mejorado mucho desde la última vez que te escuche tocar.
  • Gracias- Responde Luz poniendo sólo atención al teclado. 

El recuerdo emergía pero ninguno de los dos decía nada o al menos no sobre eso.


  • Te extraño- Menciona Luz como si la voz le temblara en cada sílaba. Martel respira profundamente cerca del cuello de Luz a donde se ha acercado pausadamente, besa su mejilla y acomoda sus brazos para asirla cerca de él, la excusa definible, estaban tocando juntos.

Luz parece perturbarse por aquellas rememoraciones sensoriales, finalmente Martel se levanta y desliza por encima de los hombros de Luz sus dedos al centro del piano, abrazándola así por los hombros.


  • Extrañaba el soplido de tu nariz sobre mi hombro- Murmura Luz sintiéndose algo extrañada.
  • Espero… que seas feliz con él- Las palabras de Martel detienen el momento, definitivamente, no lo detuvieron, más bien, lo mataron por completo. Luz siente una rabia subiéndole por la garganta.
  • No digas nada, sabes que no soy feliz, sé que no eres sincero tonto. 
  • Pero te deseo lo mejor, me dices que te irás a vivir con él a Chile- Las manos de Martel caen pesadamente sobre el piano. Se yergue y se sienta en el sillón frotándose el cabello con desesperación, Luz sigue dándole la espalda, pero ya no toca el piano, inmediatamente se incorpora sentándose justo al lado de Adrián Martel; toma su mano con delicadeza, sus ojos miran hacia abajo, mientras que Martel no sale del encierro en que se ha vuelto su cuerpo.
  • Sabes que no podría quererlo a él en la misma forma que te quise a ti.
  • Quise, se conjuga en pasado- Luz cierra su boca, levemente se observa como frunce los labios, decide sacarlo a como dé lugar de su idea, se acerca más a él y le besa la cabeza.


Martel voltea a ver a Luz y viendo su mirada tan húmeda, sus labios a punto de romperse, desprevenidamente la besa. Se quedan unos minutos así, mientras él pasa su mano por su rostro sosteniendo con sus dedos la nuca de Luz y con su palma tocando su cuello. Luz se sienta llena de algo tan sublime y feliz como también amargo, pero corresponde el beso, como si sus labios nunca se hubieran tocado, como si el tiempo se acordara de ellos y los compadeciera. Martel sin embargo no deja que sólo se acuerde el tiempo, quiere revivirlo. Toma la cadera de Luz y se lanza sobre ella sin dejar de besarla, el cuerpo esbelto de ella cae sobre el sillón mientras las manos de Martel han vuelto a rodear su cuello por atrás, en ese momento Luz desliza sus manos para rozar su mejilla y acariciar los ojos de Martel que ya se habían enrojecido en aquel momento.

Cada beso es más profundo que al anterior, la mano derecha de Martel que tocaba cariñosamente su cuello ha descendido poco a poco a su pecho, buscando los botones de la blusa que llevaba  ella puesta. Con cada beso el aire se hacía más escaso entre ambos. Desabrocha uno por uno cada botón dejando al descubierto los senos tiernos que brotan de su pecho. Levanta un poco las piernas dejándolo a él acariciar sus pantorrillas y subir lentamente hacia los muslos tímidos por debajo de su falda.

Luz desliza sus manos hacia la cadera de Martel buscando el borde de su camisa para quitársela por encima, él se deja desnudar por sus manos sin dejar de besarse y sin abrir los ojos por mucho tiempo, Martel posa su pecho sobre el de ella, quien siente el peso y pasa de besar sus labios a besar el rostro sin rasurar de él e inclinarse hacia su oído donde pasa su lengua y lo muerde. Se detiene un poco, respira sobre el oído de Martel notando que le gusta.



Afuera el silencio es perpetuo y las sombra de la casa han inundado todos los rincones y las contraventanas de la vivienda, en la cocina un goteo del grifo no descansa y en la sala se reviven deseos. Martel la contempla tras poner sus manos sobre su espalada por debajo de la blusa desabrochada de Luz.


  • Siento tus manos frías, ¿por qué están frías?- Luz desliza sus manos para bajar el zipper de su falda, Martel la toma y la desliza por las piernas lanzándola atrás del sillón. Luz aprovecha para levantarse y retirarse, juguetona lo reta, su mirada es una sola pregunta - ¿Me alcanzas?- Corre espontánea hacia la cocina, la sigue, lo esquiva, aprovecha su retraso y en el camino se deshace de su ropa interior lanzándosela a la cara. ¡Lento!- le grita entusiasmada. Ríen como los jóvenes que habían sido, sube las escaleras con él detrás de ella. Se detiene en la estancia del segundo piso, se acuesta provocativa sobre el sillón de Chenstrip. Martel se recuesta a su lado, Luz lo besa más apasionadamente que antes sentándose en el acto sobre él, siente su sexo oculto a través de la ropa interior de él, para de besarla un momento mientras la contempla, sabe dentro de sí que será la última vez que la tendrá, Luz reconoce esa mirada y se pone de espaldas a él, quieta durante un instante, voltea a mirarlo sintiendo un melancólico cariño cuando la mira de ese modo, por ese sólo momento duda de lo que sucede y se cubre sus pechos desnudos evitando que la mire. 



Martel se queda preocupado, vuelve a descubrirlos y la estrecha contra él para volverla a besar y recostarla de espaldas sobre él, ambas cabezas, uno junto al otro, se quedan mirando al techo. La toca, acaricia su abdomen, arroja su mano sobre los pechos luminosos de Luz mientras sutilmente sus dedos han avanzado hacia su entrepierna. Luz responde, cierra los ojos y abre las piernas poco a poco acercando sus pequeñas manos al cuerpo imponente de Martel, muerde sus labios carnosos.


  • Hazlo- dice susurrando bajo los testigos inertes de la habitación, mientras Martel se toma su tiempo, la espera es excitante y el toque de sus dedos la estrofa perfecta.

Martel alarga sus dedos hacia sus labios íntimos, la siente humedecerse, la respiración de Luz se hace profunda y acelera. Se escapa un gemido cortado de su boca, él observa su vientre como emula a su respiración, el movimiento de sus pechos siguiendo a los pulmones. La acaricia con más presteza y rapidez mientras su cálida mano se posa sobre uno de sus senos.


  • Ah ah, apriétalos, aaah así- Escucha a Luz balbuceando estas palabras, pellizca gentilmente sus pezones y los balbuceos pasan a convertirse en gemidos. Evidentemente han provocado más, siente las manos de ella como han apretado sus dedos y tomado con fuerza los cojines que están a su lado, se sostiene fuerte como intentando no caer del cuerpo de Martel; la sensación se convierte en increíblemente intensa. La camisa de Luz se moja con el sudor de ambos a pesar del clima templado, la emoción lo excita enormemente y mueve sus dedos aún más sobre la intimidad de ella. La siente cerrar sus piernas, controlar algo que no puede ser controlado mientras ella respira con más fuerza sobre su cabello, él la besa detrás de la oreja hasta escucharla gemir. Es su punto débil, se retuerce sobre Martel mientras coloca su mano en el vientre para acercarla. La escucha reírse, ¿es eso una risa?, raras veces la había escuchado reír durante un orgasmo.
  •  Sabes el movimiento exacto, el tiempo exacto que me fascina, el punto donde no conozco más que el temblor de mis piernas-  dice apenas con aliento. Martel sonríe, muerde su oreja y Luz percibe esa erección detrás de ella pero no lo toca pero se voltea cara a cara, sin llevar sus manos, fluye su cuerpo sobre él y se frota contra aquello despertado. Martel cierra los ojos y se sonríe, Luz ha comenzado a acercar sus piernas.



Toma el pene erecto con su mano, más cerca donde ella se ha sentado empieza a introducirlo no sin un poco de ayuda. La boca de Luz se abre ante la sensación y entra. Pliegue con pliegue de piel empieza a deslizarlo.


  • Aagh uf- ha gemido levemente- a veces sentía que era imposible que algo así pudiera caber dentro de mí- Siente la presión que ejerce el tamaño de la erección dentro de ella, la toma por los pechos y ha comenzado a moverse poco a poco lentamente sobre él. La besa con más pasión, sin mesurar su lengua o sus mordidas. Tras la última mordida grita; separa sus labios de los de él y grita repetidamente. La cadera de Martel ha comenzado a moverse con fuerza, la toma de la cintura mientras se encuentra arriba y la embiste más rápido y profundo tras la excitación, cierra los ojos y los gritos aumentan en tono con cada embestida. Sentada ella sobre sus piernas, sosteniéndola firmemente, la abraza con fuerza mientras lo escucha gemir cerca de ella. 

La levanta del sillón con ambos brazos, y  recarga su espalda contra la pared sin soltarse. Luz gime con fuerza mientras sus piernas rodean la cintura de Martel, ella entierra sus uñas en un intento por asirse al él, ambos empapados en sudor. Escucha a Martel gruñir quien ha querido disimular con un profundo respiro. Luz probablemente amaba eso de él, esos ruidos, esa ferocidad que nunca llegaba a demostrar más que teniendo sexo, nunca le dijo cuánto la hacía excitarse pero Martel podría dar cuenta de ella, pues corría un líquido dentro de él y en la última embestida surge un enorme gemido, un minuto después el cuerpo de ella se ha relajado y comienza a temblar abrazada a él. La carga hasta la cama, bajo esa imagen de una niña siendo cargada hacia su cuarto para dormir, la deposita sobre las sábanas acostándose al lado de ella, lo besa, su ternura se convierte en una sonrisa mutua mientras se observan. Acto seguido ella se ha posado sobre el cuerpo de Adrián con la cabeza ladeada sobre su pecho lleno de un poco de vello, se sostiene y duerme con sus manos abrazándolo.



Adrián ha despertado, descansó por unos momentos, y ella se ha quedado adormilada con su mano haciendo caricias mustias sobre el pelo de él.


  • Siempre has olido muy rico, ¿en qué piensas?
  • Perdóname…- susurra terriblemente a su oído apartando un mechón de su cabello- pero te sigo amando igual o más que aquel día en el salón- Ella ha ocultado el rostro de su vista y aunque no la ve, siente las lágrimas corriendo por el su cuello, la respiración ha cambiado de tranquila a funeraria, los gemidos que habían sido entonces, ahora son un llanto quedo.
  • Te amo…- Martel se queda mudo- pero sé que nunca estarás conmigo como yo quiero...
  • Y por eso te mereces algo mejor.
  • hmmm… ¿a dónde irás?.
  • Mi hogar siempre ha sido contigo, pero me doy cuenta que no puedo quedarme, ahora si soy un nómada…



miércoles, 3 de abril de 2013

Skype diciéndome



Skype diciéndome que “internet” está dormida, primer mensaje de la noche, noche sin ruidos manifestándose como portavoces de los más alejados en portátiles de Perú o Costa Rica, otros no tan lejos defeños y juarenses. Hace falta ser un proverbial desencantado para destazar capa por capa epitelios de razones e intenciones como yo lo hago, o ser yo también para reconocer a un cínico que vive escuchando covers y bandas fumadísimas y fingir que todo lo sabe uno por escucharlos saltándose las bases de todo y estúpido vivir creyendo aún más que todo el que no lo haga es idiota.  El solipsismo modificado de creer que lo que se lee, se escucha, se viste o se ve es lo indicado, es lo único cierto y verdadero, el alpha y el omega –bajo las influencias  más oscuras- y que los que no viven en ello son idiotas y la “cagan” por completo.

Si este texto se publica se encontrarán muchos, ergo algunos me odiarán, pero este saco es uno ya muy pesado para conmigo misma. Esta noche me senté en un restaurante que caminando está a 30 minutos de distancia junto a la nevería que recién ayer visité luego de cruzar variedad de callejones tétricos y lotes baldíos inoportunos; he estado percibiendo el cielo inmenso, proclamador, demasiado aplastante y entre todo eso una inercia y un nerviosismo inexplicable; pasé hace varias horas bajo las sábanas tratando de conciliar un sueño que lleva extraviado tres años, alucinaciones leves y fatídicas de perillas girándose, objetos desfragmentándose, niñas de espaldas y sombras sentadas, además de fosfenos iridiscentes de múltiples colores; como no logré dormir me fui a un lugar más despejado. Irremediablemente me quedo pensando en él y sobrepensando mis acciones, me quedo reflexionando en “Qué ya no quiero nada/ qué llano quiero nada/ qué ella no quiero nada” mientras leo poéticas ambientales para el siglo XXI en una revista tomada del mostrador, en que quiero besarlo y quiero llorarlo también; eso que mi corazón es un gran organizador: organiza funerales para personas con jorobas psíquicas, legrados de mujeres que de tanto odiarme me echan en cara sus celos desde las entrañas y sí, lo exponen –yo no me doy esa importancia para que me odien, porque si tienes enemigos dicen, seguro eres importante-, mi corazón organiza incluso festejos simples y mudos a la felicidad ajena que mira desde su ventana hacia fuera -¿hacia afuera?, organiza guerras profundas, solemnes silencios a cadáveres de guerra, a veces unas ganas de llorar en el momento de un agravio que en la mente se maquina por circunstancias que realmente no eran del tal dañinas pero como todo se sobrecavila, helo ahí, una risa tropezando, un estirar de manos, cerrar los ojos fuertísimo o abrirlos demasiado en su defecto para que el aire seque las lágrimas y voilá: no más lágrimas imaginarias.



Y si indefectiblemente algunos hombres pueden ser muy bobos a veces, esa tara imperdonable, es imposible repetir historias sobre todo las de vivencias personales, y cuando estas son liberadas, se instala la desconfianza del receptor que a partir de ahí todo lo prueba y, razona si lloraste o no al contarlo, si hiciste algo, si giras los ojos a la izquierda o a la derecha –porque las memorias se alojan de un lado y la imaginación del otro-, pero afortunadamente soy buena distrayéndome y lo que hace un minuto era ira, ahora se convirtió en un pensamiento pueril sobre si Stanislaw Lem se parece a Chespirito y a eso le sigue sobre la edad de la concertista de piano que quería ser escritora en la Geografía del Tiempo y finalmente como toda concatenación sin sentido que surge de empezar hablando un tema y llegando a uno diametralmente distinto llegó al movimiento Tue Greenfort, sobre si la industria y la ecología pueden confluir en paz, pero ahí mismo se discute, ¿quién puede decirse ecologista y denunciarse públicamente a través de enormes pancartas viviendo de la comodidad de la urbe?, se dice, y se dice muy bien “No hay naturaleza, hay una compleja pluralidad de seres, de fuerzas en tensión”  y vaya tensión que nos hemos jalado desde que en el siglo pasado seguía existiendo un agujero en el ozono, y hoy a todos se nos olvidó. Seguramente no existen “apps” suficientes para eso. Pero todos ponen su granito de arena al entorno.



Ahorita me siento bien, ¿bien por qué?, por qué hay ánimo para todo… ánimo de pegarse un cañón al músculo sobre el hueso temporal y calibrar si es cierto eso de las heridas en bocajarro y las trayectorias en socavado de cráneo, prestadísima para medir la resistencia de las sogas más gruesas de algún Home depot o de las resistencias físicas de un cuello humano y grácil, más que dispuesta también a dar más que sorbos a la cerveza sobre la vacuidad de mis manos o incluso de ánimos para alucinar destellos, amor y belleza en pastillas rosas. Lo que sea que me saque de esta pesadez pélvica y moral. Ser más como una Reikiavik o un verdadero París, preguntarse por qué aquel joven falso alemán ha abandonado  por completo las obras y la poesía, por qué dejó de hablar de ella como cuando un perro se muere, por qué Mariana y por qué Jimmy,  por qué a estas horas duelen el áspero sonido de las grabaciones de Charles Mingus de unas pesadas líneas de contrabajo, por qué Hard bop o bebop, sugestionarse y seguirse preguntando todo, y claro, caer en el error como todos: preguntarse sin darle a cada pregunta su  respuesta hasta tal ebullición de dudas que amargan y desesperan.



Hasta ahorita de todo esto uno sólo de los pensamientos me inunda, aquella tarde en que me despedía, en que hice la última de las luchas para volver a la controversial rutina y vivir de la estela de su esperanza que de las inhóspitas, severas y deprimentes sorpresas que da la realidad y comprobar en efecto que era una de esas, una inhóspita severa revolcada realidad.

Poco a poco deslizo las páginas, dos hombres quedan en el restaurant, uno de ellos es el camarero que insiste en tomarme la cuenta cuando ni siquiera he ordenado nada más. Me encuentro con un cuestionario LT dirigido a Jamie Stewart, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre? a él preocuparse a mí deprimirme; ¿palabra utilizada con más frecuencia? a él Shhh!, a mí “En fin”; ¿Cuál fue el último libro que le resultó admirable? Sex traffcking Inside the business of modern slavery de Siddharth Kara, a mí Ficciones de Borges (admirable por todas las contemplaciones que me surgieron de él); ¿Película? El luchador de Aronofsky y a mí ninguna últimamente… ya no recuerdo, quizá Veronika decide morir; ¿qué disciplinas artísticas le interesan además de la suya? a él la literatura, yo me inclino por la fotografía o la pintura; ¿Música que lo conmueve? entre 65 y más Bauhaus, The Cure, Johnny Cash, John Coltrane, Diamanda Galas… por mi parte Sharon Van Etten con I cant breathe o One day, a veces Suzanne de Cohen, y otras Fever Ray con When i grow up, siguen las preguntas… la última para evitar cuentos largos, ¿se identifica con algún personaje de la ficción? él apunta Butters de South Park, yo respondo Garfield, sencillamente porque odia los lunes como yo con mi media hora libre del horario de 12 horas, porque ama comer, como yo lo disfruto porque constantemente lo olvido o no tengo tiempo o debe ser rápido para alcanzar a hacer todos los deberes o hasta para no llegar tarde a clases y porque le gusta dormir y yo desearía poder dormir con mayor duración y calidad de sueño, y también porque es el suyo el único sarcasmo que entendía en mi infancia.



Ya es noche, es hora de cerrar y pensar de aquí de regreso a la casa, por qué el ciclista habitual y colega sano Mike Rojas, maestro de unos pequeños acosadores que son sus alumnos; por qué Lalo, el responsable, el verdadero responsable, un loco igual que yo, el acero templado que es él, porque Míkel y sus 600 acertijos resueltos en noches de una hora, por qué Anai y Jair que amables han sido al adoptarme en equipos, por qué de muchas personas y muchas cosas… y siempre la pregunta primordial por qué a mí y a esta situación que ya me orilló a verdaderos abismos insalubres, vacíos y aporías en el mediastino, médulas imaginarias en meollos sin raciocinio, por qué la poesía sólo rompe y no innova, porque Rabih hage, un antivictoriano en Londres y un Kisho Kurokawa metabolista japonés. Por qué no tú y yo, algún día, en algún lugar, con un poco de esperanza sobre la sien. Sencillamente porque no, porque estoy cansada, porque el mundo se apagó al primer atisbo de buenaventuranza, al primer páramo de un poco de civilización en una humanidad tan descabellada, con alguien que parecía predilecto. Es un no, porque ya sólo queda esta carrera y, Aspergillus, Enfisemas en miembros torácicos, Necator americanus, malos intentos de suicidio suturados o lavados, envenenamientos por esposas despechadas, Regina probantissima, enmendaduras de choques, hipoglicemia, canales de sodio y muchas anginas. Por qué ya sólo es la noche, el desperdicio de palabras que es el silencio, la desaparición que sigue siendo un caso abierto de los chanates, la extraña calidez de un olvido progresivo, una tristeza abierta, plena que me va como por antonomasia, algo como epónimo biográfico. Sí esa, a la que estoy acostumbrada que ya no me preocupa regresar de ella; porque esas mañanas en las escaleras de piedra en posgrados se fueron, porque un ingenioso elaborador de cartas se fue, porque el cuervo negro murió, porque sus dedos que antes me sostenían entre vocablos y endecasílabos se suprimieron, porque ya nadie habla, porque se ha ido Sabina y la guitarra y Santiago y yo no iré al cielo escuchando alaridos de gatos e imaginando más mermas existenciales. Esto pasará y por mientras yo seguiré escribiendo, aunque extraño las postales más alegres y menos malhadadas de Remedios.



Mínima lista minimalista:
Si por mí fuera / Si fuera por mí / Si fuera por fuera de mí / 
Si por mí fuera el fuera de mí / Si por mí fuera el dentro de mí.
Daniel González Dueñas.


martes, 26 de marzo de 2013

La cita



Creo que no te acuerdas mucho de lo que he dicho, ¡¿y cómo?!, tu mente se satura de todas esas lecciones primigenias donde el entendimiento del hombre no era hacia las cosas sino al propio entendimiento, el uróboros más literal de las complejidades existenciales; sólo lecciones en la Salpêtrière como Charcot cuyos hallazgos de la histeria le dieron influencia a Freud (ah porque el mundo escucha Freud y Freudiano se vuelve el mundo, y antes de Freud hubo más, más procesos psicológicos que no se centraban en lo más primitivo del hombre, y ahora no, ahora el marco teórico para literatura, cine o arte; el autor, el personaje y el lector, es el psicoanalisis freudiano y tá tá), siempre lo criticaré siempre, porque irremediablemente le veo como el espejo de muchos otros y lo proclaman como esto o aquello, o más bien me iré como Grünbaum a restregarle lo que es falso que como feminista por decirme hombre sin falo.

Hace rato probablemente me acercaba al borde del vidrio del carro viendo precipicios de cemento y en sus profundidades un modesto cementerio, esperando de manera paciente pero de consciencia frenética verte; sabes que te extrañaba, que extrañaba la anchura de tus brazos rodeándome, presionándome con tal fuerza para apenas respirar, ese entusiasmo tuyo que me hace fe a las amistades y a que las distancias no restan cariño.

Llegué temprano aquella vez, me deslicé del auto, por las puertas de cristal verde hasta adentrarme a algo que llevaba meses sin ver, sí, un centro comercial. Y es que todo aquello que se hace de manera cotidiana le resta belleza y cadencia a las cosas, las cosas más sublimes tienen la especial característica de que sólo se prueban una o dos veces, y dos es demasiado. Veía a las personas caminar, todas en esa misma sintonía y yo perdida totalmente caminando hacia un lugar fuera de esa marea de gente; si tan sólo supieras todo lo que hice mientras esperaba te darías cuenta que le di la vuelta y regresé en esa hora u hora y media que esperé. Entré muchas veces al baño, me di vuelta por todos los estantes de la tienda viendo agendas, materiales, buscando a Serrat y a Sabina, que para mi sorpresa ni siquiera el género lo tenían, buscando después a Dylan para sólo encontrarme con Rihanna y esos discos que decoran de diferente manera pero que venden lo mismo, como una edición especial de los Beatles. Naturalmente no había nada que comprar. De ahí me pasé hacia las tiendas de Chácharas, chácharas multiplicadas en barriles y cestos de mimbre, baratijas que sólo se lucen una vez -también son sublimes y bellas, son de fantasía- caminé sin mucho ánimo y enfrente del cine me detuve un rato para ver al hombre de metal realizar su acto, el de "no-me-muevo y me pagan por moverme", la atracción más simple, ningún humano es capaz de detenerse a ver algo que no se mueva, se aburre, lo insta a rotación y traslación y por ello pagan. 

De ahí esquivé algunos proveedores de panfletos, dos o tres que promocionaban descuentos y dos muchachos de buen ver que vendían telefonía celular, si de esas que se dan como en la caja de cereal, llegué finalmente a la plaza de comidas viendo sólo espejismos y sombras de un añejo y febril recuerdo, ese donde me encontré sentada con el alto cuervo de ojos negros, ese donde me dejó pagar sola a mí (imbécil dirás tú), ese donde nos sentamos afuera en una banca de color granate y el me hablaba de masonería, de su familia, de porque una salsa de catsup era la ferviente muestra del racismo o nazismo alemán "todavía existente". Miles de secretos en productos y marcas de cigarros que muestran a un hombre de color, a un latino y a un judío colgados por el cuello. Todas esas historias fantásticas que alguien con los secretos como los de él siempre tenía para contar y terminaban con "no le cuentes a nadie o me colgarán".

Fuera de eso, ese momento en que decidí que todo acabaría con él, fue cuando lo vi tan ensimismado con su uniforme de basketball, su mochila y mi nombre rayado en ella después del de su ex, ese día que parecía más abstraído en que me di cuenta que ya no era su obsesión. Después de quedarme un momento así paralizada recordando me regresé por donde vine, y nuevamente me distraje con los estantes de la tienda y justo en el momento que salía de ahí, caminabas veloz directo a buscarme de donde me encontrara, hasta que nos vimos, te acercaste a mí y me abrazaste como si fueras a besarme, y yo te recibí tan fríamente con un abrazo... directo acercaste tu boca a la mía y yo la había quitado... ¿por qué? te desconcerté, fue porque habíamos dicho que seríamos amigos y me estaba comportando como tu amiga.

Durante el transcurso de ese momento me viste, me diste la vuelta, reconociendo algo de mí que fuera mío y más que mío: tuyo, no sabíamos que pedir así que lo más simple fue la ordenanza de un par de hamburguesas con papas y en tu caso soda y en mi caso té.

Nos sentamos, te sentí triste, triste que me acomedí a no hacer más caso a la decisión y a besarte para que me hicieras esa sonrisa que siempre tiende a cerrar los dientes, abrir los labios y fruncir los ojos, esa misma que me ha fascinado desde siempre; continuamos normal, platicando normal, y una vez que nos fuimos y que empezaste a sentirte mareado y nos sentamos en el sillon... ese momento en que me abrazaste y sentí tu respiración pesada supe que estabas llorando... ¿llorando por qué?... pensabas que te iba a decir algo "estoy saliendo con alguien más", "ya no me gustas", "quiero alejarme de ti", todo ese acto por un pensamiento que te infundía en ese momento y no, la realidad es que no.

El momento entre lo que parecía este problema, mis dedos secando tus mejillas, mis besos anunciándote algo más simple: somos amigos.

Después de eso, de llegar a tu carro, de recostarnos un rato, de sentir tus manos en mi vientre, las mías en tus brazos, después de toda esa tarde... de dejarnos de palabras para entrar en lo que expliqué al inicio lo más primitivo, caricias, miradas y actos, comprendiste que no me estabas perdiendo.

Creo que no te acuerdas, pero debes saber que ya lo había dicho antes, tú no vas a perderme, al menos no tan fácil.

Ahora en este momento que ya ha pasado tiempo, me detengo sobre un vidrio más frío, sobre una consciencia que no ha salido aún fuera de su casa desde invierno, desde esa necesidad corporal de dormir y de leer, de dormir y de comer y de dormir sobre dormir, sobre la cetrina sensación de un fátum o sino nada cordial con mi corazón; me detengo, porque para todo lo importante hay que detenerse, y pienso en todo lo que he ganado a partir de nosotros sin haber sido nada.  Como dijera el italiano Giovanni Papini, este destino no reinaría sino fuera por nuestra complicidad y por nuestra voluntad, algo que explícitamente siempre le recuerdo a todas las personas que reciben su destino  a partir de la lectura de la mano o de la revelación de una vida por arcanos. No existiría el destino sino contribuyéramos a él: de acuerdo. Y hay que pensar en eso y en aquellos escapes de esperanza o de instinto que la vida guía, y lo pienso ahora que leo la noticia del terremoto en Turquía  y de aquella mujer con la espalda destrozada y el cuello roto protegiendo sobre una frazada bajo escombros del edificio en el que vivía, a un niño, un niño cuyo mensaje le acompañaba en un celular: "Si puedes sobrevivir, tú tienes que recordar que Te amo"...

Si tú puedes sobrevivir a lo que yo sobrevivo diario, entonces ojalá recuerdes que Te amo.

C'est tout

domingo, 17 de marzo de 2013

Maniobras de vigilia


- Los estudios de  Seyle con posterioridad  llevaron a plantear
que el estrés es la respuesta inespecífica a cualquier
demanda a la que sea sometido, es decir que el estrés
puede presentarse cuando se da un beso apasionado. 

Siento que se convirtió en el Burnout de mi vida, un cartógrafo bastante peculiar y ansioso, músico de tiempo completo, amante de medio tiempo y amigo de turno nocturno. Paseño como tal que vive creciendo a velocidad neutrina - qué por eso mismo digo yo, siempre lo sentí más maduro que yo misma a pesar de su joven edad-, era casi tan paseño como el Teniente William Brown McIlvaine III que a sus 24 años de edad pereció una mañana del lunes haciendo maniobras aéreas; pero con ese toque clasista, recto y hasta fidedigno de un mexicano, o mejor dicho un Juarense consciente y preocupado. El también había chocado alguna vez haciendo maniobras pero maniobras de vigilia a medias, sólo que el no pereció, sino al contrario, se le devinieron tantas cosas como estrellarse contra muros de cemento que simplemente ya nunca durmió igual, sus problemas que tal vez había guardado de forma férrea, se habían exteriorizado más que antes.

Hoy escribe por supuesto, tiene empleo aunque sea de la universidad, tiene novia talentosa (una guitarra con la que acompaña sus travesías más oscuras, entornos de sombras, riscos de suicidas, profundidades abisales donde las peores pesadillas siguen dándole ese aspecto desvelado y casi enloquecido), es también un asesino - algo que nadie nunca se imaginó, ni yo misma lo esperé. Una noche de hace unos días se cegó de furia con una noticia que aunque no diga, él quería sentir que lo esperaba y sabía que sucedería algún día; entonces todo ese tiempo fue la larga espera de lo inevitable y también inadmisible, estaba furioso, la sangre le hervía sobre una sien confundida y tan dura como loza, le palpitaban las manos, algo necesitaba para desencadenar una reacción que lo consumía conforme cada minuto pasaba, no sé si la tomó por el brazo o por el cuerpo, pero ahí mismo la arrojó al suelo y la pisoteó como nunca, como eso que tanto tiempo deseó hacer con alguien más y no hizo por caballero; una vez pisoteada la inspeccionó con detenimiento sardónico, frustrado y apesadumbrado al mismo tiempo, la vio, notó su calidad de vieja, de falsa, la tomó esperando encontrar en ella algún fragmento de bondad, de piedad hacia su persona, un aspecto que le dijera que no estaba siendo ruin y ruin no era sino que le remordía sentirse tan mal como para asesinarla así, pero la vio, la vio tan falsa, tan puta o tan traicionera,  que simplemente ya no quiso reconocer nada bien dentro de si mismo y su pasado; yo me encontraba a kilómetros de distancia en un ordenador y estuve ahí cuando sucedió, al igual que la resbalosa, y sé muy bien que al igual que otras se enteraron y por ello sé ciertamente que lo que dije no ayudó en nada; desde hace meses lo que le digo ya no le sirve demasiado porque aunque él lea esto y diga que no es verdad, sabe que es verdad, sabe que ya no puedo darle esa calma completa como antes y sabe también que ya no hago esa diferencia, por eso me he cansado de hacer en él una diferencia. Sin embargo insiste en escucharme porque al menos existe en mí esa parte conciliadora con respecto a situaciones médicas - eso hago o eso intento-. 

Finalmente ese día terminó con ella, y todos esos restos desmembrados los escondió en una bolsa negra que en los albores del día siguiente tiró con suma cautela en un bote de basura frente a su casa, razón por la que llegó tarde a sus clases de la mañana. La sensación no fue liberadora por supuesto pero si algo había logrado en él, es que eso poco que era remordimiento, ira, frustración y desambiguación no lo consumiera por completo. 

Se volverá cínico, sí, desconfiado, seguramente, ¿alguien podrá cambiar eso en él?, no, pero él sabrá por sus propias maneras cambiar ese estilo de vida que lo traerá dando vuelcos entre dudas y resabios profundos. Entre lágrimas de angustia por el futuro.

Un día en tiempos futuros volverá a España encontrando esa parte de la vida que tanto lo maravilló hace años, ese lugar que había sido el tiempo entre nuestro primer avistamiento y el reencuentro unos meses después. Yo creo, espero, estar hurgando seguramente entre les mystères de Saint-Emilion, le vin et son éponyme, et un peu de solitude et les mots plein de dépression. Pero esas son cosas que suelen ser en la vida real sueños proscritos. 

A veces lo veo a través de las fotos, prefiero hacerlo cuando aún no se ha conectado, me da la seguridad de que no sabrá lo que he estado pensando o sintiendo cuando veo al mundo y cuando no me veo a mí; a saber que las personas impactan de tal manera que los cráteres que dejan siempre existirán como piedras de granito sólido que el viento y el fuego jamás podrían deshacer, que ninguna otra dicha nueva podrá sustituir, y que por supuesto aquellos detalles y factores que determinan un cariño sincero jamás podrán demostrarse de la misma forma. Piense lo que piense, reconozca lo que reconozca estas mismas cosas seguirán siendo igual, tal vez ha batallado más en darse cuenta de eso, no es reclamo, es reconocimiento de las facultades del ahora que nunca se han borrado, quemado o suspendido en una destrucción de amnesia negra.

Debería aún así pensar en las muchas cosas que hicieron de su pasado una aventura y una feliz travesía, aunque por ahora sean sólo el espejismo profundo y apócrifo del pasado.

domingo, 3 de febrero de 2013

Frío, Neumocitos y Policías buenos

Cadena de restaurantes famosa, con buena filosofía.


Esta parece una mañana muy distinta, distante y dispersa; hace demasiado frío a pesar del calenton encendido de la sala, tal vez vaya por una cobija mientras estoy aquí sentada; por lo pronto mi hermano se ha encomendado a la faena de quitar al gracioso árbol que estorba en la esquina de la sala, el día de la candelaria terminó y nadie preparó nada, mi hermano suele ser metódico, metódicamente empezó por las esferas, siguió con los moños y diversos adornos graciosos y terminará con las luces para desarmar el pino. Luego quitará el regalo que nadie abrió y que no creo que vayan abrir hasta dentro de un mes.

Yo tengo varias cosas que contarles, no muchas pero las consideré importantes porque son cambios que a lo mejor a muchos de mis amigos (los que me visitan o están por visitarme querrán saber, los que me llaman y están por llamarme también)

Acabo de mudarme de casa, por razones que en verdad son bastante justificables pese a cualquier opinión negativa o de poco carácter crítico; en la vida siempre van a existir personas que tienen mucho tiempo libre y el poco que podrían ocuparse deciden no hacerlo, entre ese tipo de personas estaban mis vecinas: mujeres nada jóvenes, todas con hijos y esposo, que aprovechaban siempre vacaciones o incluso entre tiempo escolar para fastidiar a mi familia y a otras familias que tampoco eran del agrado de ellas. Entre las cosas que realizaban estaban:

- Ocultar el correo bancario, de cuentas diversas, recibos de luz, agua, teléfono y gas, y lo entregaban ya casi pasado la fecha a vencerse - queda constatado que ocultar o robar correo es delito federal, pero si lo ponemos como son las cosas de verdad es uno de los delitos a los que nadie haría caso. Como no dejaban entrar al cartero decidían tomar el correo y esconderlo. Razón por la que optamos realizar los pagos por internet -nuevas tecnologías que todo lo permiten- o por acudir a los sitios correspondientes evitando que el correo siguiera llegando -por cuestiones de seguridad- a nuestro domicilio.

- Escarmentar, apedrear, golpear y lacerar a mi perro: En alguna entrada pasada ya se había comentado esto, aclararé mi perro con su simpático nombre "Kiwi" es una raza pequeña, cruza de chihuahua, un poco gruñon y que de tanto maltrato se ha hecho huraño y desconfiado por lo que no permite que nadie, ni siquiera niños se le acerquen; los niños, hijos de esas vecinas -bajo un influjo algo injusto de sus madres, puesto que los niños nunca deberían ser partícipes de los problemas de los padres- iban directo a mi antigua casa a ponerse frente al barandal del perro, con dicho perro encerrado a lanzarle piedras y si lo veían fuera también, el único perro, ya que otras razas también grandes y pequeñas eran soltadas por el parque pero nadie les hacia nada. En una de estas semanas, el comité de vecinos envió un comunicado avisando que quien dejara a su perro fuera sin supervisión los haría verse obligados a tomar medidas "drásticas" - Aún ahora siguen varios perros afuera en especial los de aquellas vecinas sin ninguna supervisión por supuesto - tanto así que tomamos fotos de todos ellos-, pero eso sí, mi perro no puede andar afuera por que los obligará a tomar medidas "drásticas". No sacaré a mi perro en ese modo porque a su edad (10 años) es mejor no arriesgarlo, lo quiero mucho y aparte siempre ha sido un chiple libertino. La siguiente es una imagen de una de las lesiones que le hicieron:



Lesión de mi perro Kiwi después de 2 semanas de debridación

Esta es una imagen después de la operación; cuando fuimos a que le hicieran corte de cabello y vacunas, mientras le cortaban el cabello le encontraron esta lesión, ya estaba necrótica y con pus, pero jamás le notamos nada raro al perro ni tampoco se quejó de nada; me dijeron que o lo "dormían" o lo anestesiaban para hacerle debridación de la herida, no resistiría la anestesia por su edad pero a pesar de que tuvo paro cardiorespiratorio por un minuto lograron revivirlo y sobrevivió al procedimiento, posteriormente yo me encargué de cuidar su herida haciendo debridación pero ya desde casa y con los debidos medicamentos. Alguien que le hace eso a un perro no tiene corazón. 



- La Policía y otros encargados de otras instancias: Estas mujeres tienen relaciones, bastantes amistades aunque parezca que no, nos han traído a la policía alegando galimatías bastante absurdas, el día que los niños estaban apedreando al perro que estaba encerrado en mi casa mi madre había salido a correrlos desde la puerta de mi la misma, los niños "ofendidos" fueron y le dijeron a su madre que la mía los había golpeado y hecho quien sabe que tantas cosas, la señora trajo a la policía y realmente para ser parte de esos juegos mi madre es muy inteligente, no salió para nada, y desde afuera la señora les decía a los policías que entraran a la fuerza -cosa que sabemos no pueden ni deben hacer como lo es invadir propiedad ajena sin ningún oficio de causa porque también es delito federal. Los policías no accedieron y realmente para haberlo considerado los niños de perdida debieron haber tenido aunque sea moretones o enrojecimiento de la supuesta "golpiza", el caso es que esa y otras ocasiones han sido similares. 

- Insultos y demás siempre están de dicho, las mujeres tienen más vocabulario "florido" por no decir el amplio repertorio de groserías que tienen que vaya, en mi vida jamás jamás había escuchado a una mujer de su edad decir tantas malarazones seguidas. Los esposos son más recatados que ellas eso sí, y no los culpo, mujeres con esas voces y ese vocabulario se imponen supongo yo. Son sin embargo mujeres bastante astutas pero no inteligentes, saben como poner a todo un vecindario en contra yendo de puerta en puerta a contar infinidad de cosas la mitad ciertas, la mitad no, o más bien manipuladas. Saben como influir sobre las personas eso sí, incluso sobre guardias de seguridad que al final de cuentas al haberse puesto del lado de ellas han terminado corridos por las mismas cuando dejaron de ser útiles para ellas; en algún punto eran sus gatos que les recogían el mandado y les cuidaban los niños en vez de hacerlo ellas por supuesto, o les lavaban los autos, impedían el paso de algunos vecinos impidiéndoles entrar y demás, incluso robar a casas que algunos vecinos deshabitaban y en las cuales dejaban sólo ciertas cosas. Esto último tan sólo fue dado a conocer porque las criadas que trabajaban en las casas de estas señoras solían contarlo todo a expensas de ellas y del guardia. Pero no son inteligentes porque este tipo de verdades siempre se aclaran y cuando uno descubre la verdadera personalidad de las personas sabe en que creer y en que no.



- Agresión física: En cierta ocasión, mientras uno de los hijos de una vecina salía, el mismo decidió mover una podadora del paso para poder salir de la privada, el guardia "Toño" se le vino encima con una pala y lo golpeó, como pudo el joven salió corriendo a su casa. Inmediatamente el guardia nada tonto fue a refugiarse en una de las casas de las vecinas de esta comitiva, la policía vino, si se lo llevaron y las pruebas sólo quedaron en un par de imágenes de la lesión sobre la espalda, un testigo que estaba enfrente de ellos -que nunca hablo por tratarse del hijo de una de las amigas de estas vecinas- y muy a pesar de ello, el vecindario prefirió creer que fue inventado u obra de quien sabe que otra cosa, decidieron reunirse para sacarlo de la cárcel y lo lograron, el hombre siguió algún tiempo y hoy por hoy ya no está ya que las mismas vecinas lo corrieron.

- Han querido imponer miles de cosas y hecho miles de ridiculeces, como poner un vado en el frente de mi casa que nos impediría sacar los carros de la cochera con la excusa de la alta velocidad, algo un poco complicado ya que los únicos niños que andan afuera jugando sin que nadie los vigile a horas como las 12 de la noche sólo son hijos de estas señoras, niños que juegan en la calle en vez de aprovechar el parque nada desprovisto de espacio, niños que juegan a horas bastante tarde sin que a nadie les preocupe en especial a sus madres ¿no?. Pero en fin esa es una y otra la de dejar de regar el pedazo de terreno o de pasto que estaba enfrente de nuestra casa -sabrá Dios por qué, ya que mi hermano ni yo solíamos salir por ese entonces- aunque debo admitir es gracioso ver un parque verde excepto de un pequeño espacio de 3 metros por 3 metros. A mi hermano, a mí y otros hijos de vecinos han llegado estas mujeres a corrernos de los juegos también. A estas alturas uno se pregunta... ¿cómo empezó todo esto?

- En ocasiones también solían ir y dejarnos excremento de perro frente a la puerta, y en ocasiones llegamos a verlos, pero vaya habiendo tantos perros afuera ¿ forzosamente era el nuestro?, quién sabe. Esto lectores se conoce como no tener tiempo útil más que para hacer maldades, o no tener otros enfoques o preocupaciones. Estas son ganas de fregar.

La razón por la que nos cambiamos ahora es muy obvia, mi madre llegó a tener ciertos problemas nerviosos, ansiedad, de tener que estarse asomando a la ventana cada que ladrara el perro porque no quería que le hicieran nada a su casa, de vigilar y pedir que vigilaran la casa cuando estábamos de viaje, de estar pendiente de saber cuando llegaban los recibos en el día justo a la hora exacta, aprenderse los recorridos de estos señores, aprenderse los números de todos los recibos para pagarlos, pendiente, pendiente, y pendiente en todo momento. Esa ansiedad aunque parezca que no, afecta. Otras peleas surgían entre mis padres, o con nosotros. El caso es que cambiarnos fue una mejor opción, el lugar a mi parecer es más tranquilo, nosotros evitaremos involucrarnos con los vecinos en el sentido de que no sea necesario pertenecer a ningún bando o formar ninguna amistad, ocupándonos de nosotros solamente, sin brindar números o correos para evitar ser participes de las pequeñas disputas que siempre surgen entre vecinos. Si la vida es más tranquila así, si mi madre estará mejor así, y no tendrá que asomarse a ninguna ventana ni tener que estar pendiente por el correo, sin que nadie la insulte, entonces esto ya es ganancia, en un lugar con un amplio parque del que nadie es dueño excepto toda la vecindad en general, en un lugar en que los perros no serán problema y en el que yo y mi hermano podremos salir sin que llegué ningún adulto a gritarnos sin justificación.

A pesar del único inconveniente de que esta casa es más fría y un poco más pequeña, me parece una decisión bastante mejor.

Nos evitamos de llamadas de bancos preguntando por vecinos o por familiares a las 8 am en sábado, domingo, lunes, martes, miércoles, etc etc, nos evitamos mascotas molestas, malos vecinos y en un lugar con más seguridad, esto para mí ya es tranquilidad. 

Pino en mi nuevo hogar

√v^√v^√♥ Debo ponerme a estudiar ya que las próximas semanas empiezan los exámenes y sí, también hay examen el 14 de febrero, lo cual me parece fenomenal ya que no pienso poner atención a los valentínes. Mis exámenes empiezan con Nosología de Respiratorio, continúan con Nosología de Digestivo, seguidos de Nosología de Neurología y hasta donde sé, culminando con Nosología de Ortopedia y traumatología. Para 3 de ellas ya estoy lista excepto para los neumocitos.

Tablón en mi clase de Nosología de Cardiología

Sello de agua en pulmón


Encontré un libro que cambió definitivamente mi forma de pensar, no pienso decir cual pero cualquiera que me lo pida se lo podré proporcionar, es bastante práctico, bastante cierto debido a que lo he comprobado personalmente con experiencias ya pasadas y con estas nuevas que ocurren, sin duda un libro que a cualquiera de nosotr@s nos funcionará en toda situación. 

Por cierto con él estoy cobrándome viejas rencillas que he tenido con ciertas personas y he salido ganando.

Yop y mi cambiazo personal

✌ ☮ Ayer fui a desayunar a una cadena de restaurantes bastante reconocida y en la calle de enfrente dos trocas pickup de los federales me parece, habían llegado dando una vuelta en U indebida cerrando la calle de la dirección contraria, pensé que algo malo harían hasta que nos percatamos de algo todos los comensales, se habían detenido para ayudar a cruzar a una pareja de adultos mayores que  iban a paso de bastón con lentitud, 15 minutos duró este fenómeno, cosa increíble porque yo nunca había visto a un policía hacer una buena acción, una vez que la pareja cruzó se retiraron. Pero eso sí el dueño del restaurante y varios comensales entre ellos yo aprovechamos para tomar imágenes con todos esos dispositivos modernos que existen.

El dueño del restaurant con su ipad dijo "Hay que tomar una foto, esto no se ve todos los días", mientras todos los que no tenían acceso a la ventana miraban con rareza lo que hacíamos él y yo y mientras las meseras habían detenido todo movimiento mientras se arrejuntaban para observar.
Yo le respondí entre risas: "Tiene razón, esto no sucede todos los días".


Agradecimiento a unidades P419 y P420

Es todo de mi parte, gracias por leerme y por haber compartido este pedacito de mí, saludos.




domingo, 27 de enero de 2013

Noches saturninas


Afuera los gritos de la lluvia se decantan con la arena de los tejados de noches saturninas de una vieja estructura de concreto con demasiadas almas de grafito y superlativos de poesía descarada, afuera un sueño no es sólo mi sueño, es el sueño de Don Rigoberto cuando observa el reloj de péndulo haciéndose viejo en una casa casi deshabitada y que aunque en pleno embargo se está quedando poco a poco vacío y sin recursos, Don Rigoberto ha decidido por si mismo en las plenas cenizas de agosto, que el recuerdo de aquellas horas junto a Dolores, sólo tuvieron al testigo silencioso y cadencioso del tiempo. El único orador de aquellas horas de luz semi-intensa y gemidos estruendosos de tardes aburridas que no solían avanzar.

Casi me hace pensar en el futuro, en lo poco que duran las carnes saladas, lo breve que parece una entre-mirada perdida en medio de la oscuridad de una sala, lo frío que son los pedazos de cerámica azul índigo en la pared innoble de un baño, la diferencia entre tomarse de las manos de manera dulce y la otra manera, una de complicidad en la que sé yo y sabe quien me acompaña que más adelante no sólo nos tomaremos las manos... nos tomaremos el pelo, el cuello, las "lolas", las espaldas, los oídos, nos morderemos los labios, recorreremos llanuras que ya no son solitarias ni tampoco son áridas cuando se recorren de ríos nuestras lenguas.

Ayer pernoctamos descubriendo sensaciones, descubriendo cosas nimias que no tolero del sexo, cosas simples que también me enloquecen y que a él ni le interesan, sólo me enfada sentir que esto es una repetición, día a día desde hace años, los mismos gemidos, las mismas cruzadas de piernas, las mismas posiciones, esto no se reinventa y es una locura, ¡somos jóvenes!... ¿Qué no se trata de descubrir?... claro las enfermedades, claro los embarazos indeseados, pero fuera de eso y con los debidos cuidados y toda la confianza ¿por qué no existen espacios predilectos?, ¿porque es tan difícil pedir y  más aún complicado conseguir?

Pero así son las cosas... el carboncillo gris de las nubes acapara el cielo en su totalidad mientras observo por la ventana, él como siempre se ha quedado dormido, y yo sigo pensando que esto sólo se sostiene por el contacto físico y no existe una chispa más allá que solía encender algo irresistible en mí... porque claro ese tipo de pasiones no nacen en uno sólo, nacen por la sensación de placer de poseer y ser poseídos por otro, de tocar y ser tocados, de una reciprocidad y no de un simple movimiento mecánico repetitivo; ese tipo de fuego que sólo existe en la imaginación y que aún allí se disfruta como si fuera el real. Al recordar tal vez como nos conocimos y como se encendió mi locura por él, en esos tiempos en que aún eramos bastante jóvenes, tal vez ni siquiera mayores de dieciocho, empiezo a sentir que aún lo quiero, pero hace años que no es tan igual, podría ser a diario pero se sentiría como algo de siempre que hasta se vuelve aburrido.

Tal vez nos estamos quedando en ese círculo vicioso, cruel y letal que es la rutina, a una edad muy temprana, en un momento en que muchas posibilidades infinitas con desenlaces cortos podrían extenderse aún más, a esta hora, aquí mismo nos hablábamos de las locuras que habríamos por vivir, de los por siempre y los jamás, de los qués y porqués, de él, de mí y de esa locuaz lejanía que parecía la vida y su acontecer, hoy no sé que es nada de lo que se hablo, nada de lo que se prometió. Si habría de casarme con esta rutina estaría por dar firma a mi propia sentencia, por acallar las risas bobaliconas de esos momentos extraños en que no haces nada y te ríes de eso mismo, de la nada; estaría por enterrar esos divertidos sueños del corazón que imploran por más, una risa más fuerte, una pasión más roja, bailar Twist n shout o con This head i hold, por fingir imitar cantos gregorianos aburridos o poniendo conversaciones inverosímiles y graciosas a conversaciones serias de películas tan viejas como por ejemplo Solylent green; mis ideas vagan respecto a jugar con poesías y canciones que se semejan a nuestros silencios, extraño todo eso.

Ahora no es como si pudiera quitarnos ese halo gris azulado que es el tono que han tomado nuestras separaciones, un día Leonard Cohen, al siguiente Sharon Van Etten, un día Yesterday y otro Aviones, y yo sólo quiero que sonría cuando canto Do you want to know a secret y que se sienta más enamorado aún cuando le susurro Disfruto. De momento sólo me queda su compañía con él a la distancia, me queda mi tristeza callada y salada como el mar muerto, le queda mi compañía y mis ganas de quererlo, pero me estoy marchitando por dentro sin esperanzas de que pueda cambiar.


Sigue dormido, sigue acostado como estrella de mar sobre el colchón, una ligera sabana le cubre la espalda baja, su cabello es un alboroto peor a Van Halen y yo soy un desastre de ideas peor que J. Cole.


martes, 11 de diciembre de 2012

Hay un hombre en el desierto



Los funerales siempre son una paradoja del tiempo. El tiempo vuela demasiado rápido pero un instante siempre se impregna en cada segundo que pasa. Se desplaza lento primero invadiendo un minuto y después el siguiente. Es lo mismo que sucede cuando se agoniza en un desierto, que importa la noción de una hora si todo será calor o todo será frío, será día o noche y apenas un amanecer o un atardecer se desvanecen en la alucinación de las buenas cosas. 


Cada signo de armonía se despedaza por el siguiente minuto de silencio, cada sueño con él se va miga a miga, grano a grano en este enorme reloj que es el mundo. ¿Por qué todo son horas y horas?, ¿por qué no existes en mi vida?

Sus manos apenas grandes apenas cálidas parecen fósiles de hace miles de años y siguen tan presentes como un recuerdo remoto que se teletransporta con todo y artificios de veneno y de alegría. 

Conocí un hombre que ha vagado cien años en el desierto, un desierto que tan bien como yo lo conozco apenas me he atrevido a pisar. No sé andar sola en la arena, me hundo fácilmente y por más que lucho por deshacerme de las toneladas de tierra que se filtran por mis venas simplemente no puedo. Él en cambio ha vivido a espaldas de casas de acero, bajo la sombra de las tristezas humanas, bajo la crueldad de una lluvia de desesperanza y con ello logró pisar firmemente la arena. No sé como le habrá hecho, tal vez simplemente depende de lo que cada persona es capaz de catabolizar a su favor. 

Pero yo no catalizo, yo anabolizo y todo se me junta y termina por desperdiciarse a las cuatro de la madrugada en interminables cuestionamientos sobre la verdad y las múltiples catarsis de lo que creo entender y finalmente no entiendo . Él empezó su camino muy joven, tan joven que a pesar de todas las soledades y de su matrimonio, a pesar de sus hijos, de sus nietos y esa rodilla rota que lleva tiempo intentando sanarse, ya no es posible identificar si ha bebido a no; la voz se le quedó ronca, hueca, seca y las palabras atropelladamente arrastradas que cada vez que me es posible llamarlo sean las diez de la mañana o las doce de la noche habla siempre igual, como si hubiese bebido.

He empezado  creer que bebió tanto pero tanto que con el tiempo esa se volvió su costumbre. Hay un hombre en el desierto, allá afuera tan sólo como yo. Tan triste, tan atropellado por el tiempo que no puede asirse a nada más. Ni la felicidad se aferra, ni la alegría se queda impregnada como colonia de buena marca. Nada se queda. Simplemente se va, y como él siempre se va nunca se hunde, pero yo... yo que sólo me quedo, no encuentro manera de arrastrarme fuera del mar de arena que es la soledad.

domingo, 21 de octubre de 2012

No es una alucinación pero ¿Qué si lo es?


En Seúl son pasadas las dos de la mañana del día 22 de Octubre, no puedo dormir, siento que me he contagiado de misantropía o tal vez quiero contagiarme muy a pesar de las consecuencias, muy a pesar de la tormenta que azota afuera los grandes ventanales de los edificios futuristas de la ciudad; es curioso e irónico  que la modernidad sea la pandemia verdadera del siglo, pero que se encuentre su epicentro en una cultura tan costumbrista y antigua como lo es el hombre y su pensamiento mismo. Ésta es tal vez la pésima carta que te pudiera escribir pero, ¿qué no te puedo escribir sino la verdad?, tal y como cantaba un colega recordando a un interprete, el rey de los solitarios de cantina y tobacco, "La verdad es un armario muy solicitado y con poca luz". Considero que debo manumitirme de todas estas ideas que han infectado y afectado a mi alma desde siempre, esas ideas de pasado y esas de futuro que no permiten acostumbrarme al presente y que no me dejan libertarte de mi mente. Rouge, Roger, Rojo, Cardenal de mis insomnios, quien sabe en que parte del mundo te he perdido pero me tienes aquí en una ciudad muy extraña, en la parte más alejada de toda idea, pensando en ti. Como si un mensaje fuera a caer a los recipientes de mi añoranza, como si tu llamada fuera a sonar esta noche, este día a las dos de la madrugada con un resolución a mis decisiones... ¿por qué te necesito para tomar decisiones? 

Roger, quería tomar este breve paréntesis de entre toda mi habladuría para mencionarte que se acerca un tifón, espero que sólo algo de lluvia nos azote pero de no ser así tendré que irme y no me encontrarás aquí, tal vez platique con el consulado mexicano y ellos me brinden ayuda para transportarme a una dirección cercana, tal vez le pida ayuda a mi amigo Hiro y el pueda ayudarme a llegar a los departamentos cerca del Hotel Bonaparte de París, ya sabes el código de acceso y el punto de encuentro, te esperaré a la misma hora de nuestro encuentro, como sea sé que me encontrarás y que no harás caso de la postal proveniente.


Quisiera decirte que no te he extrañado, que tal vez te odio mucho, que sigo buscando tu figura sólo en esperanza de poder desaparecer frente a tus ojos pero, nada de eso es cierto, porque de verdad te he extrañado cada día a cada minuto de todas las madrugadas de hace 5 años, que no puedo evitar oír en la radio esa voz y pensar que estás en un estudio forrado de esponja gris en una madrugada oscura en un solitario edificio hablando sólo con gente tan desesperanzada cómo tú y como yo que no solemos dormir. Qué rápido corrieron los años desde sentirte insignificante bajo los cipreses del parque de la catedral de los Santos de los últimos días, a ahora, que eres un egregio entre los poetas de la vida, egregio y solitario, un trovador, un bardo con una guitarra más vieja que las vasijas del museo que se niega aún a cambiarla porque se trata de un apreciado obsequio. Quien sabe que tanto de tus canciones amorosas no serán espúreas,  quien sabe que tanto de eso que dices no querer... en realidad quieres. 

No lo sé.


Por lo pronto he venido a confesarte que algo en mí cambió, que mi cabeza se torció, que dio un giro y se encarcelo sin poder regresarse por donde vino, que estos insomnios me han estado afectando con miedos que ya creía olvidados; sólo en dos ocasiones he tenido estas alucinaciones por así decirlo y en esta ocasión no han cesado del todo, o no sé si se deba al efecto de que sea una hora inadecuada para poder verte a través de la ventana de un ordenador en un café pequeño de la avenida Nyon, o el de esa droga que me pone a ver luces iridiscentes y que me lleva a sentir que amo todo, cuando nada de la vida que ame se ha quedado conmigo. En fin, tal vez tú mejor que nadie sepa que sucede dentro de mi cabeza, tal vez recuerdes la primera vez que aluciné con una niña frente al armario del salón con el cabello tan güero que parecía blanco con su suetercito verde, o con las luces fiucsia neón del anfiteatro, bueno ahora es diferente.

Ahora las sombras tienen más forma que antes, son más fijas, ahora las voces no son claras son más pequeñas, son de hombres y son de mujeres que no conozco ni entiendo, ahora los objetos aparecen y desaparecen, y que la noche ya no sólo es aterradora en la oscuridad, sino también bajo la luz deficiente de un foco ahorrador. ¿Ver las cosas desfragmentarse, descomponerse en sus partes es realmente tan malo?, porque me asusta lo suficiente, ¿o ver a las personas y verlas hacer movimientos en forma secuencial es realmente tan grave?, tal vez no, yo sé que es la falta de sueño, pero no encuentro manera de dormir sin ver la cadena de la lampara central deformarse o moverse sola, o sentir miradas bajo los vidrios del comedor. No puedo dormir pensando en que no puedes dormir, o pensando en que tu programa no escape a mis oídos a las 4 de la mañana, no puedo dormir pensando en lo que no quiero pensar de otras personas, no puedo dormir porque tengo demasiadas excusas. 

Creo... que sólo te doy razones para alejarte. Por qué sé que no estoy pidiendo ayuda, porque no puedes ni quiero. Tal vez sólo quiero que sepas que no me siento bien, pero que a diferencia de otras veces no busco sentirme peor, busco por sobre todas estas manías y delirios, busco la paz mental que sólo consigo en un lago cerúleo y cristalino, en un museo abandonado de botánica, o en una banca bajo el parque de las hojas amarillas, en la distracción de un estado de profundo ennui, busco la paciencia de Job, un hado suficiente para escribirte mejor, un mesmerista que equilibre mis energías, y por sobre todas esas cosas un beso tuyo que le devuelva aliento a mi vida.


Cómo dije es una pésima carta, llueve afuera intensamente, son pasadas de las 2 de la madrugada, y aún espero un mensaje que diga una fecha, un lugar y una hora en algún punto de la tierra.

*Todas las imágenes de esta entrada
son propiedad de Emma Lau