Destinatario

Estas son sólo notas de olvido, recibos injustificados, cartas de silencio y telegramas melancólicos que una mujer de vena negra escribió.
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viernes, 6 de febrero de 2015

12 canciones para mentir


No sé el preciso momento en que comencé a escribirte;
una tarde el cielo crecía inmenso y se aplomaba,
las nubes parecían aluvión de las ropas vencidas,
había un silencio pendenciero en el cuarto.

No sé cuándo te inventé o por qué lo hice,
pensaba en ti y en naranja cortada por navaja sevillana,
pensaba en las cosas tristes que se dicen los amantes en la cama,
pensaba en tu cuerpo yéndose entre nieblas mirlo negro.

En la precisa noche que duermes,
y un sabor consabido a mi garganta fluye por la comisura
mencionando tu nombre como un viejo hechizo,
empiezas a levantarte como estraperlo de mis sábanas.

No tienes voz, no tienes medida,
cuánto eres mi amor que no hablas;
mientras tu recuerdo huye en estampida,
cuánto eres mi amor que no estás y te extraño.

Trasijado, contundido de mis letras y mis besos,
amado pero a lo lejos, escopladura de mi corazón;
Te amo a mnemotecnia y trabalengua,
te amo porque de todas mis cuerdas tu eres mi bordón.

jueves, 15 de enero de 2015

No me dejarás mentir



No me dejarás mentir, cuando dije que te amaba, te miraba fijamente.

Se llamaba Nido



Confundo demasiadas cosas con el amor,
las horas se vuelven sempiternas, las confundo todas;
es increíble tanto así que no sólo confundo el amor,
sino que por el amor confundo todas las cosas.

Confundo la raíz roída del pasado,
y las personas, fantasmas presentes,
las lágrimas del ayer las he emigrado
y emergen como habitantes de mis ojos.

Confundo tantas cosas con el amor,
confundo tu nombre como vocablo errante,
confundo tus silencios como sagaz espada,
confundo a veces la cama como la tumba.

Confundo tus palabras con deflexiones negativas,
confundo cada arteria de tus pasos
y cada beso en reversos;
pero no confundo mi pasado con la melancolía.

Al amor le pongo varios nombres,
viernes, tus manos, tus ojos, tu cara,
acostados, juntos, siempre, edades
corazón, sonrisa, lágrima y despedida.

Confundo demasiadas cosas con el amor,
incluso confundo geografías;
porque no es ahora, ni es aquí,
ni eres tú, si estás o si sigues todavía.


jueves, 20 de junio de 2013

Fortaleza


Cerraron sus cortinas ese tiempo de angustia,
las lágrimas definidas apenas dibujaban un rostro,
no necesitó oírlo, sólo leerlo, y siendo diestro
como era, la palabra más certera fue su molestia.

Pasaron los días, no era mayo, era junio
sobre junio que se suman diluvios y el calor no agrada,
junio que lo último que quería y que pasaba
eran esas palabras de un maldito infortunio.

La esperanza se desvaneció dos décadas atrás,
el frío calaba hasta la médula de huesos que eran tibios
y rondaban en su mente personajes turbios,
y la vida seguía pero sin ella y de espaldas.

La vida seguía y todo mundo creyó que reía,
pero a su alma le sumaban gramos a su tonelada,
y en su cuerpo lívido como pluma su corazón pesaba
como un piedra o como cardo espinoso y furia.

Los meses transcurrieron perdió contacto con todo,
ella vivía alrededor de muchos pero con cuatro muros
que se alzaban sin abrojo y su corazón se hacía duro;
pasó finalmente un año y el dolor ya era hasta cómodo.

Fuerza, decían muchos que tenía, el don de curar
muchos otros proclamaban y le decían al hablar,
pero ella sentía que carecía de fuerza y sólo quería llorar,
sólo quería gritar si era posible antes que volver a amar.

Y gritó, muy fuerte gritó bajo el silencio de su almohada,
apretó los puños, la sangre le subía a la cabeza
y apenas retomaba aire sollozaba desconsolada
sabiendo que de todas formas a pesar de la tristeza,

ella tenía que seguir para pensar que ella vivía,
para pensar que más allá del dolor habría esperanza,
para sostener sobre su corazón roto la promesa
de que no se rendiría sin antes pelear la guerra.

martes, 12 de marzo de 2013

Acuérdate



Mientras desnudo el ruido de mi mente,
saber que estás ahí me hace más fuerte,
y en la distancia de este mundo incierto
yo saludo a mi suerte.
VM


Puesta en tus manos donde me guardo,
en tus ojos donde cayó mi vientre,
en tus palabras un 23 de diciembre,
en ti todo lo hecho que tengo por logrado.

Pongo en ti los espacios apretados
los horarios insanos y los días sin verte,
en ti mis dichas, la deuda por agradecerte
guardar mis secretos, darme tus cuidados.

En ti las veces que sonreí y sentí que vivía,
en todo lo que me conquistó sin esperarlo,
un alma que sufría, un corazón despadazado,
se sanaron al cariño que darme querías.

Que alegría, sentí después de tanto daño,
que alegría se fueron los días conversando,
y al poco tiempo que me iba levantando,
me olvidaba de mis propias desdichas.

Esos días cantando, la ansiedad destructiva,
el estrés, el desvelo y los agravios,
desvíos y vicios, se fueron marchando
desde aquella noche que salvaste mi vida.

Si me mirabas, o me habías escuchado,
lejos de embelesarme con eso y tus melodías,
esos labios, esa sonrisa, en mi alma incidían,
y fueron lo que me motivó a quererte tanto.

Me motivó, saber que tenías pasado,
que en algún punto un vacío sentías,
que inconclusa una herida, en ella existía
un dolor constante que te tenía temblando.

Gracias fuera lo que fuera que fue
que llegué a conocerte tanto,
gracias por las veces que me hiciste feliz
cuando quería seguir llorando.

Mi héroe de otoño por siempre,
mi cómplice, mi ser amado
mi mejor amigo, mi aliado,
la persona que me enseñó a ser valiente,

No habrá tiempo suficiente
no tendré tanto para agradecerte,
pero si algo mío ya tienes pagado
es ese amor que me nació con tenerte.


martes, 5 de marzo de 2013

Sosteniendo lo que no se debe


A veces su nombre hace eco a mis notas,
lo visito frecuentemente queriendo saber
si encontró una manera de ser feliz, si todo está bien,
si sigue sonriendo aunque sea a sonrisas cortas,
si sigue amando la música más de lo que le gusta la gente,
si sigue sintiendo un odio por todo aquello en que se convierte;
saber si su realidad se ha instaurado,
si piensa en mí, aunque evidentemente no deba.

A veces me pregunto por frágiles cristales de memoria,
por encuentros fortuitos que en mi imaginación se pervierten
en recovecos de mis sentidos de angustia y de congoja,
y aún me pregunto hacia donde todo esto trasciende. 
No le encuentro sentido a las sombras de mi cuarto,
ni a los fosfenos iridiscentes de las figuras que se impactan,
de las sensaciones rugosas de mi frente o rigurosas de mi mente,
no tienen sentido alguno mis cicatrices ni su historia.

Pero constantemente me pregunto sobre mi suerte,
y veo con tristeza cuando Helios desciende,
cuando Selene mira con extrañeza mi mundo,
cuando llueve, y camino como si te buscara
sabiendo de antemano que nunca más estarás,
¿quién le da felicidad a algo que constantemente se muere?
¿quién dice que se suplantan las ideas y se sanan las heridas?
¿quién dice que lo sucedido ayer no sucederá al día siguiente?

A veces me lo cuestiono con demasiada insistencia,
vivo de lo que impacta, de lo que quiebra, de lo que duele,
y malamente, malsanamente insisto en remedios
para una fiebre que ya había culminado, que ya había herido,
que ya había marcado, tirado un mensaje a buzón y dicho
que la vida es sólo ese incierto paso siguiente.
Qué la vida es un pedazo de canción mal dicho
que se corregía con la nota subsecuente.

Así es como me haces vivir, así es como yo quiero seguir,
saber que estás por allá sobre tus bases secretas y viejos misterios,
sobre el olvido permanente y las venas rotas que no lloran al verte,
sobre las golondrinas muertas, sobre techos cáusticos y calles inertes,
en las luces encendidas del ciclo de una noche que tengo presente,
en faetón incendiando la tierra, en distancias largas, en cartas que hieren;
observo las sombras de las personas, sus sonrisas y pienso
en el granel de todas las cosas que escapan por tenerte en mente. 
 *

sábado, 5 de enero de 2013

Yo no sé querer


La sinfonía se escribe a las tres de la mañana,
mis cariños son un veneno en sereno
que emana la vida el desgraciado recuerdo
y la cicatriz fina que se abre en la madrugada.

Es esa mi voz que tiene todo para morirse,
desvanecerse con la suciedad de las ventanas,
con los amores de tabaco y de cóctel
que jamas se redimen y siempre se delatan.

Es ese mi cariño que no existe ni dentro mío,
que se esfuma cuando parece pertenecer
al corazón de alguien con un gran querer
pero que jamás podrá tolerar mis desvíos.

Porque estoy chueca, torcida, arruinada e inverosímil,
porque saben a podredumbre mis palabras
y la armonía es la mejor ilusión de mis mañanas
pero la ira está carcomiéndome, me carcome y no puedo.

Yo no sé querer por bien ni por mal,
no sé querer de mis experiencias
ni de mi propia felicidad,
sólo sé querer  en la medida que no sufra de más...
¿Así me querrás?  

domingo, 4 de noviembre de 2012

Se que no he estado



Amor sé que no he cruzado el umbral de tu corazón,
sé que todo tragaluz de tus vivencias se desvaneció,
entiendo que mis ojos jamás te conocieron
y que mis labios se han envuelto un abismo sin razón,
cada día que empieza resisto el picaporte del recuerdo,
cada vez que sale el sol, busco el valor para seguir,
cruzo los umbrales de una niebla condensada,
la humedad se hace presente en las pupilas,
la noche es más oscura de lo normal,
los días son más cortos sin motivo,
algo en mí te ha convertido en pesadilla,
algo en ti ya no me deja soñarte,
mi corazón se detiene lentamente a cada minuto,
latir no parece importante, respirar parece innecesario,
¿es ese el efecto de una intoxicación, 
es este el medicamento que me dará salvación?
Es esta la vida que desee bajo nubes amarillas,
es este el sopor de una droga de remordimientos,
eres tú una sombra en la letanía del recuerdo.
No quiero los cielos mientras la vida sin ti
se esté convirtiendo en un infierno.

domingo, 21 de octubre de 2012

No es una alucinación pero ¿Qué si lo es?


En Seúl son pasadas las dos de la mañana del día 22 de Octubre, no puedo dormir, siento que me he contagiado de misantropía o tal vez quiero contagiarme muy a pesar de las consecuencias, muy a pesar de la tormenta que azota afuera los grandes ventanales de los edificios futuristas de la ciudad; es curioso e irónico  que la modernidad sea la pandemia verdadera del siglo, pero que se encuentre su epicentro en una cultura tan costumbrista y antigua como lo es el hombre y su pensamiento mismo. Ésta es tal vez la pésima carta que te pudiera escribir pero, ¿qué no te puedo escribir sino la verdad?, tal y como cantaba un colega recordando a un interprete, el rey de los solitarios de cantina y tobacco, "La verdad es un armario muy solicitado y con poca luz". Considero que debo manumitirme de todas estas ideas que han infectado y afectado a mi alma desde siempre, esas ideas de pasado y esas de futuro que no permiten acostumbrarme al presente y que no me dejan libertarte de mi mente. Rouge, Roger, Rojo, Cardenal de mis insomnios, quien sabe en que parte del mundo te he perdido pero me tienes aquí en una ciudad muy extraña, en la parte más alejada de toda idea, pensando en ti. Como si un mensaje fuera a caer a los recipientes de mi añoranza, como si tu llamada fuera a sonar esta noche, este día a las dos de la madrugada con un resolución a mis decisiones... ¿por qué te necesito para tomar decisiones? 

Roger, quería tomar este breve paréntesis de entre toda mi habladuría para mencionarte que se acerca un tifón, espero que sólo algo de lluvia nos azote pero de no ser así tendré que irme y no me encontrarás aquí, tal vez platique con el consulado mexicano y ellos me brinden ayuda para transportarme a una dirección cercana, tal vez le pida ayuda a mi amigo Hiro y el pueda ayudarme a llegar a los departamentos cerca del Hotel Bonaparte de París, ya sabes el código de acceso y el punto de encuentro, te esperaré a la misma hora de nuestro encuentro, como sea sé que me encontrarás y que no harás caso de la postal proveniente.


Quisiera decirte que no te he extrañado, que tal vez te odio mucho, que sigo buscando tu figura sólo en esperanza de poder desaparecer frente a tus ojos pero, nada de eso es cierto, porque de verdad te he extrañado cada día a cada minuto de todas las madrugadas de hace 5 años, que no puedo evitar oír en la radio esa voz y pensar que estás en un estudio forrado de esponja gris en una madrugada oscura en un solitario edificio hablando sólo con gente tan desesperanzada cómo tú y como yo que no solemos dormir. Qué rápido corrieron los años desde sentirte insignificante bajo los cipreses del parque de la catedral de los Santos de los últimos días, a ahora, que eres un egregio entre los poetas de la vida, egregio y solitario, un trovador, un bardo con una guitarra más vieja que las vasijas del museo que se niega aún a cambiarla porque se trata de un apreciado obsequio. Quien sabe que tanto de tus canciones amorosas no serán espúreas,  quien sabe que tanto de eso que dices no querer... en realidad quieres. 

No lo sé.


Por lo pronto he venido a confesarte que algo en mí cambió, que mi cabeza se torció, que dio un giro y se encarcelo sin poder regresarse por donde vino, que estos insomnios me han estado afectando con miedos que ya creía olvidados; sólo en dos ocasiones he tenido estas alucinaciones por así decirlo y en esta ocasión no han cesado del todo, o no sé si se deba al efecto de que sea una hora inadecuada para poder verte a través de la ventana de un ordenador en un café pequeño de la avenida Nyon, o el de esa droga que me pone a ver luces iridiscentes y que me lleva a sentir que amo todo, cuando nada de la vida que ame se ha quedado conmigo. En fin, tal vez tú mejor que nadie sepa que sucede dentro de mi cabeza, tal vez recuerdes la primera vez que aluciné con una niña frente al armario del salón con el cabello tan güero que parecía blanco con su suetercito verde, o con las luces fiucsia neón del anfiteatro, bueno ahora es diferente.

Ahora las sombras tienen más forma que antes, son más fijas, ahora las voces no son claras son más pequeñas, son de hombres y son de mujeres que no conozco ni entiendo, ahora los objetos aparecen y desaparecen, y que la noche ya no sólo es aterradora en la oscuridad, sino también bajo la luz deficiente de un foco ahorrador. ¿Ver las cosas desfragmentarse, descomponerse en sus partes es realmente tan malo?, porque me asusta lo suficiente, ¿o ver a las personas y verlas hacer movimientos en forma secuencial es realmente tan grave?, tal vez no, yo sé que es la falta de sueño, pero no encuentro manera de dormir sin ver la cadena de la lampara central deformarse o moverse sola, o sentir miradas bajo los vidrios del comedor. No puedo dormir pensando en que no puedes dormir, o pensando en que tu programa no escape a mis oídos a las 4 de la mañana, no puedo dormir pensando en lo que no quiero pensar de otras personas, no puedo dormir porque tengo demasiadas excusas. 

Creo... que sólo te doy razones para alejarte. Por qué sé que no estoy pidiendo ayuda, porque no puedes ni quiero. Tal vez sólo quiero que sepas que no me siento bien, pero que a diferencia de otras veces no busco sentirme peor, busco por sobre todas estas manías y delirios, busco la paz mental que sólo consigo en un lago cerúleo y cristalino, en un museo abandonado de botánica, o en una banca bajo el parque de las hojas amarillas, en la distracción de un estado de profundo ennui, busco la paciencia de Job, un hado suficiente para escribirte mejor, un mesmerista que equilibre mis energías, y por sobre todas esas cosas un beso tuyo que le devuelva aliento a mi vida.


Cómo dije es una pésima carta, llueve afuera intensamente, son pasadas de las 2 de la madrugada, y aún espero un mensaje que diga una fecha, un lugar y una hora en algún punto de la tierra.

*Todas las imágenes de esta entrada
son propiedad de Emma Lau

miércoles, 17 de octubre de 2012

Pasos para estar bajo la lluvia


Asoma el rostro a la brisa
Arrastra tus pasos al suelo
Siente el agua mojar tus dedos
Deja escapar una leve sonrisa
Mientras caminas piensa en alguien
Si te detienes mira al cielo
Si es gris recuerda un beso
Si es azul alégrate de la vida
Si sale un arcoiris piensa en una persona
que te haya traído mucha dicha.
Si hay árboles observa las hojas,
si empiezas a mojarte no corras,
camina que es fresca, que es natural,
y en la vida pocas veces tienes tiempo,
y si no te das tiempo para las buenas cosas
nunca tendrás tiempo para ser feliz.
La vida es corta, es apenas una gota
en nubarrones que amenazan la alegría.

lunes, 1 de octubre de 2012

Letra que no se entiende



En punto de las cuatro de la tarde suplanté
varias realidades que volvieron a mi vida,
suplanté espacios, un beso, una herida,
fui consuelo, un hueco, y en todo lo logré.
Ayer caminaba bajo la lluvia y recogía
en las cuencas, mis ojos las lágrimas vacías,
y en el espacio de mis manos un enorme "por qué",
¿por qué suplanté a una mujer?, ¿por qué?
¿por qué di lo que no tenía?, ¿por qué?
¿Por qué aposté sin tener con qué?
Ayer a las cuatro de la tarde, mi vida llovía,
y el frío calumniaba a mis huesos,
mientras las hojas amarillas pisoteadas,
se reían en el suelo, igual que yo,
igual que yo en diciembre, igual que yo
en octubre y Julio igual que yo también.
La estera pantanosa de su sonrisa,
el fuego fatuo de sus ojos de pinzón,
el trinar de un ave cuya jaula se fincó
en otro par de costillas y un nuevo corazón.
Y yo nuevamente suplanté,
¡Ah como se me da este nuevo oficio!
que me apuñala el corazón a latir vivo
y que subyuga cualquier voz
en un llanto sin ningún beneficio.
¿Para qué suplantarme en tus jueves?
¿Para qué ser amiga de Lunes,
y caminar pisando charcos fingiendo tu nombre,
y encontrar en desvelos un desastroso placer
que esconde la agonía de los viernes?
Sabes, ayer eran las cuatro de la tarde,
y suplanté a alguien en mí, que no quería ser,
¿Será que no puedo evitar velar en gris,
dejar ir los demonios internos a tropel,
ni los parajes que nunca me dejarán ser feliz?
Bien, son las cuatro de la tarde, hora de abordar el tren.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Fallas de origen cardíaco

(Imagen obtenida de @Es_Así) 

Como un vicio que me duele
quiero mirarte a los ojos...
-  León Rubén Laguerri Marín

Tus labios no me dejan creer en ningún dios
porque de ellos la sonrisa cae sin gravedad,
porque en ellos hay una frescura flúor
y porque en ellos aprendí a morir sin hablar.

Tus labios son mensajes de luz en noches de caos,
el estandarte de una libertad que encarcela,
 vidas más inciertas sumergidas en nuestras fontanelas,
un gas tóxico con vaporizador de amor.

En tus labios recordé por qué ya no creo,
recordé por qué mi futuro es un punto suspensivo,
porque no sonrío desde enero, año que sucumbe al olvido,
porque mis piernas se quiebran jugando a ser pliegos.

Tus labios jugaron con mi lengua, jugaron con mi frente
como si alguna herida escapara a mi cabeza,
como si una semilla se pudiera cobijar en este vientre,
los frutos del amor no crecen dentro de las zarzas.

Esas sombras negras colgando de los brazos de tus ojos
son besos transparentes de un cariño en proyección,
como acetato gigante que retrata nuestras miradas,
como el microfilm que finge ser movimiento de amor.

Tus labios parecen interferencia, comillas
que acompañan a la química exacta,
gases de la risa color neón 
que son fallas de origen al corazón.

miércoles, 13 de junio de 2012

Recomendaciones



Reproducir antes de leer:


Fecha de un viejo siglo
Luzedén


Sigue cuidadosamente las siguientes recomendaciones: 


Cuídate de la madrugada, no te vayas a mojar, cuídate del piso frío, cuídate de tanta libertad. No camines por el suelo, vuela pero no te ahogues en las nubes, lo que sea que necesites hazlo con libertad. 


Cuídate de las caminatas largas y de la humedad insoportable de los domingos, escóndete de mi sonrisa porque a veces siento que te atrapo de más; mantente alejado de mi presencia y no tomes muchas cosas heladas. A veces no se cuanto tiempo de permanencia me hace ser insoportablemente necesaria... 


Amor mío ambarino, anfibio, sin querer te hice depender de mi oxígeno y de mi fluido también. "En todo aquello que me gusta, te veo" "En todo aquello que me ves, no me gusta", No me gusta que me dibujes en la soledad de tu cuerpo, tampoco que me hagas nidos en tu mente, busca un trabajo, corre un rato, cánsate y ódiame por hacerte caminar tanto. Escribe mi nombre... enseguida táchalo, si es posible rompe la hoja con el peso de tu puño y crea líneas tántalicas dentro de tu corazón, dibújalo en una hoja y después rómpelo. Yo no sé que está bien, no sé que esta mal, mi mundo es una fantasía y en ella a veces estás y otras te vas.


A veces siento que me duelo yo misma, cuando te obligo a ser orgulloso y dejarme de hablar, a veces siento que te controlo demasiado haciéndote creer todo, menos la verdad. No tengo fe, no tengo tampoco sentido de supervivencia, por eso te quise, porque me dabas esperanza, porque podía sobrevivir al día con día. Cuídate de la nostalgia, seguido toca a mi puerta y la hago pasar, le digo que no te salude, no todo está tan mal. Seguiré rezando en iglesias ajenas, pidiéndole a una cerámica divina un intercomunicador con la fe. Ya cargo sobre mi espalda mi propia loza como Arnau, ya viví una vida "soñada" como Madame Bovary, lo que queda es ese líquido negro al fondo de un frasco café. 


Cuídate de nuestras tardes, de la alergia, de las pastillas, de la letanía de mis caricias, del hastío de mis recuerdos, de las cartas con pésima caligrafía, cuídate de los miedos que habitan en lo oscuro, vive con dicha, sonríe un poco, cuídate de todos, cuídate de mí y de mi exilio, alma mía.


Terreno ajeno.

sábado, 12 de mayo de 2012

Se rumora que regresas


El rumor de la ciudad se accidenta a mis oídos,
mis pensamientos se sofocan con gran fuerza,
la debilidad me domina, siento escalofríos,
y la menuda pesadilla, la misma, jamás se aleja.

La noche no me otorga descanso alguno,
mi habitación no me concede asilo tranquilo
y mientras doy camino a dos caras sin rumbo
me desvío, me desmayo y siento que desvarío.

La torpeza se apodera de mis sentidos;
no escucho, no puedo, no veo, no quiero;
repito tu nombre pero cada letra es un quejido
y en cada espiración siento que muero.

Me falta un brazo, creo, una pierna también,
o es esa sensación de vacío que dejas
con esa pereza inmoral que no me va bien;
sabes, a veces me ilusiona que regresas.

Me pesa la cabeza, es el peso de las penas,
siento el hueco del hambre, culpa de tu ausencia,
me tiemblan las manos, desesperación ajena
y mi corazón, ese es mi mayor problema...

martes, 17 de abril de 2012

Jamás






Nunca conocí el "Jamás", he conocido seis meses de apariencias, un año de ausencia y tres días de asueto. Pero jamás, vaya, conocí “el jamás”. Como, “jamás se me olvidará”, como “jamás pensé que fuera a ser así” o como el “jamás” que corre en las voces de todos los labios que se besan en los parques bajo la lluvia vegetal que celebra el paso del tiempo. Sencillamente nunca lo conocí pero todos me hablaban de él como quien cree con tanta fe y seguridad que existe, yo creo que más bien es como esos mitos o cuentos de sirenas que se vuelven espuma, de peines que duermen doncellas por cien años, como volar alto en el cielo para ver si el calor del sol calcina.


"Jamás terminará, jamás me iré de tu lado". No lo conozco ni lo conoceré.


Hoy en día yo sólo conozco tres periodos de tiempo, veintiocho días, cinco minutos y una hora. Pero me sirven muy bien, porque cada veintiocho días yo siento alegría de saberme lo que soy, no existe otra manera de comprobarlo hoy en día ¿sabes?, con tanta cirugía y facilidades para convertirse en lo que uno quiera. Cinco minutos siempre sirven para todo, para terminar de arreglarse, para leer las primeras páginas de un libro más su prólogo, para esperar que se cargue la página con aquel vídeo con el que siempre te recordaré, para besarte, para un buen rato y una despedida. Y una hora, vaya, yo vivo de horas, mi vida no avanza de día a día, ni segundo a segundo, es un horal, un horal de tantas de las veces que te dije: No seas tonto, te quiero.


Nunca conocí el "jamás" pero una hora podría ser lo más cercano que tuve a un "siempre", como: Siempre estarás en mis recuerdos.
No seas tonto, te quiero.


P.D. He vuelto a visitar el desierto donde te vi por primera vez, ¿no te acuerdas?, eras aquel brillo distante malva-anaranjado que abrazaba con su alegría las mesetas a lo lejos a pesar de todo lo que parecía ausente, inerte y petrificado. Ese día también me dijiste, jamás.

domingo, 18 de marzo de 2012

MXXIII


Lees una hoja al fondo del camión: “A mamá Roma le aviva el amor a papá, y a papá Roma le aviva el amor a mamá.”, distingues inmediatamente el palíndromo y reconoces el mensaje que ha guardado para una lectora en el periódico, sabes que tu amigo melómano, creador de una letra cuyo nombre se refiere a bodas y en realidad significan drogas lo ha puesto para ti, él sabe del aniversario de muerte de tus padres y ha decidido publicar una nota en la sección de “Anuncios Breves” con tal singularidad para que lo notaras-  aún con la letra de Times New Roman tamaño de 12 puntos-  sabes que te manda un abrazo y le agradeces el detalle murmurando el agradecimiento que un carro al lado sofocó con el claxon sostenido porque no avanzaba el camión.

Te bajas con cautela en el segundo antes de que el camión arranque alcanzas a salir apenas para salvar tu persona de la mala conducción que realiza dicho chofer.  No podía ser más pesado el clima, los vientos de Santanna cubren de tierra paredes y calles, mientras algunos transeúntes corren otros parecen indiferentes caminando con una tranquilidad casi celestial; sabes que no eres parte de ellos y corres como la gente normal a algún lugar para cubrirte del terregal. Decides entrar a un centro comercial, ese que tú recordabas de tu infancia pero que ha cambiado por la remodelaciones hechas para salvarlo del olvido de las personas; lo recorres exactamente como lo hacías en secundaría empezando desde la entrada del supermercado, cruzas la tienda de música en el que recuerdas que compraste la guitarra española más bonita y más barata como regalo para un amor de aquel tiempo, quieres recordar su nombre pero solo te viene el nombre que le dieron a la guitarra “Santiago”.

Avanzas por los pasillos de cerámica gris y observas varios locales vacíos, uno que otro que vende filipinas  a buen precio para personal médico y chefs, otro más de vestidos para eventos especiales y uno de tatuajes y “piercings”. Giras a la derecha y te encuentras en otro espacio abierto e inmediatamente en la ventana observas ese teatro del INBA visto por atrás; solamente has asistido dos veces a dicho teatro, la primera te llevaron tus padres, la segunda tú los llevaste a ellos. En la primera acudiste a una exposición de Quirópteros, esos mamíferos nocturnos asociados a los vampiros de novelas como la publicada por Bram Stoker en el año de 1897, mientras que la segunda vez acudiste a una comedia de 5 cuadros de preparatoria llamada “Abuelita de Batman” cuyo autor es Alejandro Licona, ambas refieren al mismo animal curiosamente. 

Recuerdas haber acudido por petición de dos amigos tuyos que actuarían, a ambos los quisiste en algún tiempo, estuviste toda la obra riendo y al concluir la obra saliste disparada a la salida sin saludar ni despedirte de ninguno de ellos.

Avanzas por el siguiente pasillo y solo encuentras más lugares vacíos y unas tiendas de zapatos, de artículos góticos y otro de artículos antiguos cuyo letrero en la entrada les indica a los amantes de lo ajeno que todo en la tienda es viejo y el valor no es significativo.  Sigues caminando y recuerdas que en ese mismo pasillo estuviste con un viejo amigo que te acompañaría a comprar una cartera para tu padre como regalo del día de los padres, claro que esa cartera jamás la usó.

De frente te topas con la pista de patinaje cuyo hielo te dio tu peor sentada, avanzas para observar a quienes patinan a través de los vidrios sucios y marcados de manos grasosas. Nadie patina de momento, pero en tu mente recuerdas la vez que patinaste por primera vez ahí, esa donde llevabas una blusa negra con la imagen de Snoopy a colores; esa vez también estabas emocionada porque pasaban esa canción que tanto te encantaba “Hombre lobo en parís”. El hielo parece casi el mismo como cuando estuviste sobre el la primera vez, algo gris de las orillas y lleno de marcas de patines por en medio.

Caminas y enfrente se encuentra el sitio de comidas, está completamente desierto y ciertamente de ese lugar no tienes recuerdo alguno porque nunca comiste ahí ya que no estaba lo que te interesaba pero, vuelves a revisar los locales y está una serie de alimentos que en tu vida comerías. Das la vuelta por el lado derecho de nuevo y observas ese local donde se rentaban computadoras; durante la secundaría acudiste ahí junto a tus compañeros para hacer esa prueba que te hace el gobierno para saber cual será tu carrera, recuerdas ese momento gracioso en que quisiste hacer operaciones para la sección de matemáticas y se te acabó el tiempo. El resultado final te pareció insulso, según la prueba serías detective, laboratorista en químicos plásticos y otra “jalada” que ni recuerdas.  Sabes que es una tontería y te propones ser otra cosa: Doctor.

Sigues caminando y en la esquina de uno de los pasillos encuentras una tienda de LPs mejor conocidos como discos de vinilo, a tu hermano le fascinaría comprar algo pero nunca le dirás por qué opinas que estaría perdiendo su tiempo y dinero, además que ya no se fabrican frecuentemente los tocadiscos y el que tenía tu familia lo vendieron hace muchos años para pasar el hambre cuando estuvo desempleado tu padre.  Pronto te pones a pensar en lo gracioso de esos discos de 30 centímetros de diámetro a los cuales solo le cabían 12 canciones máximo y en que los famosos iPods de 2 gigas mínimo les caben 415 canciones y miden menos dependiendo del diseño –Lo que es la tecnología- claro que algunos argumentan que los DJs siguen utilizando discos de vinilo porque la calidad de sonido es muy alta.

Sigues observando y en una de las televisiones una jovencita que vende perfumes observa una película mexicana donde aparece María Félix haciendo papel en Doña Barbara, una de las películas que te gustan del cine mexicano de la época de oro. Todo ese cine diametralmente opuesto a las nuevas películas mexicanas como “La Pastorela” donde  sale “Lalo” España, que son solo sexo, alcohol y drogas. Lo que te recuerda un fogoso encuentro de no hace mucho tiempo por el cual tuviste que ver la película dos veces para saber de qué trataba.

Inmediatamente has cruzado de nuevo hacía el centro y ves algunas tiendas de helado y pasteles y más adelante una sala de juegos. Te vas cansada de no haber encontrado lo que buscabas, una buena razón de distracción, es por eso que sales caminando algunas cuadras para llegar al otro centro comercial, ese en el que pusieron casetas de cobro y que desde entonces todo mundo se estaciona en la parte opuesta del mismo para no pagar, tampoco pueden estacionarse frente al Lavasolas ni a la tienda que renta películas porque les traen la grúa.

Avanzas hasta cruzar la calle para llegar ahí y a contraesquina se encuentra la secundaría en la que recuerdas haber tenido el único amor que nunca supo agarrarte la mano, dudarías que hubiese sido un novio realmente. Avanzas más adelante y encuentras ese pequeño restaurante chino en el que tuviste una cita bastante agradable pero nunca culminó en nada más a pesar de que era una buena persona; tal vez te gustaban más problemáticos.  Te distraes caminando y sin querer uno de tus pies casi te lleva abajo por una alcantarilla abierta, te repones y sigues como si nada, esperas que nadie se haya fijado, y efectivamente todos vienen pensando en sus cosas, algunos más solo escuchan música y nadie parece llevar una relación de convivencia más allá de sí mismos. Finalmente llegas después de cruzar el amplio estacionamiento vacío, accedes por la entrada lateral y te encuentras que ahí siguen las mismas tiendas, esa donde venden joyería supersticiosa como Ágata, Ojo de gato, Ópalo, Amatista, Cuarzo, Feldespato y Obsidiana. Avanzas un poco más y notas que el cine al que acudías los fines de semana se ha ido. Un Multicinemas desaparecido por la baja de personas que acudían también a este centro comercial, pero eso cambió mucho una vez que iniciaron remodelaciones y que aceptaron comercios más atrayentes como las ópticas, dentistas, tiendas de ropa y naturistas y recientemente hasta un gimnasio solo para mujeres.

Afortunada y desafortunadamente sigue ahí la misma librería a la que acudías siempre que venías, “Cristal” con sus vidrios de cristal que te dejaban ver el interior y ponían sobre repisas los libros de ese mes. Buscas alguno de interés pero las nuevas novelas juveniles no dan espacio a los clásicos ni a una buena literatura. Al entrar casi todo está vacío, buscas en la novelas de terror, repasas alguno que no hayas leído y que además te interese pero de alguna manera los que ves no cumplen o con uno o con el otro requisito. Sales decepcionada.

Te sigues por el pasillo de locales ahora con cerámica color arena y al final del pasillo un saxofonista está sentado en una de las bancas de madera interpretando por dinero, lo escuchas, es muy bueno y además es joven.  Dejas un billete y una nota. No es tu teléfono pero si es una invitación implícita a escucharlo de nuevo. Un poco más adelante, enfrente de la cadena comercial de supermercado, se encuentra una tienda de helados, recuerdas que un amigo tuyo te había dicho que el helado era muy bueno y que el precio era bastante mejor. Llegas y te encuentras con un círculo reunido, la gente se ha detenido curiosa al ver la imperiosa batalla de figuras y estrategia que se está llevando a cabo sobre un tablero de ajedrez. “Un par de viejos está pasando un gran sábado” piensas. Te metes entre la gente y buscas por el helado de 8 pesos. Hay un anuncio con aquellas paletas de crema y gomitas de la Pantera Rosa, de Bugs Bunny  o de las Tortugas Ninja que comías en tu infancia en aquella colonia de la que te fuiste porque era una zona de riesgo y violencia. Esa misma casa en aquella colonia que pasaste casi 12 años viviendo de juegos de imaginación y una que otra muñeca. Esa calle enfrente de tu casa donde un día salieras a jugar con tus amigos que vivían en una bajada que cada vez que llovía se hacía laguna, y donde también atropellaron a tu perrita “Hanis” que saliera corriendo para el yonke. A ella la viste morir sentada con su cabeza en tu regazo rodeada de fierros oxidados, ahí donde lloró por última vez y un  hilo de sangre le escurrió por el hocico.

El joven que atiende la máquina registradora parece desesperado de que ordenes, finalmente pides un cono sencillo y te sientas mientras lees el periódico que te prestó uno de los espectadores del juego de ajedrez. Encuentras una nota curiosa: “Un museo para la tragedias de amor”, ahí los objetos contenidos no despiertan la codicia de ladrones pero en el público es una rara combinación de melancolía y sonrisas en complicidad. Este museo nació en Croacia cuando dos artistas, Olinda Vistica y Drazen Grubsic decidieron separarse. Los objetos contenidos en dicho museo tienen una historia interesante, por ejemplo el de una mujer fue un vestido de novia que no podía estar más en el closet junto a una carta con la historia de su amor y el desenlace, el de otra fue una hacha, la cual usó para destruir todos los muebles que se obtuvieron durante la relación. El de estos dos artistas creadores del museo fue un simple florero blanco.

La historia de otra mujer de Berlín cuya aportación fue un ciervo de papel maché color rojo, cuyo ex esposo peruano regalara en la única y última navidad junto a la frase “quiero ser el sol de tu vida”. Ciertamente piensas que es un museo muy original, porque si existe un museo de arte en París, y uno de escritores famosos en Dublín porque no incluir uno con la historia de la humanidad más vieja, la del amor con desenlace trágico como fue la de una Joven de Zagreb que regaló una rosa congelada y escribió: “Todos los grandes amores son trágicos o breves… ésta rosa congelada me recuerda un gran amor que fue largo y trágico”, entre otros regalos se citan anillos que terminaron en un aparador antes que en el dedo de la mujer amada, un frasco repleto de lágrimas derramadas por un muchacho después de 4 años de relación, osos, ropa interior, teléfonos, y las ya clásicas cartas; uno de los objetos más singulares fue una pierna ortopédica de un veterano de guerra en Croacia que se enamoró de la enfermera que lo cuidaba, y junto a dicha pierna se menciona: “La pierna duró mucho más tiempo que la relación… estaba hecha de un material mucho más sólido”. Te pones a pensar la cantidad de objetos que has desechado y que seguramente hubiesen tenido un mejor uso para decorar dicho museo.

Se ha pasado el tiempo y la tarde se ha venido abajo, piensas en los deberes que tienes que hacer, la tarea que tienes que entregar el lunes para una clase cuyo docente posee una cara de loco que no puede con ella. Te da risa recordar las historias que ha contado frente a la clase, como aquella sobre su efímero matrimonio con una joven de 17 años que después muriera de cáncer.

Después de escribir esto piensas… “Creo que he inventado los viajes en el tiempo… de otra manera no habría tantas memorias revividas en un día…” publicas esto, cierras el portátil y te acuestas a dormir, tanto recordar agota demasiado. 

martes, 10 de enero de 2012

Amarte amor


Amarte amor, con el amor que eres tú...

Amarte cuando desde afuera yo te veo,
amarte siempre eso es lo que quiero,
quererte como se quiere con deseo.

Amarte como exige la tierra al sol,
amarte como el agua ama el campo seco,
quererte como los árboles al arrebol.

Abrazarte y no soltarte eso quiero,
como el anillo jamás suelta tu dedo,
amarte como el aire ama el cielo.

El tiempo avanza y yo aún te quiero,
te quiero porque Dios así nos creo,
para estar juntos y no apartarnos los dos.

Amarte vida mía, amarte como no imaginas,
demostrarte lo que crece dentro de mí,
demostrarte con todo y versos y poesías.

Amarte por ley natural, por esperanza,
por fe, por cariño, por derecho, por deber
a veces por delirio, por pasión y por templanza.

Amarte porque después de eso no hay nada,
quererte porque antes de ti nada y después,
después quién sabe si algo habrá...

Amarte amor, porque el amor eres tú...

lunes, 26 de diciembre de 2011

Letras...


¨Hay sabiduría en esta vida cuando puedes AMAR con (4 letras) y cuando debes amar el doble al PERDONAR con (8 letras).¨
TPR

sábado, 10 de diciembre de 2011

Rayuela cap.7 - a la voz de Míkel F. Deltoya

A continuación a la voz de un colega en letras, Míkel F. Deltoya, el siguiente vídeo que me ha agradado en demasía... escúchenlo... :D



¨Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.¨


Y este fue mi comentario:

¨estremecedor es la palabra apta
todo lo que va narrando perfectamente imaginable, representable y transmisible
andaba inspiradon...


Le salió muy bien, las descripciones son impecables y pecablemente bellas... ¨






jueves, 8 de diciembre de 2011

Como te miro, te amo...

Sabes que te miro como se mira al cielo, inalcanzable
Sabes que te amo como se ama la mar, pero no se posee..