Te dí mi juventud y mi soledad,
abriste mi cuerpo y mi sonrisa,
sentí abiertamente tu brevedad
el año que se esfuma deprisa.
Año que vistes de barba gris,
que alejas al amigo fiel,
que desapareces todo mi ser
y que transformas mi país.
Que vistes de octubre la hojarasca
y cubres de blanco los tejados,
que rompes distancias en mi casa
y te vas despacio a lo desolado.
Año que te olvido, año que te vas
mientras otro nuevo ocupa tu lugar,
cambio tus meses y tus horas por nada
por lo que el tiempo se lleva y tu te acabas.
Que triste se te olvida año viejo,
sin piedad el umbrío destino te borra,
te despides mientras llega tu relevo
trajiste bien y mala aventurada brisa.
Eras fuego de amor y dolor de guerra,
infantil abril y la fiebre de febrero,
ya cosecha raíces de la dulce tierra,
que por anís ya te hace su entierro.
Eras recuerdos del primer amanecer
y ahora duermo esperando el día,
el año se acaba con sol y su timidez,
y las semanas me dejan su huella hendida.
Año que te vas para olvidar,
año que vuelves hasta cero,
alzo las manos por esa dicha
de querer empezar de nuevo.








