Destinatario

Estas son sólo notas de olvido, recibos injustificados, cartas de silencio y telegramas melancólicos que una mujer de vena negra escribió.
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lunes, 4 de mayo de 2015

Mira la ciudad



Solos cerrados por dentro,
afuera están los otros,
las hijas de cable, escudos de antenas,
perdidos en la nieve, iglús sin primavera,
prótegeme del tiempo, prótegeme del riesgo.
-Vetusta Morla

Sé que quisiera estar en tu lugar,
y evitar el plagio que hicieron a mis ayeres,
cómo quisiera rescatar las miles de noches,
pero han firmado mi silencio y mi respirar.

Dame una señal, no encuentro un disfraz
que me ayude a esconder las cicatrices,
si esto fue mentira y los soles se enfrían grises,
tal vez es el fin y ha llegado el momento de llorar.

El hombre azul, se ha puesto el traje de sentencias,
y yo sólo espero que las balas me reboten,
y que volar no duela ni en mi cielo te roben,
prometo no estar bien, si tu ya no estás.

Si tu dormías, y yo te miraba dormir, yo lloraba,
porque tal vez era el tiempo acabándose poco a poco,
y lo poco que podía dar poco a poco nos enjauló
en este sentimiento horrible y yo sólo quería llorar.

Este día el mundo acabó y todo mundo no lo sabía
las aves migraron al agua, el viento cesó,
y las flores murieron inundando tu sepulcro,
los pájaros lo supieron, ya no volverán a volar.

Si mis ojos han de llorar, y llorar hasta doler,
y si nadie más comprende lo que es tenerte en medio,
como soldado de guerra enterrado por el mundo,
como pedazo de nube esperando no caer.

Entonces es la confirmación, Dios está muerto;
que es esto sino un reclamo de miradas,
que es esto sino la fractura temporal,
un valle de tragedia griega hacia lo incierto.

Corta con tus piedras todos los rellanos de mis sueños,
quiebra con tu ausencia el hilo de la vida,
que se esfuma lentamente mientras se suicidan
todas las cartas donde yo te dije que lo siento.

HDO





domingo, 26 de abril de 2015

Trasbordo del desierto


Hoy, ha llegado el día del silencio,
hay facturas a mi cargo de consciencia,
a este punto no sé si habrá un regreso,
ni sé como pagaré las cuentas de tristeza.
El cielo parece gris y enfermizo,
el viento sopla de insistencia,
es que no estás conmigo
como si fuera a cumplir mi penitencia.
Me iré algo lejos, a suelo minero,
donde la tierra es otra sin concupiscencias,
donde el atardecer es más lóbrego
y donde el agua a mi sed no hace complacencia.
Por un año, por dos tal vez luego
te acuerdes que anduvimos por la noche fiera,
y el atardecer tenía un rojo más encendido,
donde tocábamos nuestras manos como telas.
Me iré algo lejos, y aunque tengo teléfono,
y podrías enviar a mi correo tu ausencia,
sé que te extrañaré y anhelaré con recelo,
el día que conmigo tu vuelvas.
El cielo parece muerto,
el nos mira con ojos de impaciencia,
mientras que beso tus labios pálidos
que me dicen que un viaje me espera.
Lo sé, el tiempo se hace corto,
y la despedida está cada vez más cerca,
pero no llores si digo adiós cariño,
no llores si me subo a la carretera,
es que me espera un nuevo cielo,
y tengo que habitar mis pensamientos
hacia canteras de nuevas tierras,
y no me voy con todo lo que llevo,
mi corazón se queda contigo mientras esperas.

viernes, 6 de febrero de 2015

12 canciones para mentir


No sé el preciso momento en que comencé a escribirte;
una tarde el cielo crecía inmenso y se aplomaba,
las nubes parecían aluvión de las ropas vencidas,
había un silencio pendenciero en el cuarto.

No sé cuándo te inventé o por qué lo hice,
pensaba en ti y en naranja cortada por navaja sevillana,
pensaba en las cosas tristes que se dicen los amantes en la cama,
pensaba en tu cuerpo yéndose entre nieblas mirlo negro.

En la precisa noche que duermes,
y un sabor consabido a mi garganta fluye por la comisura
mencionando tu nombre como un viejo hechizo,
empiezas a levantarte como estraperlo de mis sábanas.

No tienes voz, no tienes medida,
cuánto eres mi amor que no hablas;
mientras tu recuerdo huye en estampida,
cuánto eres mi amor que no estás y te extraño.

Trasijado, contundido de mis letras y mis besos,
amado pero a lo lejos, escopladura de mi corazón;
Te amo a mnemotecnia y trabalengua,
te amo porque de todas mis cuerdas tu eres mi bordón.

jueves, 15 de enero de 2015

Se llamaba Nido



Confundo demasiadas cosas con el amor,
las horas se vuelven sempiternas, las confundo todas;
es increíble tanto así que no sólo confundo el amor,
sino que por el amor confundo todas las cosas.

Confundo la raíz roída del pasado,
y las personas, fantasmas presentes,
las lágrimas del ayer las he emigrado
y emergen como habitantes de mis ojos.

Confundo tantas cosas con el amor,
confundo tu nombre como vocablo errante,
confundo tus silencios como sagaz espada,
confundo a veces la cama como la tumba.

Confundo tus palabras con deflexiones negativas,
confundo cada arteria de tus pasos
y cada beso en reversos;
pero no confundo mi pasado con la melancolía.

Al amor le pongo varios nombres,
viernes, tus manos, tus ojos, tu cara,
acostados, juntos, siempre, edades
corazón, sonrisa, lágrima y despedida.

Confundo demasiadas cosas con el amor,
incluso confundo geografías;
porque no es ahora, ni es aquí,
ni eres tú, si estás o si sigues todavía.


lunes, 14 de octubre de 2013

No te redacto nada


La lluvia no cae ni moja tu cabello,
las estrellas no brillan más por que estás,
ni la noche es más fría por tu ausencia,
no huelen a verano tus manos,
no tengo tus cenizas en mi cabello,
no te inventé en ningún cuento,
ni le puse nombre a mi llanto,
no caminé en la noche bajo ninguna luz,
ni descanse mi desconsuelo en ningún muro,
ni te publiqué, ni te miré ni te quise,
no te borré, no te extrañé, no te odié,
tu voz no la llevaba el viento,
y estoy muy segura por delante de todo,
que en ninguna mañana amaneciste a mi lado.

domingo, 29 de septiembre de 2013

El nadador contra la nada

- Te mandaré caldo de pollo por FEDEX.
- Mándalo en sobre... me gusta cuando viene en sobre.
Conversaciones diasporáticas, 2013.


Me río de que pertenezcas al levante,
despunte de las tragicomedias cotidianas,
coloquios devaídos, suerte astraliana,
aurora que me empluma la sangre.

Sacudo la cabeza de un niño,
impune a las piedras bajo la piel
de los zapatos que él no tiene,
tal alegre tan inquieto y tan cautivo.

Como las avecillas muertas del invierno,
como la era de las masas en el 85',
pasas abstraído del arte nuevo,
la musicalidad limpia de las mezclas,

corona de espinas negras, 
enfermedades del nuevo siglo,
mi sentido misionero, cerro de arena,
vestigios de fósil con su mar de olvido.

Olfateo por la Bolivia la ira vegetal
cocinándose al vivo con la carne,
las altas cumbres inacabadas,
el espeso, escarpado valle de baches.

Donde las estatuas juegan a ser hijos
del parir nuevo de las mentes;
de los sábados vendímicos,
domingos cristeros e inertes.

Voy atravesando los muros
buscando tu nombre,
orilla de un tal río, 
prisionera de una tal barrera.

Hija de un viaje silencioso,
pálida desde la fiebre de los jueves,
desde que la juventud
que cree que piensa, siente.

En tiempos de la UNESCO,
en tiempos de la guerra,
en tiempos de la sustitución humana,
de amores deformados.

En la noche a veces se oye un murmullo,
el rumor de las terrazas, luminarias
de quebrantos y extravíos,
y me pregunto inconstantes.

La vida está hecha de fractales,
de discursos obsesivos,
la vida aquí es un atardecer permeable,
solitario y subversivo. 

Quiero aprender a respirar contigo,
a nombrar calumnias con tu nombre,
fortunas con tu sexo,
a tus labios con los míos.

Llamar a lo aleatorio como destino,
al destino como fuego vivo,
al día final con tu exilio
y a mi nacer contigo amor mío. 

Retiremos a la frontera de su sitio, 
hablemos de la recursividad de tu piel,
besémonos al ritmo de las letras
y finjamos que en el nuevo siglo todo va bien.

sábado, 31 de agosto de 2013

Saudade


Creí que lo extrañaba demasiado,
estuve buscando silencios prolongados,
atizando circunstancias inexactas,
códigos de barras en los labios,
inefable silencio, dolor a la distancia.

Yo viví por un tiempo imaginando,
mi fe se basaba en la palabra,
la palabra es como tú pero sin llanto,
es como tú cuando me amabas.
Hoy la lluvia es ácida, el polo ha colapsado.

El hotel, la tevé, ¿y tú?;
la guerra es química,
el amor caduca al mes,
la tierra es dura, la cama fría,
el sexo es rápido, y la vida, y la vida.

Pero son años, mi vida son años,
besos que jamás nos damos,
manos que nunca se juraron,
la tempestad disuelta en triptofano,
y mi futuro es sólo un infierno más abajo.

Ahora vuelo como pájarito herido,
crezco más lento, respiro mi corazón acongojado;
las palabras que tenían que decirse
alguna vez, hoy te las vas llevando,
y mis ganas de vivir, es sólo vivir sin ganas.

domingo, 18 de agosto de 2013

Siempre como última parada


Tu vida es como un aeropuerto,
tu amor como una tormenta,
fluyendo corrientes alternas,
ojos de farolas moribundas
abrazando soledades y entuertos.

Cruzamos bajo autopistas celestes,
vivimos en la habitación de la nostalgia,
alguien ayer gritó tu nombre y creí
que yo tu desnudo cuerpo alucinaba,
así como en la ciudad vuelan casualidades.

No sé si deba contarte, estoy buscando alguien,
soy baile, sexo melancólico y alegría mestiza.
No me imaginé tantos años, tan lejos,
tan perdida y marginada en fronteras
infinitas y llena de caminos con miedo.

¿Cuántas vigilias has caminado,
pensando casi lo mismo que yo?
¿En que cielo pagamos la vida,
para querernos más y morirnos un poco menos?
¿Dónde se empeñan y abaratan los sueños?

Fuimos demasiado cobardes,
demasiado alegres, confusos y tontos,
y ahora tu nombre se esconde 
bajo la única sílaba que decir sí duele,
mientras tú te rezagas en olvidos.

¿Hey acaso no hemos cantado la misma canción?
Acaso no fingiste cantarla solo, sin mi,
y yo he fingido que existe el amor sin ti.
Sólo quiero decir, no quiero ser una sombra,
ni vivir en tu tren dónde cada parada es la última historia.

domingo, 11 de agosto de 2013

Eme

Y ahora entiendo el por qué,
cuando se fue de aquí
llovió una semana entera.
“Sueño con ella”- Buika.


¿Por qué nadie hace caso a lo que uno dice?
¿Por qué nadie me cree “¡Carajo!” y sonríe?
¡Carajo es cierto!, ¡Carajo lo lograste!,
¡Carajo me diste en un punto del corazón
que creía perdido!, en medio de la desnudez
del ultraísmo de decir lo que ya no se siente.

Pues sí, carajo… me enamoré a desenfreno,
hay luces estroboscópicas inundando mis sentidos,
el corazón está por reventarme el pecho,
algo me dice que desde Guitar center
ya éramos dos nudos bien hechos,
que el naranja o en negro debajo, había una corriente.

Y sí, carajo, que sí,
porque yo no sueño más que con no soñar,
porque amar va más allá de amar:
porque amar algo de verdad
es enseñarlo a volar, darle una pedrada
y salir corriendo como loco a consolarse
entre poesía fingiendo haber roto cosas
(que nunca se rompen).

Porque me estallan las entrañas,
porque me tiemblan los dedos y no puedo,
de verdad no puedo, me estresa este cambio,
esta felicidad en exceso y desmedida,
y me dan vuelta la cabeza, tu olor y tu mejilla,
tu mejilla a tu boca, de tu boca a los ojos,
de los ojos  a la boca, y la boca y la boca…

No puedo, circunnavegas Marco “Eme” Polo,
cada ruina de mi cuerpo, cada accidente,
cada delirio acantilado, cada gruta de mi mente,
profundo retorno aliciente a mis gritos,
a mi alegría socavada hasta el cansancio
cada vez que vienes a verme, explota en mi algo,
y todo en ello se me da el cielo presente.

Nadie te hace sonreír como yo lo logro,
porque te callo la boca sino entiendo a besos,
porque veo en ti nada particular, sino eso
que nadie más que tú posee,
haz lo que quieras con lo que te digo,
pero no hagas nunca lo que Dios quiere.

Y ¡Ay!, de verdad, ¡Ay de mí!
porque le describo deseos pelágicos,
a los sahuaros del desierto,
miradas de agua, a páramos acartonados,
porque la felicidad y el amor sobreviven
pero siempre en los lugares menos apropiados.

Arpegio

She’s morphine, queen of my vaccine,
my love, my love, love, love, love.
“Breezeblocks”- Alt-J.



A veces quiero llorar la pasión que te tengo,
porque la emoción humana es una triquiñuela,
porque es la locura misma que contiene
un grave sueño desgastado.
Porque tú y yo conocemos la sombra de los coches,
y esas tibiezas que acuden a deshora,
tocarnos en lo profundo donde duele.

A veces imagino a mi fado ese vestido de luto,
un horizonte que se avecina como enfermedad:
un hoyo negro se me abre en el corazón;
me imagino que es un arpa con las cuerdas rotas,
un piano con las teclas negras y los pedales tristes,
y algo que no sé ni donde me aqueja
pero me duele, sabes volar y volver.


Eras simple, cuando solías serlo, un arpegio,
Romance en seiscientas veinticinco líneas
un colapso nervioso, hambruna, ansiedad,
y el terremoto de las incontinencias habidas,
carnales encuentros, ninguna mentira,
pero el amor continuamente se decapita,
porque es un oroburus, el cero, pero a la izquierda.

No digo tu amor, no digo tú amor,
digo esas cosas tan fluidas, tan normales,
ese ir y venir agarrados de las manos,
de los brazos, de las cabezas, bajo la cofradía
estelar, del aire acondicionado,
bajo tu chamarra, en el “te amo pero te lastimo”,
las promesas que no existen y que escarmientan.

No caigas en apoplejías, las metáforas no se repiten,
ni eres cuervo, ni eres jilguero,
no soy alpargata ni tampoco soy de hierro,
si me besas me arde la piel, si me tocas me muero,
no huyo, yo contigo me quedo, mais
no soy cualquier persona, si yo me quedo,
soy cicatriz y de ahí ya no me muevo.

La primera vez que me drogué, dolió,
la segunda lo sentí como una compresa fría,
yo tenía una fiebre y ese algo incurable,
me recetaron infusiones de depresión
porque me encontraron en la sangre,
una enfermedad insoportable: la vida.
 ¿y qué hago con mi vida?

viernes, 2 de agosto de 2013

Para ser lo que debía


La vida se detiene bajo la sombra de tu risa,
el cielo me sonríe, la noche me parece exquisita,
tu voz rebasa todos mis excesos, me alivia
de todo lo que está mal y se avecina.

El día es día porque me quieres como quería,
haces el sonido que el viento hace con la brisa,
tus labios me saben a una canción nunca aprendida,
no te vayas por todo lo que aún está y estaría.

El cielo sostiene bajo sus nubes mi plena alegría,
exhibes el color que sólo percibe un alma agradecida,
el sonido de tu voz ha cruzado puertos y vidas,
mi historia y tu historia, eso que no escribiría.

Como podré pedir algo que de ti no rogaría,
algo que es tan mío y jamás me pertenecería,
algo que empezó en nada y hoy es todo lo que pedía,
estoy buscando el sueño que el insomnio vigila.

El descanso de tu sombra, los besos de tu saliva,
ungüento que enamora, manos y caricias de una dádiva,
¿a donde irán tus ojos que no quieran lágrimas?
¿a donde iremos juntos para ser lo que debía?

Milfascies

I dream to remember,
i smoke to forget.
“Two fingers”-Jake Bugg.


Siento una revolución en el corazón,
mi bondage firma la protesta,
el tratado de las milverdades me asesina,
la lengua es el juzgado que demanda
dentro de mi amor por ti la carta suicida,
¿Qué es el new wave?- te pregunto mi vida.

 No soy tímida, no soy valiente,
escribo si alguna vena me late silente,
escribo por si me decido a conocerte,
por si la fantasía sigue hurtando dientes
o por si sabe esas cosas que no sé yo,
¿Qué saben cinco años de heridas que palidecen?

¿Qué sabe el amor? ese tonto políglota,
glotón, meloso, egoísta y profanador.
Qué sabe él sino contestar con Nerudas absurdas
preguntas que no hay en mi savoir.
¿Qué sabe un tonto que mintió en su dirección,
algo de la cabeza y no del corazón?

La cuestión es si no se ha rendido la patria ya,
si la casa no ha sido embrujada con pasados,
postigos de exorcismos de tu nombre,
cuerpos enterrados con el olor de tu olor,
con la sombra de tus manos asomando mis noches,
con la sombra de tus noches inundándome hoy.

Ve a saber, si la lejía de tu nobleza
no ha dejado su salitre en mi pobre corazón,
porque el veneno de la bondad,
debes saberlo,
es un fenecer a largo plazo
en un contrato implícito que alguien llamó amor.

¡Oh cruel pleitesía, metalurgias y argosomas!
porque en el festival de las milfascies,
la mía es una máscara de cabrona,
que tiene cara de una loca que te quiere,
y que te ama como loca y como sólo la locuacidad
[comprende].

jueves, 1 de agosto de 2013

Lúgano

Cada vez que lo sagrado
siempre es pequeño,
tus fantasmas me pueden resucitar.
“Los Buenos”- Vetusta Morla.

Lúgano, cuerda de fragatas negras
sometime, nidito de-una paja entre agujas,
me harás saber que te quema en el pecho;
bajando con engaños a las lunas
me has enseñado a reír en un universo
que no necesita repararse con masking tape.

Lúgano, juego de palabras con sabor a fresco,
a la inteligencia del siglo veintiuno
donde los jóvenes escriben poesía
en la era del vacío.
Donde yo juego a ser la reina de los muertos
y tú el rey de las protestas de unicornios azules.

Lúgano, ave del remordimiento,
sonata, consonante y olvido el laberinto
en que tus palabras me malviajan lentamente;
tú y yo creemos que se extingue el albúr,
que la adolescencia, esencia premaligna,
ya no sabe quiénes fueron The Cure.

¿Y dónde está ese Dream of you?
Ese volver a la vida, con tus labios bizcos,
besando a tientas un cielo tiznado por ciegos,
de ausencias, mezclas negras, melancolía y abismos.
De perras, brujas, zorras y eufemismos
me tomo dos pastillas diarias y hablan a veces.

Lúgano, ave volando tan Young, tan Wundt,
a veces ellas me hablan como si supieran de ti,
¿y qué se salva en la tierra de lo perdido?,
porque suponen que saben y no saben lo idiotas
que han sido.
¿No saben que tú ya no tienes sueños conmigo?

Pon mis versos en la flecha de tus ojos,
no me veas con la certeza que conoces mi Gestald,
qué sabes que soy golondrina, o que tengo chispa,
que permanezco como bengala bajo cueva
o estrella boca arriba, soy lo más perverso de tu vida,
porque indefectiblemente ya te he trastornado.

Lúgano, mi avecilla tonta, estrellada y confundida,
te ame, y hay cosas más importantes que el amor,
te quiero y hay cosas más importantes que quererte,
no te diré adiós
         [ya vives en mi casa de cuatrocientos versos]
Ya vives bajo-no-sé-lo-que-me-pasa.

Ponme abajo, bajo las esquinas de una sonrisa
porque si no soy eso, entonces Dios no me dio un rol;
odio el mar porque ve, con las lágrimas que no tengo,
porque tiene de salado, lo que mi mente de miedo,
porque en ella murió mi inocencia y con ella mis sueños.
Ponme abajo o arriba, pero ponme cerca de tu cuerpo.

Something where told?
En el eco de nuestras pretensiones
mueren en el mundo diez como tú.
Por el contrario,
nadie descubre una especie en extinción
hasta que ocurre la catástrofe y ¡kaput!

No me digas por favor que te preocupa,
no quiero odas a la lluvia si no ha llovido aún.

domingo, 30 de junio de 2013

Traducciones y la oveja


"Se presiona la palanca para la comida",
un marco solitario se alza sobre su cabeza
y su mente asediada por maleza
me recita al alma su olvido de mi vida.

Su nombre se esconde entre mis cuerdas,
pronto su voz se escucha muda a mis oídos,
un diecisiete de junio se acercó hacia Oveja.
Oveja de mis celos, asesina de los mirlos.

Desde ese día borró de mi lista los suspiros,
su voz resonaba encima de cualquier presencia,
¿era esa la Oveja? ¿era ella quitándome el cariño?
¿era ella prometiéndote un buen día con avenencia?

Disculpa mi rudeza, disculpa mis delirios,
pero no puedo si con hábil llaneza capta tu vista,
y yo que no puedo ni debo, pierdo los estribos
pensando que a tu corazón no llegó mi tibieza,
ni a tus labios llegó un "te amo" mío.

Disculpa si esta carta significa un adiós repentino,
disculpa que mi alma sufra de una grave flaqueza,
hace años que sufro de una enfermedad de olvido,
que se llama comúnmente tristeza.

Esta tarde, te vi besarla con avidez y con fuerza,
y te escribe poemas que yo ya no te escribo,
y te dice los buenos días y te ofrece sorpresas,
y yo que mis ojos desvío, siento un dolor cetrino

desgastando las fibras cardíacas que se entregan
al fuego incesante con todos mis sentidos, sentidos
que te dedicaba día con día, hasta este de mi pena,
cada día de mis días, cada uno de mis latidos.

Oye, ella y otras han estado junto a ti,
pero ninguna estuvo como estuve contigo,
y sin embargo mi rostro no existe y acudí
a tus penas, a tu ira, tu odio y a tu auxilio.

Hoy es mi culpa, es la mía porque te dejo,
es la mía porque rindo el brazo y ya no lucho,
porque mi amor es una llama que Oveja sopló,
y que tus promesas apagaron hace mucho.

¿Cómo y cuando verte podría?
si cuando lo requiero te ocupas,
si cuando lo intento, te olvidas,
si cuando te lo pido, no asomas.

Es mi adiós, mi adiós que me duele,
destruiste la fe que yo ya no tenía,
y no tuviste que deshacer, como suelen
las personas, todo aquello que creía.

Todo lo que hago ahora es evitarte
y al mismo tiempo no romper mi promesa,
no quiero verte, no quiero hablarte
pero no puedo alejarme porque mi palabra es esa.



jueves, 20 de junio de 2013

Fortaleza


Cerraron sus cortinas ese tiempo de angustia,
las lágrimas definidas apenas dibujaban un rostro,
no necesitó oírlo, sólo leerlo, y siendo diestro
como era, la palabra más certera fue su molestia.

Pasaron los días, no era mayo, era junio
sobre junio que se suman diluvios y el calor no agrada,
junio que lo último que quería y que pasaba
eran esas palabras de un maldito infortunio.

La esperanza se desvaneció dos décadas atrás,
el frío calaba hasta la médula de huesos que eran tibios
y rondaban en su mente personajes turbios,
y la vida seguía pero sin ella y de espaldas.

La vida seguía y todo mundo creyó que reía,
pero a su alma le sumaban gramos a su tonelada,
y en su cuerpo lívido como pluma su corazón pesaba
como un piedra o como cardo espinoso y furia.

Los meses transcurrieron perdió contacto con todo,
ella vivía alrededor de muchos pero con cuatro muros
que se alzaban sin abrojo y su corazón se hacía duro;
pasó finalmente un año y el dolor ya era hasta cómodo.

Fuerza, decían muchos que tenía, el don de curar
muchos otros proclamaban y le decían al hablar,
pero ella sentía que carecía de fuerza y sólo quería llorar,
sólo quería gritar si era posible antes que volver a amar.

Y gritó, muy fuerte gritó bajo el silencio de su almohada,
apretó los puños, la sangre le subía a la cabeza
y apenas retomaba aire sollozaba desconsolada
sabiendo que de todas formas a pesar de la tristeza,

ella tenía que seguir para pensar que ella vivía,
para pensar que más allá del dolor habría esperanza,
para sostener sobre su corazón roto la promesa
de que no se rendiría sin antes pelear la guerra.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Quiero disimular este miedo

Miro hacia mis vidas salvajes, me miran con tristeza
buscando explicación, no podré volver a verlas,
me hicieron ver que me enamoro con tibieza
como cuando las nubes lloran en la nieve perlas.

Casi perderé todas mis ideas y sentidos;
al contacto con el amor existe decepción,
disimularé este miedo de silencio reprimido
esperando que la felicidad haga su aparición.

Conocí un cuarto, el cuarto más frío,
días después había cerca dos cicatrices
y sentí que la vida se iba fluida como río,
haciéndome cara de que no me conoce.

Ese día quise de verdad irme, marcharme;
ya no había colecciones de palabras, de cábalas de mí,
había más despedidas bajo un muro de cartones,
había menos de mí, desde aquel entonces.

Se pudo haber hecho todo a su tiempo,
pudo haber sido después con los brazos abiertos,
pudo haber sido consciente y perfecto,
y ya nada fue de lo que aún espero.

Pasan días y noches en las que me pierdo,
sólo siento que se me clavan sus besos en el cuerpo,
era un amor débil, pequeño, cruel y enfermo;
aún siento que sólo me va pisando el recuerdo.

El tiempo no es doctor, ni es mejor medicina,
el reflejo es una distorsión de todo lo que veo,
ya no quiero despertar, para mí no existen los días,
porque siempre es de noche cuando yo no duermo.

¿Existirá algún día ese futuro pluscuamperfecto,
cerraré los ojos y aún recordaré como era ser de nuevo?
¿Dónde le haré espacio a los sueños que ya no tengo
y a todas las lágrimas calladas que me hacen nudo el cuello?

¿A donde tiraré las heridas y despejaré mis culpas?
¿a donde esconderé los miedos, como negaré esta nostalgia?
¿cómo encontraré un camino lejos de la bruma
que me nubla cualquier buen juicio de esperanza?

Quiero disimular este miedo, que mis penas dejen de ser,
y terminen siendo una tormenta con límite de tiempo,
¿cómo podré con libertad volver a querer
cuando mi corazón solo conoce remordimientos?


domingo, 14 de abril de 2013

Detrás del imperturbable tú


Añadiste a mi vida más dolor de lo debido,
a medias luces pálidas, las tristezas ya no avanzan,
la noche es roja, las facetas misiles y tú lo prohibido,
el invierno sigue haciendo mescolanzas sin parar.

No puedo con aquello que he sentido
cubriendo de desvelos mi cabeza,
a veces me muero más de lo querido
y dejo al mutismo gritar con mi experiencia

Cumbres de oscuridad en mis desvíos,
la sombra de tu sombra se ríe de la ciencia
pasan las noches ¿cuándo acaban mis suspiros?
¿quién me purga de mis dudas y mis penas?

Escucho en tus ojos cerrándose la puerta,
la música me ha contado cuentos más bonitos
pero las cajas de música no susurran al oído
por qué sólo funcionan si les das cuerda.

Así insistió la tristeza que recibo a diario
de los buitres negros que ya no me llorarán,
mañana me habré muerto, me habré ido
sosteniendo entre los labios sueños de celofán.

Dirán en mi entierro que Dios ha fallado
pero que culpa tiene el cielo de decirse perfecto
cuando el pecado de amarte es un gran tormento
y crece como sangre en un infierno acumulado.

Regresé un día a casa, la vida se había marchado,
¿qué hace el tiempo que me quiere sin amor
qué me hace anclar las horas a un rostro salado
y no me perdona bocados de frío con sabor a dolor.

Mira la dulce luna mi gesto herrumbrado,
-¿qué es la noche? -pregunta llena de mar,
- mira luna triste mi sueño desgastado,
la noche es ese silencio que se vuelve brutal.

miércoles, 20 de marzo de 2013

El sonido del exilio


Las vías del ferrocarril lo llevaron escondido,
partido a la mitad, dividido entre si mismo,
más vacío, menos importante que el sonido
de las multitudes en una riña sin dominios.

Tan profundo como el dolor guardado;
vuelan mil agujas atravesando el cielo,
siento las rodillas débiles cayendo al suelo,
espaldas rotas inundan mis caminos.

La vida se lo había llevado callado,
apenas y respiraba ayer en mi oído,
lo sentí tan vivo, tan dentro mío,
y era una valija perdida de naufragios.

Golpeó tan fuerte como pudo,
la pelvis rota, el coito infortuito,
el dolor, las blasfemias, ningún olvido
y cientos de sombras en el armario.

Tomó tan fuerte las decepciones sin hielo,
el vómito le saboreaba la lengua e
hizo cuanto quiso con mi vergüenza,
hasta volverse una especie de penoso retablo.

Anónimo, imputable, mi desquicio,
le he dado mis tristezas y locuras,
odios reservados y cien excusas
y aún la calma foránea no consigo.

Cruzo las manos sobre mi pecho vencido,
cierro mis ojos, yo ya no respiro,
susurro a mi corazón, apaga tus latidos
y escucha el sonido del exilio.


martes, 12 de marzo de 2013

Acuérdate



Mientras desnudo el ruido de mi mente,
saber que estás ahí me hace más fuerte,
y en la distancia de este mundo incierto
yo saludo a mi suerte.
VM


Puesta en tus manos donde me guardo,
en tus ojos donde cayó mi vientre,
en tus palabras un 23 de diciembre,
en ti todo lo hecho que tengo por logrado.

Pongo en ti los espacios apretados
los horarios insanos y los días sin verte,
en ti mis dichas, la deuda por agradecerte
guardar mis secretos, darme tus cuidados.

En ti las veces que sonreí y sentí que vivía,
en todo lo que me conquistó sin esperarlo,
un alma que sufría, un corazón despadazado,
se sanaron al cariño que darme querías.

Que alegría, sentí después de tanto daño,
que alegría se fueron los días conversando,
y al poco tiempo que me iba levantando,
me olvidaba de mis propias desdichas.

Esos días cantando, la ansiedad destructiva,
el estrés, el desvelo y los agravios,
desvíos y vicios, se fueron marchando
desde aquella noche que salvaste mi vida.

Si me mirabas, o me habías escuchado,
lejos de embelesarme con eso y tus melodías,
esos labios, esa sonrisa, en mi alma incidían,
y fueron lo que me motivó a quererte tanto.

Me motivó, saber que tenías pasado,
que en algún punto un vacío sentías,
que inconclusa una herida, en ella existía
un dolor constante que te tenía temblando.

Gracias fuera lo que fuera que fue
que llegué a conocerte tanto,
gracias por las veces que me hiciste feliz
cuando quería seguir llorando.

Mi héroe de otoño por siempre,
mi cómplice, mi ser amado
mi mejor amigo, mi aliado,
la persona que me enseñó a ser valiente,

No habrá tiempo suficiente
no tendré tanto para agradecerte,
pero si algo mío ya tienes pagado
es ese amor que me nació con tenerte.


Arena


Quiero un tiempo, uno que me resista,
uno que no se esconda bajo el tizne del cielo,
uno que sobreviva a las complicaciones sociales,
que destierre las guerras con fines suicidas,
ese tiempo que despeje la niebla y sus celos.

Un tiempo que no se oxide, que olvide las prisas,
el tiempo que no lee epitafios en el cementerio;
el movimiento aparente, detenido a pasos parciales,
me lastima, me hiere, me está matando por dentro
y por fuera, por fuera sonrío a las personas queridas.

Las abrazo, ni pienso en perderles, ni pienso en tenerlas,
porque si algo aprecio, aparece el tiempo y se lo lleva,
y me lleva con ello un miedo que me parece inmenso,
el terror por lo cierto, lo real, porque la noche que intimida,
porque no puedo sentir nada tan mío, porque nada fue mío.

El tiempo me puede con su tormenta asesina
¿cómo puede desteñir lo que ayer parecía nuevo?,
qué tan pronto aparecen los restos de muros destruidos
y al día siguiente la memoria olvida la vida, olvida
y con su lluvia borra todo rostro, lo esconde
con los terrores de anoche, anoche que yo no dormía.

La publicidad anuncia siempre el día de mañana,
pero sus viejas poesías me hablan de inviernos enteros,
de viejos mamotretos, cuartos fríos de nostalgia vivida,
de espantosas escenas, de ruinas y de vinos añejos,
¿de qué me habla la vida si no es esa cruel sustancia perdida?

No quiero vivir, no puedo vivir pensando en esto,
porque se me hunde en la médula del hueso
la espina de que pude tener en el corazón la alegría,
la espina retorcida que hoy es un recuerdo,
la idea de que todo se desvaneció en las arenas del tiempo.