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Estas son sólo notas de olvido, recibos injustificados, cartas de silencio y telegramas melancólicos que una mujer de vena negra escribió.
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lunes, 14 de octubre de 2013
No te redacto nada
La lluvia no cae ni moja tu cabello,
las estrellas no brillan más por que estás,
ni la noche es más fría por tu ausencia,
no huelen a verano tus manos,
no tengo tus cenizas en mi cabello,
no te inventé en ningún cuento,
ni le puse nombre a mi llanto,
no caminé en la noche bajo ninguna luz,
ni descanse mi desconsuelo en ningún muro,
ni te publiqué, ni te miré ni te quise,
no te borré, no te extrañé, no te odié,
tu voz no la llevaba el viento,
y estoy muy segura por delante de todo,
que en ninguna mañana amaneciste a mi lado.
miércoles, 3 de abril de 2013
Skype diciéndome
Skype diciéndome que “internet” está dormida, primer mensaje de la noche, noche sin ruidos manifestándose como portavoces de los más alejados en portátiles de Perú o Costa Rica, otros no tan lejos defeños y juarenses. Hace falta ser un proverbial desencantado para destazar capa por capa epitelios de razones e intenciones como yo lo hago, o ser yo también para reconocer a un cínico que vive escuchando covers y bandas fumadísimas y fingir que todo lo sabe uno por escucharlos saltándose las bases de todo y estúpido vivir creyendo aún más que todo el que no lo haga es idiota. El solipsismo modificado de creer que lo que se lee, se escucha, se viste o se ve es lo indicado, es lo único cierto y verdadero, el alpha y el omega –bajo las influencias más oscuras- y que los que no viven en ello son idiotas y la “cagan” por completo.
Si este texto se publica se encontrarán muchos, ergo algunos me odiarán, pero este saco es uno ya muy pesado para conmigo misma. Esta noche me senté en un restaurante que caminando está a 30 minutos de distancia junto a la nevería que recién ayer visité luego de cruzar variedad de callejones tétricos y lotes baldíos inoportunos; he estado percibiendo el cielo inmenso, proclamador, demasiado aplastante y entre todo eso una inercia y un nerviosismo inexplicable; pasé hace varias horas bajo las sábanas tratando de conciliar un sueño que lleva extraviado tres años, alucinaciones leves y fatídicas de perillas girándose, objetos desfragmentándose, niñas de espaldas y sombras sentadas, además de fosfenos iridiscentes de múltiples colores; como no logré dormir me fui a un lugar más despejado. Irremediablemente me quedo pensando en él y sobrepensando mis acciones, me quedo reflexionando en “Qué ya no quiero nada/ qué llano quiero nada/ qué ella no quiero nada” mientras leo poéticas ambientales para el siglo XXI en una revista tomada del mostrador, en que quiero besarlo y quiero llorarlo también; eso que mi corazón es un gran organizador: organiza funerales para personas con jorobas psíquicas, legrados de mujeres que de tanto odiarme me echan en cara sus celos desde las entrañas y sí, lo exponen –yo no me doy esa importancia para que me odien, porque si tienes enemigos dicen, seguro eres importante-, mi corazón organiza incluso festejos simples y mudos a la felicidad ajena que mira desde su ventana hacia fuera -¿hacia afuera?, organiza guerras profundas, solemnes silencios a cadáveres de guerra, a veces unas ganas de llorar en el momento de un agravio que en la mente se maquina por circunstancias que realmente no eran del tal dañinas pero como todo se sobrecavila, helo ahí, una risa tropezando, un estirar de manos, cerrar los ojos fuertísimo o abrirlos demasiado en su defecto para que el aire seque las lágrimas y voilá: no más lágrimas imaginarias.
Y si indefectiblemente algunos hombres pueden ser muy bobos a veces, esa tara imperdonable, es imposible repetir historias sobre todo las de vivencias personales, y cuando estas son liberadas, se instala la desconfianza del receptor que a partir de ahí todo lo prueba y, razona si lloraste o no al contarlo, si hiciste algo, si giras los ojos a la izquierda o a la derecha –porque las memorias se alojan de un lado y la imaginación del otro-, pero afortunadamente soy buena distrayéndome y lo que hace un minuto era ira, ahora se convirtió en un pensamiento pueril sobre si Stanislaw Lem se parece a Chespirito y a eso le sigue sobre la edad de la concertista de piano que quería ser escritora en la Geografía del Tiempo y finalmente como toda concatenación sin sentido que surge de empezar hablando un tema y llegando a uno diametralmente distinto llegó al movimiento Tue Greenfort, sobre si la industria y la ecología pueden confluir en paz, pero ahí mismo se discute, ¿quién puede decirse ecologista y denunciarse públicamente a través de enormes pancartas viviendo de la comodidad de la urbe?, se dice, y se dice muy bien “No hay naturaleza, hay una compleja pluralidad de seres, de fuerzas en tensión” y vaya tensión que nos hemos jalado desde que en el siglo pasado seguía existiendo un agujero en el ozono, y hoy a todos se nos olvidó. Seguramente no existen “apps” suficientes para eso. Pero todos ponen su granito de arena al entorno.
Ahorita me siento bien, ¿bien por qué?, por qué hay ánimo para todo… ánimo de pegarse un cañón al músculo sobre el hueso temporal y calibrar si es cierto eso de las heridas en bocajarro y las trayectorias en socavado de cráneo, prestadísima para medir la resistencia de las sogas más gruesas de algún Home depot o de las resistencias físicas de un cuello humano y grácil, más que dispuesta también a dar más que sorbos a la cerveza sobre la vacuidad de mis manos o incluso de ánimos para alucinar destellos, amor y belleza en pastillas rosas. Lo que sea que me saque de esta pesadez pélvica y moral. Ser más como una Reikiavik o un verdadero París, preguntarse por qué aquel joven falso alemán ha abandonado por completo las obras y la poesía, por qué dejó de hablar de ella como cuando un perro se muere, por qué Mariana y por qué Jimmy, por qué a estas horas duelen el áspero sonido de las grabaciones de Charles Mingus de unas pesadas líneas de contrabajo, por qué Hard bop o bebop, sugestionarse y seguirse preguntando todo, y claro, caer en el error como todos: preguntarse sin darle a cada pregunta su respuesta hasta tal ebullición de dudas que amargan y desesperan.
Hasta ahorita de todo esto uno sólo de los pensamientos me inunda, aquella tarde en que me despedía, en que hice la última de las luchas para volver a la controversial rutina y vivir de la estela de su esperanza que de las inhóspitas, severas y deprimentes sorpresas que da la realidad y comprobar en efecto que era una de esas, una inhóspita severa revolcada realidad.
Poco a poco deslizo las páginas, dos hombres quedan en el restaurant, uno de ellos es el camarero que insiste en tomarme la cuenta cuando ni siquiera he ordenado nada más. Me encuentro con un cuestionario LT dirigido a Jamie Stewart, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre? a él preocuparse a mí deprimirme; ¿palabra utilizada con más frecuencia? a él Shhh!, a mí “En fin”; ¿Cuál fue el último libro que le resultó admirable? Sex traffcking Inside the business of modern slavery de Siddharth Kara, a mí Ficciones de Borges (admirable por todas las contemplaciones que me surgieron de él); ¿Película? El luchador de Aronofsky y a mí ninguna últimamente… ya no recuerdo, quizá Veronika decide morir; ¿qué disciplinas artísticas le interesan además de la suya? a él la literatura, yo me inclino por la fotografía o la pintura; ¿Música que lo conmueve? entre 65 y más Bauhaus, The Cure, Johnny Cash, John Coltrane, Diamanda Galas… por mi parte Sharon Van Etten con I cant breathe o One day, a veces Suzanne de Cohen, y otras Fever Ray con When i grow up, siguen las preguntas… la última para evitar cuentos largos, ¿se identifica con algún personaje de la ficción? él apunta Butters de South Park, yo respondo Garfield, sencillamente porque odia los lunes como yo con mi media hora libre del horario de 12 horas, porque ama comer, como yo lo disfruto porque constantemente lo olvido o no tengo tiempo o debe ser rápido para alcanzar a hacer todos los deberes o hasta para no llegar tarde a clases y porque le gusta dormir y yo desearía poder dormir con mayor duración y calidad de sueño, y también porque es el suyo el único sarcasmo que entendía en mi infancia.
Ya es noche, es hora de cerrar y pensar de aquí de regreso a la casa, por qué el ciclista habitual y colega sano Mike Rojas, maestro de unos pequeños acosadores que son sus alumnos; por qué Lalo, el responsable, el verdadero responsable, un loco igual que yo, el acero templado que es él, porque Míkel y sus 600 acertijos resueltos en noches de una hora, por qué Anai y Jair que amables han sido al adoptarme en equipos, por qué de muchas personas y muchas cosas… y siempre la pregunta primordial por qué a mí y a esta situación que ya me orilló a verdaderos abismos insalubres, vacíos y aporías en el mediastino, médulas imaginarias en meollos sin raciocinio, por qué la poesía sólo rompe y no innova, porque Rabih hage, un antivictoriano en Londres y un Kisho Kurokawa metabolista japonés. Por qué no tú y yo, algún día, en algún lugar, con un poco de esperanza sobre la sien. Sencillamente porque no, porque estoy cansada, porque el mundo se apagó al primer atisbo de buenaventuranza, al primer páramo de un poco de civilización en una humanidad tan descabellada, con alguien que parecía predilecto. Es un no, porque ya sólo queda esta carrera y, Aspergillus, Enfisemas en miembros torácicos, Necator americanus, malos intentos de suicidio suturados o lavados, envenenamientos por esposas despechadas, Regina probantissima, enmendaduras de choques, hipoglicemia, canales de sodio y muchas anginas. Por qué ya sólo es la noche, el desperdicio de palabras que es el silencio, la desaparición que sigue siendo un caso abierto de los chanates, la extraña calidez de un olvido progresivo, una tristeza abierta, plena que me va como por antonomasia, algo como epónimo biográfico. Sí esa, a la que estoy acostumbrada que ya no me preocupa regresar de ella; porque esas mañanas en las escaleras de piedra en posgrados se fueron, porque un ingenioso elaborador de cartas se fue, porque el cuervo negro murió, porque sus dedos que antes me sostenían entre vocablos y endecasílabos se suprimieron, porque ya nadie habla, porque se ha ido Sabina y la guitarra y Santiago y yo no iré al cielo escuchando alaridos de gatos e imaginando más mermas existenciales. Esto pasará y por mientras yo seguiré escribiendo, aunque extraño las postales más alegres y menos malhadadas de Remedios.
Mínima lista minimalista:
Si por mí fuera / Si fuera por mí / Si fuera por fuera de mí /
Si por mí fuera el fuera de mí / Si por mí fuera el dentro de mí.
Daniel González Dueñas.
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jueves, 21 de marzo de 2013
Supongo...
Supongo que intenté hacer las cosas bien y creo que terminé haciendo absolutamente todo mal.
Ojalá esto acabe pronto.
Por lo pronto quiero avisar que "Versos Sumergidos" se encuentra cerrado al público porque hay muchas transformaciones que hacerle y porque creo que esa chispita que estaba buscando para inspirarme no se logró del todo y espero mejores tiempos para recuperar ese tipo de ideas, probablemente en algún futuro. Sin embargo a su disposición seguiré aquí presente para ustedes y quería de una vez invitarlos a la siguiente convocatoria:
"ATENCIÓN ESTIMADO PUBLICO:
La siguiente dinámica en su amado blog "La Luna y Su Ombligo" se trata de que dejen preguntas para que cada uno de los autores las contesten, pueden ser cualquier tipo de preguntas y se seleccionaran las más originales para ser publicadas con su respectiva respuesta.
También puede hacer una pregunta a un autor en particular (Cecy, Martha, Jéssica, Alejandro, Beto o Míkel), nomás especifique a quién.
Anímese a preguntar estamos dispuestos y nos interesa interactuar con ustedes, les agradeceremos mucho su participación!
Ojalá esto acabe pronto.
Por lo pronto quiero avisar que "Versos Sumergidos" se encuentra cerrado al público porque hay muchas transformaciones que hacerle y porque creo que esa chispita que estaba buscando para inspirarme no se logró del todo y espero mejores tiempos para recuperar ese tipo de ideas, probablemente en algún futuro. Sin embargo a su disposición seguiré aquí presente para ustedes y quería de una vez invitarlos a la siguiente convocatoria:
"ATENCIÓN ESTIMADO PUBLICO:
La siguiente dinámica en su amado blog "La Luna y Su Ombligo" se trata de que dejen preguntas para que cada uno de los autores las contesten, pueden ser cualquier tipo de preguntas y se seleccionaran las más originales para ser publicadas con su respectiva respuesta.
También puede hacer una pregunta a un autor en particular (Cecy, Martha, Jéssica, Alejandro, Beto o Míkel), nomás especifique a quién.
Anímese a preguntar estamos dispuestos y nos interesa interactuar con ustedes, les agradeceremos mucho su participación!
Convocatoria abierta del 22 al 29 de Marzo"
Son bienvenidos a participar a través de este enlace: La Luna y su Ombligo
Esto es todo por mi parte, se acercan mis vacaciones y ya las ansío tanto, necesito dormir.
martes, 5 de marzo de 2013
Sosteniendo lo que no se debe
A veces su nombre hace eco a mis notas,
lo visito frecuentemente queriendo saber
si encontró una manera de ser feliz, si todo está bien,
si sigue sonriendo aunque sea a sonrisas cortas,
si sigue amando la música más de lo que le gusta la gente,
si sigue sintiendo un odio por todo aquello en que se convierte;
saber si su realidad se ha instaurado,
si piensa en mí, aunque evidentemente no deba.
A veces me pregunto por frágiles cristales de memoria,
por encuentros fortuitos que en mi imaginación se pervierten
en recovecos de mis sentidos de angustia y de congoja,
y aún me pregunto hacia donde todo esto trasciende.
No le encuentro sentido a las sombras de mi cuarto,
ni a los fosfenos iridiscentes de las figuras que se impactan,
de las sensaciones rugosas de mi frente o rigurosas de mi mente,
no tienen sentido alguno mis cicatrices ni su historia.
Pero constantemente me pregunto sobre mi suerte,
y veo con tristeza cuando Helios desciende,
cuando Selene mira con extrañeza mi mundo,
cuando llueve, y camino como si te buscara
sabiendo de antemano que nunca más estarás,
¿quién le da felicidad a algo que constantemente se muere?
¿quién dice que se suplantan las ideas y se sanan las heridas?
¿quién dice que lo sucedido ayer no sucederá al día siguiente?
A veces me lo cuestiono con demasiada insistencia,
vivo de lo que impacta, de lo que quiebra, de lo que duele,
y malamente, malsanamente insisto en remedios
para una fiebre que ya había culminado, que ya había herido,
que ya había marcado, tirado un mensaje a buzón y dicho
que la vida es sólo ese incierto paso siguiente.
Qué la vida es un pedazo de canción mal dicho
que se corregía con la nota subsecuente.
Así es como me haces vivir, así es como yo quiero seguir,
saber que estás por allá sobre tus bases secretas y viejos misterios,
sobre el olvido permanente y las venas rotas que no lloran al verte,
sobre las golondrinas muertas, sobre techos cáusticos y calles inertes,
en las luces encendidas del ciclo de una noche que tengo presente,
en faetón incendiando la tierra, en distancias largas, en cartas que hieren;
observo las sombras de las personas, sus sonrisas y pienso
en el granel de todas las cosas que escapan por tenerte en mente.
*
jueves, 28 de febrero de 2013
El olvido te aguarda
Won't you grant me one small wish tonight
That I wont die on this destructive path of mine
-Never shout never
Le envié una carta a mis viejos pecados,
un beso doloroso le dice a mi vida adiós,
el recuerdo de la persona que amo
perece en las cosas con epónimos de amor.
Envié una mentira hacia el cielo
y el cielo nunca me dijo cuando llorar,
no me dijo que fue la fe, que fue entrar
en tu vida y salir de ahí como llegué.
La noche ya ha oscurecido, se ha quebrado,
los minutos se amalgaman, ninguno respondió;
y las memorias se pierden sin el alumbrado
de aquella esperanza que algún día albergué.
El olvido me aguarda bajo ansiedades y desvelos,
la soledad parece ser un íntimo amigo fiel,
es sólo el olvido que cobra con gran fuerza
sobre huesos quebradizos una pena desde ayer.
¿Por que tu vida me dice adiós tan pronto,
qué le ocurre que quiere correr ligero,
por qué quiere hacer del inicial allegro
la sonata más triste que en el oído un día murió?
Deja "Dicen las noches que te extraño"
Pierde "Qué mis labios te besaron sin recelo"
No desperdicies conmigo la dicha imposible,
porque sigues siendo el imposible que quiero...
domingo, 27 de enero de 2013
Noches saturninas
Afuera los gritos de la lluvia se decantan con la arena de los tejados de noches saturninas de una vieja estructura de concreto con demasiadas almas de grafito y superlativos de poesía descarada, afuera un sueño no es sólo mi sueño, es el sueño de Don Rigoberto cuando observa el reloj de péndulo haciéndose viejo en una casa casi deshabitada y que aunque en pleno embargo se está quedando poco a poco vacío y sin recursos, Don Rigoberto ha decidido por si mismo en las plenas cenizas de agosto, que el recuerdo de aquellas horas junto a Dolores, sólo tuvieron al testigo silencioso y cadencioso del tiempo. El único orador de aquellas horas de luz semi-intensa y gemidos estruendosos de tardes aburridas que no solían avanzar.
Casi me hace pensar en el futuro, en lo poco que duran las carnes saladas, lo breve que parece una entre-mirada perdida en medio de la oscuridad de una sala, lo frío que son los pedazos de cerámica azul índigo en la pared innoble de un baño, la diferencia entre tomarse de las manos de manera dulce y la otra manera, una de complicidad en la que sé yo y sabe quien me acompaña que más adelante no sólo nos tomaremos las manos... nos tomaremos el pelo, el cuello, las "lolas", las espaldas, los oídos, nos morderemos los labios, recorreremos llanuras que ya no son solitarias ni tampoco son áridas cuando se recorren de ríos nuestras lenguas.
Ayer pernoctamos descubriendo sensaciones, descubriendo cosas nimias que no tolero del sexo, cosas simples que también me enloquecen y que a él ni le interesan, sólo me enfada sentir que esto es una repetición, día a día desde hace años, los mismos gemidos, las mismas cruzadas de piernas, las mismas posiciones, esto no se reinventa y es una locura, ¡somos jóvenes!... ¿Qué no se trata de descubrir?... claro las enfermedades, claro los embarazos indeseados, pero fuera de eso y con los debidos cuidados y toda la confianza ¿por qué no existen espacios predilectos?, ¿porque es tan difícil pedir y más aún complicado conseguir?
Pero así son las cosas... el carboncillo gris de las nubes acapara el cielo en su totalidad mientras observo por la ventana, él como siempre se ha quedado dormido, y yo sigo pensando que esto sólo se sostiene por el contacto físico y no existe una chispa más allá que solía encender algo irresistible en mí... porque claro ese tipo de pasiones no nacen en uno sólo, nacen por la sensación de placer de poseer y ser poseídos por otro, de tocar y ser tocados, de una reciprocidad y no de un simple movimiento mecánico repetitivo; ese tipo de fuego que sólo existe en la imaginación y que aún allí se disfruta como si fuera el real. Al recordar tal vez como nos conocimos y como se encendió mi locura por él, en esos tiempos en que aún eramos bastante jóvenes, tal vez ni siquiera mayores de dieciocho, empiezo a sentir que aún lo quiero, pero hace años que no es tan igual, podría ser a diario pero se sentiría como algo de siempre que hasta se vuelve aburrido.
Tal vez nos estamos quedando en ese círculo vicioso, cruel y letal que es la rutina, a una edad muy temprana, en un momento en que muchas posibilidades infinitas con desenlaces cortos podrían extenderse aún más, a esta hora, aquí mismo nos hablábamos de las locuras que habríamos por vivir, de los por siempre y los jamás, de los qués y porqués, de él, de mí y de esa locuaz lejanía que parecía la vida y su acontecer, hoy no sé que es nada de lo que se hablo, nada de lo que se prometió. Si habría de casarme con esta rutina estaría por dar firma a mi propia sentencia, por acallar las risas bobaliconas de esos momentos extraños en que no haces nada y te ríes de eso mismo, de la nada; estaría por enterrar esos divertidos sueños del corazón que imploran por más, una risa más fuerte, una pasión más roja, bailar Twist n shout o con This head i hold, por fingir imitar cantos gregorianos aburridos o poniendo conversaciones inverosímiles y graciosas a conversaciones serias de películas tan viejas como por ejemplo Solylent green; mis ideas vagan respecto a jugar con poesías y canciones que se semejan a nuestros silencios, extraño todo eso.
Ahora no es como si pudiera quitarnos ese halo gris azulado que es el tono que han tomado nuestras separaciones, un día Leonard Cohen, al siguiente Sharon Van Etten, un día Yesterday y otro Aviones, y yo sólo quiero que sonría cuando canto Do you want to know a secret y que se sienta más enamorado aún cuando le susurro Disfruto. De momento sólo me queda su compañía con él a la distancia, me queda mi tristeza callada y salada como el mar muerto, le queda mi compañía y mis ganas de quererlo, pero me estoy marchitando por dentro sin esperanzas de que pueda cambiar.
Sigue dormido, sigue acostado como estrella de mar sobre el colchón, una ligera sabana le cubre la espalda baja, su cabello es un alboroto peor a Van Halen y yo soy un desastre de ideas peor que J. Cole.
sábado, 5 de enero de 2013
Yo no sé querer
La sinfonía se escribe a las tres de la mañana,
mis cariños son un veneno en sereno
que emana la vida el desgraciado recuerdo
y la cicatriz fina que se abre en la madrugada.
Es esa mi voz que tiene todo para morirse,
desvanecerse con la suciedad de las ventanas,
con los amores de tabaco y de cóctel
que jamas se redimen y siempre se delatan.
Es ese mi cariño que no existe ni dentro mío,
que se esfuma cuando parece pertenecer
al corazón de alguien con un gran querer
pero que jamás podrá tolerar mis desvíos.
Porque estoy chueca, torcida, arruinada e inverosímil,
porque saben a podredumbre mis palabras
y la armonía es la mejor ilusión de mis mañanas
pero la ira está carcomiéndome, me carcome y no puedo.
Yo no sé querer por bien ni por mal,
no sé querer de mis experiencias
ni de mi propia felicidad,
sólo sé querer en la medida que no sufra de más...
¿Así me querrás?
martes, 25 de diciembre de 2012
No son cuentos de rosas
Voy a empezar a hablarte de mi vida;
no es un cuento de hadas, no hay amistades enemigas,
no existe lealtad ni aprendizaje, esta es la vía
donde las cicatrices también son heridas.
¿A quién pretendo mentir con mi dicha?
¿A quién intento engañar con tanta alevosía?
No soy quien sonríe, no soy quien lee todos los días,
no respiro, no aprieto los puños expulsando la ira.
Soy sólo yo y mi debilidad concisa,
soy sólo yo y cuarenta y seis cicatrices,
soy sólo yo en la malsana avenida
de juego y alcohol sin directrices.
No voy a cambiar nada en tu vida,
no sustituiré cien años de batallas,
no soy la bandera ni el vestigio de alegría,
soy terreno hostil y frío sin sonrisas.
No puedo convertir el agua en vino,
ni despejar los cielos a parteaguas,
no hay crisol ni arista en mi cuerpo,
soy sólo una persona que carece de armas.
Pero puedo destruir con mis palabras,
son de filo la finura de mis dedos;
mi corazón es un bufón con máscaras
y mis labios un venenoso anzuelo.
Esta es mi última advertencia,
ya no quiero repetirlo de nuevo,
vive una vida plena con esperanza
y conviérteme en un olvidado recuerdo.
lunes, 17 de diciembre de 2012
No existo
Por un momento creemos que somos parte de algo,
que nuestros actos, nuestras coexistencias serán recordadas,
que alguien guarda memoria de nosotros, que existe arraigo
en esta tierra que sigue siendo una madre enajenada.
Pensamos que esa milla recorrida fue sólo por nosotros,
que nuestras palabras en alguien se quedaron,
que rompimos miles de cosas como si tuvieran valor
y que todas ellas sólo eran existencia en pedazos.
Solemos imaginar espacios cerrados y miradas abiertas,
caminos alados y escaleras al cielo sin vuelta,
que nuestras fotografías son instantes eternos
y que los huesos que se rompen se regeneran.
Pero somos un instante que nadie recuerda,
un mueble roto, la cuenta bancaria de un occiso,
tierra, gusanos, suciedad, dolor, llanto y encomienda;
un infierno en un grandísimo pueblo chico.
Nadie pisó nuestra carretera, ni respiró nuestro vaho,
nadie nos guardó bajo la almohada, la felicidad se ha acabado,
¿quien guarda viejas cartas cuando el e-mail se ha inventado?,
¿quien guarda las palabras y pretende entenderlas con un diccionario?
¿Quien entiende razones en un mundo hecho por y para locos?,
¿Quien cuenta las vueltas al parque y las tomadas de mano?,
¿Quien nos recordara cuando todo el mundo se haya acabado?
Nadie, ni el cielo, ni la tierra, ni el infierno, ni tú, ni yo, ni el tiempo.
Porque nadie lloró nuestra lluvia, ni entendió nuestro silencio,
porque nadie comprende que nada es aprueba de un entierro,
porque no existe lugar que diga que estuvimos ahí,
ni existe palabra, dicha, mariposa o cielo que diga que yo existo.
Y es porque no existo.
martes, 11 de diciembre de 2012
Remordimientos
La sarna se me ha expandido a todo el cuerpo,
carboniza las buenas sonrisas en bostezos,
resbala con las buenas venturas en lento
recuerdo de las cosas, es un deceso.
Se me tiñen de frío los delgados dedos,
se oscurecen las pupilas y enardecen en recelo,
excesivo es el imperio de lo imperdonable,
desastrosa es la comunidad del invierno.
El aire se torna agrío en mis pulmones,
se sofoca de un humo sin salida,
se retuercen de lágrimas las hojas,
y afuera los nubarrones hacen su entierro.
Me perdí de las buenas alegrías a destiempo,
dejé de vivir antes de siquiera hacerlo,
descumplo todos los años como siempre
y me parece invencible el remordimiento.
¿Dónde se han ido los buenos sueños,
en dónde quedó el descanso eterno?
¿A dónde se remiten los miedos?
¿Qué infusión quita los remordimientos?
Hay un hombre en el desierto
Cada signo de armonía se despedaza por el siguiente minuto de silencio, cada sueño con él se va miga a miga, grano a grano en este enorme reloj que es el mundo. ¿Por qué todo son horas y horas?, ¿por qué no existes en mi vida?
Sus manos apenas grandes apenas cálidas parecen fósiles de hace miles de años y siguen tan presentes como un recuerdo remoto que se teletransporta con todo y artificios de veneno y de alegría.
Conocí un hombre que ha vagado cien años en el desierto, un desierto que tan bien como yo lo conozco apenas me he atrevido a pisar. No sé andar sola en la arena, me hundo fácilmente y por más que lucho por deshacerme de las toneladas de tierra que se filtran por mis venas simplemente no puedo. Él en cambio ha vivido a espaldas de casas de acero, bajo la sombra de las tristezas humanas, bajo la crueldad de una lluvia de desesperanza y con ello logró pisar firmemente la arena. No sé como le habrá hecho, tal vez simplemente depende de lo que cada persona es capaz de catabolizar a su favor.
Pero yo no catalizo, yo anabolizo y todo se me junta y termina por desperdiciarse a las cuatro de la madrugada en interminables cuestionamientos sobre la verdad y las múltiples catarsis de lo que creo entender y finalmente no entiendo . Él empezó su camino muy joven, tan joven que a pesar de todas las soledades y de su matrimonio, a pesar de sus hijos, de sus nietos y esa rodilla rota que lleva tiempo intentando sanarse, ya no es posible identificar si ha bebido a no; la voz se le quedó ronca, hueca, seca y las palabras atropelladamente arrastradas que cada vez que me es posible llamarlo sean las diez de la mañana o las doce de la noche habla siempre igual, como si hubiese bebido.
He empezado creer que bebió tanto pero tanto que con el tiempo esa se volvió su costumbre. Hay un hombre en el desierto, allá afuera tan sólo como yo. Tan triste, tan atropellado por el tiempo que no puede asirse a nada más. Ni la felicidad se aferra, ni la alegría se queda impregnada como colonia de buena marca. Nada se queda. Simplemente se va, y como él siempre se va nunca se hunde, pero yo... yo que sólo me quedo, no encuentro manera de arrastrarme fuera del mar de arena que es la soledad.
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martes, 13 de noviembre de 2012
Dubitativo
Odio la gente dubitativa,
La que ofrece viajes sin fecha,
La que está segura de lo que piensa,
La que no lo está,
Me pesa la consciencia de las personas
y más aquellos que no la tienen.
Me escandalizan las mujeres,
las señoras y las jóvenes pero
me maravillan las niñas hábiles
de inteligencia con gracia.
Me escandalizan las madres, sobre todo
las que dicen que la amistad no existe,
me molestan los hombres de toda clase
los altos, los bajos, los ricos, los pobres,
los inteligentes y los obtusos,
los que tiene galanura y los que no les llueve.
Me agradan los hermanos que son hermanos
y los amigos que son hermanos pero
no los hermanos de religión
porque entre aquellos he encontrado espinas
de fe ciega y no de fe real.
Odio los días con viento, las noches de verano,
la soledad en invierno y en matemáticas los quebrados.
No me satisface esperar, ni quedarme y
en ocasiones tampoco continuar e irme.
Odio los hombres que dudan
pero odiaría más a alguien seguro
sin promesa segura de futuro.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Se que no he estado
entiendo que mis ojos jamás te conocieron
y que mis labios se han envuelto un abismo sin razón,
cada día que empieza resisto el picaporte del recuerdo,
cada vez que sale el sol, busco el valor para seguir,
la humedad se hace presente en las pupilas,
los días son más cortos sin motivo,
algo en ti ya no me deja soñarte,
mi corazón se detiene lentamente a cada minuto,
latir no parece importante, respirar parece innecesario,
¿es ese el efecto de una intoxicación,
es este el medicamento que me dará salvación?
es este el sopor de una droga de remordimientos,
eres tú una sombra en la letanía del recuerdo.
domingo, 21 de octubre de 2012
No es una alucinación pero ¿Qué si lo es?
En Seúl son pasadas las dos de la mañana del día 22 de Octubre, no puedo dormir, siento que me he contagiado de misantropía o tal vez quiero contagiarme muy a pesar de las consecuencias, muy a pesar de la tormenta que azota afuera los grandes ventanales de los edificios futuristas de la ciudad; es curioso e irónico que la modernidad sea la pandemia verdadera del siglo, pero que se encuentre su epicentro en una cultura tan costumbrista y antigua como lo es el hombre y su pensamiento mismo. Ésta es tal vez la pésima carta que te pudiera escribir pero, ¿qué no te puedo escribir sino la verdad?, tal y como cantaba un colega recordando a un interprete, el rey de los solitarios de cantina y tobacco, "La verdad es un armario muy solicitado y con poca luz". Considero que debo manumitirme de todas estas ideas que han infectado y afectado a mi alma desde siempre, esas ideas de pasado y esas de futuro que no permiten acostumbrarme al presente y que no me dejan libertarte de mi mente. Rouge, Roger, Rojo, Cardenal de mis insomnios, quien sabe en que parte del mundo te he perdido pero me tienes aquí en una ciudad muy extraña, en la parte más alejada de toda idea, pensando en ti. Como si un mensaje fuera a caer a los recipientes de mi añoranza, como si tu llamada fuera a sonar esta noche, este día a las dos de la madrugada con un resolución a mis decisiones... ¿por qué te necesito para tomar decisiones?
Roger, quería tomar este breve paréntesis de entre toda mi habladuría para mencionarte que se acerca un tifón, espero que sólo algo de lluvia nos azote pero de no ser así tendré que irme y no me encontrarás aquí, tal vez platique con el consulado mexicano y ellos me brinden ayuda para transportarme a una dirección cercana, tal vez le pida ayuda a mi amigo Hiro y el pueda ayudarme a llegar a los departamentos cerca del Hotel Bonaparte de París, ya sabes el código de acceso y el punto de encuentro, te esperaré a la misma hora de nuestro encuentro, como sea sé que me encontrarás y que no harás caso de la postal proveniente.
Quisiera decirte que no te he extrañado, que tal vez te odio mucho, que sigo buscando tu figura sólo en esperanza de poder desaparecer frente a tus ojos pero, nada de eso es cierto, porque de verdad te he extrañado cada día a cada minuto de todas las madrugadas de hace 5 años, que no puedo evitar oír en la radio esa voz y pensar que estás en un estudio forrado de esponja gris en una madrugada oscura en un solitario edificio hablando sólo con gente tan desesperanzada cómo tú y como yo que no solemos dormir. Qué rápido corrieron los años desde sentirte insignificante bajo los cipreses del parque de la catedral de los Santos de los últimos días, a ahora, que eres un egregio entre los poetas de la vida, egregio y solitario, un trovador, un bardo con una guitarra más vieja que las vasijas del museo que se niega aún a cambiarla porque se trata de un apreciado obsequio. Quien sabe que tanto de tus canciones amorosas no serán espúreas, quien sabe que tanto de eso que dices no querer... en realidad quieres.
No lo sé.
Por lo pronto he venido a confesarte que algo en mí cambió, que mi cabeza se torció, que dio un giro y se encarcelo sin poder regresarse por donde vino, que estos insomnios me han estado afectando con miedos que ya creía olvidados; sólo en dos ocasiones he tenido estas alucinaciones por así decirlo y en esta ocasión no han cesado del todo, o no sé si se deba al efecto de que sea una hora inadecuada para poder verte a través de la ventana de un ordenador en un café pequeño de la avenida Nyon, o el de esa droga que me pone a ver luces iridiscentes y que me lleva a sentir que amo todo, cuando nada de la vida que ame se ha quedado conmigo. En fin, tal vez tú mejor que nadie sepa que sucede dentro de mi cabeza, tal vez recuerdes la primera vez que aluciné con una niña frente al armario del salón con el cabello tan güero que parecía blanco con su suetercito verde, o con las luces fiucsia neón del anfiteatro, bueno ahora es diferente.
Ahora las sombras tienen más forma que antes, son más fijas, ahora las voces no son claras son más pequeñas, son de hombres y son de mujeres que no conozco ni entiendo, ahora los objetos aparecen y desaparecen, y que la noche ya no sólo es aterradora en la oscuridad, sino también bajo la luz deficiente de un foco ahorrador. ¿Ver las cosas desfragmentarse, descomponerse en sus partes es realmente tan malo?, porque me asusta lo suficiente, ¿o ver a las personas y verlas hacer movimientos en forma secuencial es realmente tan grave?, tal vez no, yo sé que es la falta de sueño, pero no encuentro manera de dormir sin ver la cadena de la lampara central deformarse o moverse sola, o sentir miradas bajo los vidrios del comedor. No puedo dormir pensando en que no puedes dormir, o pensando en que tu programa no escape a mis oídos a las 4 de la mañana, no puedo dormir pensando en lo que no quiero pensar de otras personas, no puedo dormir porque tengo demasiadas excusas.
Creo... que sólo te doy razones para alejarte. Por qué sé que no estoy pidiendo ayuda, porque no puedes ni quiero. Tal vez sólo quiero que sepas que no me siento bien, pero que a diferencia de otras veces no busco sentirme peor, busco por sobre todas estas manías y delirios, busco la paz mental que sólo consigo en un lago cerúleo y cristalino, en un museo abandonado de botánica, o en una banca bajo el parque de las hojas amarillas, en la distracción de un estado de profundo ennui, busco la paciencia de Job, un hado suficiente para escribirte mejor, un mesmerista que equilibre mis energías, y por sobre todas esas cosas un beso tuyo que le devuelva aliento a mi vida.
Cómo dije es una pésima carta, llueve afuera intensamente, son pasadas de las 2 de la madrugada, y aún espero un mensaje que diga una fecha, un lugar y una hora en algún punto de la tierra.
*Todas las imágenes de esta entrada
son propiedad de Emma Lau
sábado, 25 de agosto de 2012
Huella digital...
- Ya me cansé de este frío...
¿Me curaré?...
-No lo creo, el frío es como
una enfermedad de transmisión sexual...
o como la gripe.
- ¿Por qué dices?
- Porqué en cuánto te juntas con alguien
y existe algo entre esa persona y tú,
sino te has protegido,
lo más seguro es que después que se ha ido
se te pegue algo desagradable, doloroso
y molesto;
además es fácil contagiarla.
- ¿Te he contagiado de ese frío?
- ¿No me ves enfermo?...
- Tienes razón, no hay cura...
viernes, 3 de agosto de 2012
Me da pena
A mi madre:
Me da pena madre, me da pena que siempre me grites, me hables molesta y que me digas que no me estás gritando, que digas "Es que así hablo yo, no te estoy gritando, no estoy enojada" - De lo cual dudo-. Pero me lleva a pensar que pasó bastante tiempo en que todos los que te rodeábamos no te escuchábamos y te frustrabas, o que te callabas tantas cosas y ese silencio ruidoso en tu mente se expresara en tu voz, en todo caso eso si me da pena, porque nadie te escucha, porque nadie te atiende pero tú a todos nos atiendes y aún los que no quieres atender, tus amigos, tus familiares, la familia política, yo.
Madre siento pena y no debo sentirla, no se siente pena de una leona cazadora en la sabana africana, no se siente pena de la dama de la libertad, no de Chavela, es estúpido sentir pena de la fuerza. Pero la siento no por tu fortaleza, sino por mi debilidad. Por que te veo triste, sentada en la banca de un parque queriendo hablar, haciendo conversación y hablando de temas que yo sé que no eran de lo que querías hablar, pero igual hablas de eso para ver si nuestras conversaciones evolucionan de algo más.
No nos llevamos siempre, no nos entendemos siempre, llanamente respondo a tus preguntas. "Bien... Pesado... No quiero", pocas veces te vi quebrarte, la primera cuando mi padre no resultó lo que esperabas, el mortinato de mi hermano o hermana, la defunción de tu madre, el agotamiento físico, mental y emocional que muchas personas te causaban.
Me daba RABIA, rabia contra aquellas que te hacían encerrarte como leona, como una fiera vencida esperando que te abran la reja para devorar y asesinar a alguien. Yo quería ayudarte. Pero me limité a no causarte ningún disgusto que se adviniera de intervenir.
Te admiro, en ocasiones, porque en ocasiones eres muy necia y no entiendes de word, de e-mails, de 4shared o youtube; porque te aferras a conceptos erróneos pero tus conocimientos son mucho más altos que los de otras madres.
Me da pena que estés encerrada aquí adentro y no tengas la oportunidad a esta fecha de hacer lo que siempre quisiste hacer, lo que siempre quisiste ser y que hayas escogido a mi hermano - más a mi hermano- y a mí para cuidarnos. Muchas cosas que quise vivir contigo, no las viví, pero me hicieron diferente de mi hermano que tuvo la oportunidad de estar siempre contigo, me dio la oportunidad de hacer las cosas por mi cuenta, de no importunarte, de evitarte sufrimientos crueles, de evitarte vergüenzas a costa mía, en cambio me dediqué a que dentro de todo esto pudieras enriquecerte de algo, ayudarte a salir, ayudarte a enorgullecerte del tiempo que invertiste, del dinero que gastaste y que en ocasiones me ocultaste muy sabiamente. Me diste la oportunidad de apreciarte más de lo que hacen otros.
Pero me sigue dando pena que no exijas ayuda, y que cuando lo hagas todos seamos unos sordos, unos sacos de papa, y más pena porque me levanto en ocasiones frustrada de que nadie te escuche, y no porque me mandes, no me importa que me mandes, como gobernadora no me importa tu yugo, ni tus castigos, eres buena gobernando, pero los ciudadanos de esta casa en ocasiones se van de extranjeros -no siempre es bueno- y hacen cosas fuera de tu mando y no te escuchan porque se sienten con el absurdo derecho de decir que se agotan cuando no conocen ese significado como tú.
No me importa no tener vacaciones y que en ocasiones me escabulla tomando clases para evitar estar ocupada en esa casa donde no eres feliz, y donde me reflejo y tampoco me veo feliz en ella. Por que eso eres madre, o eso soy yo, o en todo caso me reflejo en ti. Te quiero.
Tal vez la única manera en que te dañe no sea desobedeciéndote, ni fallando en un examen, ni perdiendo el dinero, ni olvidando lo que me encargaste de la tienda, tal vez no te dañe si escojo una pareja que a ti no te agrade, pero he vivido cosas y me doy cuenta de las que podrían destrozarte; que cometa estupideces antes de tiempo, antes de terminar la carrera, que no estudie nada bueno, que crezca, que desaparezca, me pierda, me roben, me lastimen, eso te hiere profundamente.
Me da pena madre y aunque no siempre quiero ayudarte, aunque sea la única que lo haga, y mi hermano apenas comprenda esta idea que quiero exponer, aunque a veces no estoy de humor para hablar contigo, de entenderte, ni tengo paciencia para no sulfurarme cuando atacas mi raciocinio, mi quehacer diario o lo que me gusta, aunque a veces estés enojada y pidas -que no deberías pedir- lo que por derecho debería ser, que te ayuden, me da pena que cargues ese mundo encima. Verás suficiente tiene uno para cargar con su propia vida, y tú, tú cargas con la vida de nosotros tres. Te estamos pidiendo esfuerzos titánicos, te estamos desgastando antes de tiempo, te desconsideramos, ¿por qué?, desagradecidos, malditos.
Te quiero, procuro hacer lo que pueda, ahorrar, evitarte problemas, ir por ti, anteceder por ti, golpear a alguien si es necesario por ti, pero no te gusta la violencia; intento ocultar nuestra vida de aquellos que no quieres que la sepan, intento concientizar a los otros dos, intento embellecerte, obedecerte -aunque eso vaya contra lo que me convenga-, intento caminar por la sombra, estudiar como se debe, lo más difícil para que te enorgullezcas y porque eso te ha servido de mí a lo largo del tiempo; intento beber dos litros de agua pero francamente se me olvida beber cantidades más allá de las que bebo de alcohol, lo que me prohíbes terminantemente; intento comer como se debe, sentarme, los hábitos que se deben, sentarme contigo, intento escucharte, apoyarte aunque eso signifique romper con los lazos familiares de otros, pensar como tú, salir a traerte lo que mandes, ser diferente -aunque me considero igual-.
En una ocasión fui al hospital, tú estabas enferma en cama, no te había visto en días, pero todos -gente que no importaba como familiares, enfermeras y doctores- ya te habían visto varias veces, te habían visitado y ninguno de ellos valía la pena -tontos, son unos tontos que se comprometían a parecer familia, ellos no son familia, eso lo sé, lo sabemos madre- no valían la pena y me di cuenta porque entré y entre tu asco y el vómito, tu enfermedad y tu desaliñado, y todas esas personas que estorbaban en tu habitación y me impedían visitarte, me sonreíste, y me abrazaste y todo lo que necesitabas en ese momento era a mí, verme, saber que estaba bien y sabes, te diré algo curioso, a partir de ese día, mejoraste.
En ocasiones te preocupe tanto, y en ocasiones preferí no preocuparte (las más graves), intenté abrirme a ti, que me conocieras -no digo que no me conozcas, sé que sí, mis hábitos, mi vivir diario, lo que hago, mis logros, mi constitución, mis enfermedades, mis problemas- pero ignoras todo lo que he vivido fuera. El tiempo que estuve sin ti -y fíjate que importante es esto- me machucaron los dedos, me enfermé, me mandaron, me cuidaron sin mucho interés, comí una desagradable ensalada de papa con mostaza o no sé qué, sufrí y la añoranza era añoranza verdadera. Aunque en ocasiones no quiera verte, no mereces eso.
Me da pena que nuestros tiempos se están acabando, que después de que murió tu madre -que presiento quieres en la misma manera que yo te quiero- fue el único tiempo en que estuvimos más unidas y en que nuevamente fuera de tus hermanos y hermanas, de tu familia política y de tu esposo o mi hermano, yo estuve ahí y todo lo que necesitaste en ese momento fue a mí. Desde entonces todo lo platicábamos sin embargo ese tiempo se nos acabó, desde mis ocupaciones de doce horas, mis desveladas y mis desdichas; desde ese entonces te dejé marcado muchas cosas, mis excesos, mi rebeldía, mis ideas estúpidas, mis diarios que decían muchas cosas pero nunca pensaba que fueran verdaderas -productos de cualquier rabieta infantil. Desde entonces tal vez ya no hablemos como en ese tiempo. Es tan raro.
En ocasiones me agrada saber que te acuerdes y menciones muchas cosas sobre mí, desde que cabía en una caja de zapatos, hasta mi accidente donde se quemó parte de mi rostro, desde que ayudé a mi hermano con su fractura hasta cuando cuido a mi padre.
Te quiero y como dije, haré lo que esté en mis manos para poder hacerte feliz, para resolver tus dudas, lo que esté dentro de las buenas convicciones, hacerte feliz aunque yo sé que a posteriori alguna que otra desazón te cause de nuevo.
P.D.: La quiero madre y no hay nada que me haga más feliz que verla sonreír.
Atentamente: Tu hija, sí, (Chapulincita, Cecilina Topollina)
miércoles, 13 de junio de 2012
Recomendaciones
Reproducir antes de leer:
Fecha de un viejo siglo
Luzedén
Cuídate de la madrugada, no te vayas a mojar, cuídate del piso frío, cuídate de tanta libertad. No camines por el suelo, vuela pero no te ahogues en las nubes, lo que sea que necesites hazlo con libertad.
Cuídate de las caminatas largas y de la humedad insoportable de los domingos, escóndete de mi sonrisa porque a veces siento que te atrapo de más; mantente alejado de mi presencia y no tomes muchas cosas heladas. A veces no se cuanto tiempo de permanencia me hace ser insoportablemente necesaria...
Amor mío ambarino, anfibio, sin querer te hice depender de mi oxígeno y de mi fluido también. "En todo aquello que me gusta, te veo" "En todo aquello que me ves, no me gusta", No me gusta que me dibujes en la soledad de tu cuerpo, tampoco que me hagas nidos en tu mente, busca un trabajo, corre un rato, cánsate y ódiame por hacerte caminar tanto. Escribe mi nombre... enseguida táchalo, si es posible rompe la hoja con el peso de tu puño y crea líneas tántalicas dentro de tu corazón, dibújalo en una hoja y después rómpelo. Yo no sé que está bien, no sé que esta mal, mi mundo es una fantasía y en ella a veces estás y otras te vas.
A veces siento que me duelo yo misma, cuando te obligo a ser orgulloso y dejarme de hablar, a veces siento que te controlo demasiado haciéndote creer todo, menos la verdad. No tengo fe, no tengo tampoco sentido de supervivencia, por eso te quise, porque me dabas esperanza, porque podía sobrevivir al día con día. Cuídate de la nostalgia, seguido toca a mi puerta y la hago pasar, le digo que no te salude, no todo está tan mal. Seguiré rezando en iglesias ajenas, pidiéndole a una cerámica divina un intercomunicador con la fe. Ya cargo sobre mi espalda mi propia loza como Arnau, ya viví una vida "soñada" como Madame Bovary, lo que queda es ese líquido negro al fondo de un frasco café.
Cuídate de nuestras tardes, de la alergia, de las pastillas, de la letanía de mis caricias, del hastío de mis recuerdos, de las cartas con pésima caligrafía, cuídate de los miedos que habitan en lo oscuro, vive con dicha, sonríe un poco, cuídate de todos, cuídate de mí y de mi exilio, alma mía.
Terreno ajeno.
sábado, 12 de mayo de 2012
Se rumora que regresas
El rumor de la ciudad se accidenta a mis oídos,
mis pensamientos se sofocan con gran fuerza,
la debilidad me domina, siento escalofríos,
y la menuda pesadilla, la misma, jamás se aleja.
La noche no me otorga descanso alguno,
mi habitación no me concede asilo tranquilo
y mientras doy camino a dos caras sin rumbo
me desvío, me desmayo y siento que desvarío.
La torpeza se apodera de mis sentidos;
no escucho, no puedo, no veo, no quiero;
repito tu nombre pero cada letra es un quejido
y en cada espiración siento que muero.
Me falta un brazo, creo, una pierna también,
o es esa sensación de vacío que dejas
con esa pereza inmoral que no me va bien;
sabes, a veces me ilusiona que regresas.
Me pesa la cabeza, es el peso de las penas,
siento el hueco del hambre, culpa de tu ausencia,
me tiemblan las manos, desesperación ajena
y mi corazón, ese es mi mayor problema...
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